Prócer nacional propio, nuevo escalón del relato cordobesista

El schiarettismo quiere que el Congreso declare “héroe nacional” al caudillo cordobés Juan Bautista Bustos y presentó un proyecto al respecto. Para Schiaretti, es un ícono de “gestión federal” que ahora quiere nacionalizar.

Por Bettina Marengo

El schiarettismo quiere que la provincia de Córdoba tenga su propio prócer nacional. El bloque de diputados Córdoba Federal, que responde al gobernador Juan Schiaretti, anunció que presentó un proyecto para declarar “héroe nacional” al caudillo cordobés Juan Bautista Bustos, la figura histórica elegida por el mandatario, ya en su primer mandato (2007 al 2011), como insignia “federal” de su gestión.

“Los diputados y diputadas del bloque Córdoba Federal, junto a legisladores cordobeses pertenecientes a distintos espacios políticos y de provincias vecinas, presentaron un proyecto para declarar Héroe Nacional al brigadier general Juan B. Bustos”, expresó ayer el bloque en su cuenta de Twitter. La imagen del anuncio es una foto de la escultura del prócer a caballo, realizada por el artista cordobés Marcelo Hepp.

El proyecto de declaración tiene dos artículos El primero dice: “Declárese héroe nacional al brigadier general Juan Bautista Bustos, en reconocimiento por sus heroicos esfuerzos en las luchas por la independencia y por sus aportes al federalismo. El segundo es de forma. El autor es el diputado capitalino Paulo Cassinerio, pero el texto lleva la firma de los otros tres integrantes del bloque, Carlos Gutiérrez, Alejandra Vigo y Claudia Márquez.

Los últimos homenajes y reconocimientos nacionales a los próceres y figuras de la política del siglo XIX o de las guerras de la independencia se produjeron durante el gobierno de Cristina Kirchner. En 2010 se instituyó el 17 de junio como día no laborable en homenaje a la fecha de la muerte del salteño Martin Miguel de Güemes. Ese mismo año salió por DNU el feriado nacional del 20 de noviembre por la batalla de la Vuelta de Obligado, un hito de la soberanía nacional que remite al bonaerense Juan Manuel de Rosas. En 2016, a pedido del entonces gobernador de Salta, Juan Urtubey, el expresidente Mauricio Macri decretó feriado el día de Güemes.

Schiaretti provincializó a Bustos, el primer gobernador constitucional de la provincia. La historia del progresista caudillo fue una épica en su propio relato como gobernador del interior. Trajo con fanfarrias sus restos a Córdoba desde Santa Fe (en medio de la polémica por las dudas sobre autenticidad de los huesos), y bautizó con su nombre obras y edificios públicos.

Ahora el oficialismo provincial apunta a nacionalizarlo, en una iniciativa que coincide con el aparente intento de instalar a nivel nacional la figura de Schiaretti como gobernador exitoso y con proyección. Una movida que en el Panal no desmienten y que muchos consideran busca convertir al gobernador en su propio referente nacional, en su propio presidente, y sostenerlo de cara al proceso de renovación del PJ provincial que se viene para las elecciones del 2023.

En la coyuntura, un héroe nacional propio sería un moño para un cordobesismo que hoy ve robustecida sus espaldas con el millonario aporte del campo cordobés al ingreso nacional, y con un sistema de salud que demuestra (por ahora) capacidad de contener la pandemia con un buen número de camas disponibles aún. Dos fortalezas que, entre otras cosas, explican que el presidente Alberto Fernández no tenga un reproche público hacia el jefe de Hacemos por Córdoba, su declarada “autonomía” y su distancia política, y que no acelere las definiciones electorales del Frente de Todos provincial, como quedó demostrado con la foto sin anuncios de ayer con los tres legisladores y el senador nacional de su propio espacio.

Fundamentos

En los fundamentos del proyecto, se destaca que Bustos fue “protagonista en la lucha por la independencia, impulsor de la organización nacional y figura histórica del federalismo”. “Bustos, un hombre de capacidad de entrega y sacrificio, no dudó en brindar a la Patria su inteligencia y tributo durante un cuarto de siglo de actuación, hasta el momento de su prematura muerte”, manifiesta la argumentación, que recorre la actuación del cordobés durante las invasiones inglesas, su rol en el Ejército del Norte al mando de Manuel Belgrano, sus nueve años como gobernador de Córdoba, su rol en el motín de Arequito y en la batalla de Cepeda de 1920.