Arranca campaña PRO con copyright schiarettista

De recorrida por el este cordobés junto a la diputada Soher El Sukaria, el presidente de la Fundación Pensar y precandidato a senador, Gustavo Santos, llamó a “defender a Córdoba” y, en particular, al campo y a la industria.

Por Yanina Passero

El presidenciable Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri (quien en sus recientes apariciones reclamó con fuerza el liderazgo del PRO y de la coalición Juntos por el Cambio), coinciden en la centralidad de Córdoba en el mapa electoral de 2021 y 2023, pero también del peronismo republicano de Juan Schiaretti.

El jefe de gobierno porteño pidió “amplitud” en los acuerdos políticos para frenar al kirchnerismo, ante un auditorio de empresarios y dirigentes cordobeses. El exmandatario nacional eligió como su candidato a la gobernación a un hombre que integró el staff de gobierno de la Provincia. Es por esto que no debe sorprender que la campaña territorial del PRO, en la antesala de los comicios generales, arroje similitudes con los postulados del jefe de Hacemos por Córdoba.

El funcionario que compartieron Macri y Schiaretti, Gustavo Santos, y la diputada Soher El Sukaria, recorrieron los puntos productivos más importantes del este cordobés. En esta gira se conjugaron dos elementos que son una marca registrada de los discursos del responsable de El Panal: defender Córdoba, y en particular, al campo y a la industria.

La elección de estos ejes no es azarosa. La Bolsa de Comercio de Córdoba informó el miércoles que en las más de siete millones de hectáreas sembradas se estima un rendimiento aproximado de 34 millones de toneladas, esto es, un valor bruto de la producción (incluyendo trigo) por US$14.100 millones, 48% por encima de la campaña previa y el más alto de la historia. Otra vez, el gobierno nacional mira al sector como la válvula de escape de un Estado que no para de crecer en el gasto y no genera reservas genuinas.

“Hay que defender a Córdoba, somos una provincia que está mejor que las demás donde entendemos que el camino son el esfuerzo, el trabajo, el mérito y la educación, entre otras cuestiones”, afirmó Santos.

Y se quejó: “No puede ser que el campo -que no para nunca y aportará cosecha récord- viva con la soga al cuello y bajo la permanente amenaza de la suba de retenciones. Al campo, a los productores hay que dejar de asfixiarlos y preocuparlos: necesitan tranquilidad y previsión para trabajar, invertir y generar empleo genuino”.

Por su parte, El Sukaria habló del apotre histórico del campo a la economía nacional: “Es con el campo y no contra el campo. Es con el incentivo y no con el látigo. Es de la mano del campo, no dándole cachetadas ni poniéndole la soga al cuello. Este sector del que gobierno tanto reniega el que le va a aportar los dólares que el país necesita más que nunca. Basta de jugar a la ruleta rusa con la productividad, la inversión y la creación de trabajo genuino”.

Como Santos, ancló esta defensa en la próxima compulsa en las urnas: “En el Congreso y en la Cámara alta, Juntos por el Cambio es el reaseguro y la garantía para que este sector se dedique a hacer lo que me mejor sabe: innovar, producir y desarrollarse”.

Situar al campo y a la industria del lado contrario de las prioridades del Frente de Todos será la columna vertebral de la campaña por las elecciones de medio término, aunque con mímesis schiarettista. No es novedad que comparten electorado con el PJ local y, al menos en lo que refiere al PRO, intereses ya manifiestos de lograr un entendimiento electoral en el 2023. Incluso, no puede obviarse la precandidatura a senador de Santos como una suerte de tributo a esa amistad de Macri con Schiaretti y la relación de gobernabilidad que sostuvieron desde 2015 a 2019.

Santos no le pegará a Schiaretti, desde de su entorno lo observan como un recambio no traumático, aunque olvidan que las buenas relaciones no le ganan a la vocación de poder del peronismo provincial. El gobernador querrá entregarle el poder a un hombre o mujer de su partido, sólo así sellará con honores la larga historia de la alianza estratégica que trabaron Schiaretti y José Manuel de la Sota.

De todas maneras, en el macrismo se ilusionan. Incluso toman posición en el universo de teorías especulativas sobre el futuro político de Schiaretti. En el PRO no creen que este pre-lanzamiento nacional del gobernador que deslizan sus alfiles obedezca a una necesidad de contener el frente interno, es decir, de evitar lidiar prematuramente con el síndrome del pato rengo. Todo lo contrario, intuyen que el líder del PJ cordobés jugará fuerte por una opción republicana en el poder central.