De fotos, tiempo y silbatos

La foto del Frente de Todos se interpretó como una debilidad, pero todo va a depender de cómo pase el tiempo. Siempre hay que esperar hasta que suena el último silbatazo.

Por Javier Boher
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Otro lunes más, amigo lector. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. Casi sin darnos cuenta ya estamos llegando al locro del 25. El tiempo se nos viene encima como Juan Darthés a una compañera de elenco. Te descuidás y no te perdona.

Esto del paso del tiempo es clave. Ya lo hemos hablado un montón de veces, estimado. No hacía falta que viniera un viejo alemán a decir que el tiempo es relativo, todos más o menos que ya lo sabían, especialmente los políticos. Si hay algo que es casi imposible de medir es cómo transcurren los días entre el hoy y el día de la elección. Es simplemente un esfuerzo en vano.

Le pongo un ejemplo. Las PASO deberían ser en agosto y las generales en octubre. El oficialismo nacional -más flojo de esfínteres que tramposo al que le revisan el celular- quiere suspenderlas a toda costa, mientras los opositores aceptarían correr todo un mes. Esos 30 días harían toda una diferencia.

Piense, por ejemplo, en las vacunas que se podrían poner, en las aperturas por dejar atrás el pico de la pandemia o en los primeros calorcitos que ponen feliz a la gente que sale a ver cómo a todos les da por hacer deporte con poca ropa. Un mes más es aire para el gobierno, mi amigo, en un momento en el que hay que restringir la venta de oxígeno porque los hospitales están hasta el moño.

Ya le digo, todos los opositores están demasiado confiados de que el FDT va a dar menos pelea que Belgrano en el ascenso, por eso siguen sumando precandidatos a cuanto cargo hay dando vueltas. ¿Se acuerda de todos los que se anotaban para ser gobernadores de Córdoba?¿Se acuerda cómo terminó eso? Ya que usted se acuerda, quizás si tiene algún amigo radical o del PRO les puede decir, porque parece que ellos se han olvidado.

Por eso es tan importante la foto que largó el gobierno el otro día. Permítame decirle lo primero: qué flojito que tenés que estar para tener que salir a buscar a todos en un radio de 100km a la redonda de Casa Rosada para hacerte el fuerte. El verdadero macho cabrío peronista se saca la foto dejando bien en claro quién es el que manda y quiénes lo siguen. Esta parecía una foto de la promo 2021 del Colegio Sagrado Corazón de la Santa Evita de las Pandemias.

Pese a ello, hacen bien en mostrarse juntos, algo que los otros no hacen ni como ventanitas en un zoom. Ya que todo es relativo, no hace falta que sean amigos de esos que te cuidan a Dylan cuando te vas a suplicar a Europa que te den un poco de changüí para llegar a las elecciones, sino que alcanza con parecer que son del tipo de amigo que tiene tanta confianza como para darse la mano en lugar de golpear el puñito.

Por lo demás, todo está más que claro. Mientras Sarasa Guzmán intenta atar todo como para que no vuele por los aires, el resto del gobierno está 100% metido de cabeza en ganar el conurbano, territorio de las tribus bárbaras que sostienen al gobierno.

La cosa es la de siempre, estimado. “Hay que ponele plata en lo bolsisho a la gente”, otra forma de decir “le vamos a dar a la maquinita hasta que el yaguareté salga despeinado de lo rápido que van a girar los cilindros”. Nada que no hayamos visto.

Eso sí, como el tiempo es relativo, nadie puede saber a ciencia cierta cuánto puede faltar para que todo colapse -si es que efectivamente lo hace-. La gente de JxC, que parece haberse contagiado de internitis radical, supone que con un mes más la economía va a empeorar. Spoiler alert: no lo va a hacer. Piénselo así: ¿alguien cree que dejando pasar un tercio del año no van a lograr contener la inflación a fuerza de congelar todo? Yo siempre he sido un iluso, mi amigo, pero estos tipos me ganan.

El plan del gobierno viene funcionando más o menos bien en un contexto de que todo está bastante mal. Es como sacar un empate de visitante contra los grandes cuando te estás yendo al descenso. Capaz ese puntito es el que te termina ayudando a salvar el honor. Recuerde que el gran objetivo del gobierno no es arrasar en las urnas, sino salir primero, aunque sea por un voto. EL resto es relleno.

La verdad, estimado, estos meses hasta las elecciones van a ser largos. Van a ser tiempos de incertidumbre, de no saber cuándo se van a hacer, de cambios de fecha, de desgaste de candidatos y demás yerbas. Eso sí, cuando haya que pegar, no hay dudas de que el kirchnerismo va a pegar primero, aunque hoy esté contra las cuerdas esperando la campana.

Yo solía tener un entrenador que decía que se puede ir perdiendo por diez o veinte minutos, incluso se puede ir perdiendo todo el partido. Eso sí, cuando el árbitro hace sonar el silbato, ahí tenés que haber ganado. Sirve para los deportes, pero también para la política. Las elecciones son el silbato. Cuando suenan, ahí es cuando importa haber ganado.

Tenga buena semana.