Reflotar para no hundirse

En vez de probar nuevas fórmulas y de analizar cómo esta nueva normalidad ha afectado a los públicos de los medios tradicionales, la apuesta de Marcelo Tinelli consistiría en reciclar sus grandes éxitos para la futura temporada de “Showmatch” con la que retornará a la TV abierta.

Por J.C. Maraddón

Que la televisión abierta atraviesa una crisis angustiante ya no es ninguna novedad. Las mediciones de audiencia lo vienen demostrando desde hace tiempo, con cifras de rating que no tienen ni comparación con respecto a las que se informaban una década atrás. Quizás las plataformas de streaming hayan sido el verdugo de ese ritual de ver tele que desde comienzos de los años sesenta sentó a la gente delante de la pantalla de TV. Pero, más allá de la culpabilidad, los porcentajes de encendido que se vienen registrando dibujan el gráfico de una catástrofe que profundiza sus efectos día tras día.

En la Argentina, un termómetro atendible de la situación son todavía las decisiones que toma Marcelo Tinelli, quien disfrutó de un reinado de casi 30 años al tope de las preferencias populares, hasta que empezó a advertir el bajón que hoy ya es vox pópuli. De hecho, el animador lleva ya un año y medio sin estar en el aire con su programa, algo que funciona como parámetro de que nadie está a salvo del derrumbe televisivo, ni siquiera él, que gozó de los favores del éxito como nadie lo había hecho en la rica historia de la TV en nuestro país.

Cuando en 2020 se produjo el cierre drástico de la circulación y se instó a los ciudadanos a permanecer en sus casas, se insinuó la esperanza de que los canales de aire experimentaran un rebote en esa caída libre que los estaba conduciendo al abismo. Con los espectadores en sus casas, encerrados y sin muchas alternativas de entretenimiento, el cuadro ofrecía a la antigua TV una posibilidad de reciclarse. Sin embargo, lo que se fortaleció fue el consumo de contenidos online. Y sólo fenómenos como el de “MasterChef” consiguieron aprovechar la cuarentena para multiplicar su número de televidentes.

Quizás la intuición de que ha llegado el momento de actuar llevó a Tinelli a anunciar el retorno de “Showmatch” para el 17 de mayo, justo cuando las cifras de contagios crecieron de manera exponencial y los gobiernos aplican medidas más severas para contener la expansión del virus. Es probable que esa circunstancia haya reactivado su necesidad de poner en pantalla un producto dirigido a esa masa de receptores predispuestos a atender su propuesta. Y está demostrada con suficiencia su efectividad al momento de cargarse al hombro un ciclo que busque distender el clima y divertir a aquellos que se sientan abrumados por la pandemia.

Pero lo que se vislumbra por las declaraciones de Tinelli no es sino más de lo mismo. Porque en vez de probar nuevas fórmulas y de analizar cómo esta nueva normalidad ha afectado a los públicos de los medios tradicionales, la apuesta del conductor de “Showmatch” consiste en reflotar sus grandes éxitos, bajo un aspecto que simula novedad pero que no puede ocultar su marca de origen. Una competencia de baile y canto de la que participarán figuras mediáticas y una parodia de “Master Chef” con imitadores de políticos como concursantes, constituirán el contenido central del ciclo, según su propio mentor.

Y como complemento, se dispondrían tapes de archivo de temporadas anteriores de “Showmatch”, lo que redondea un proyecto con mucho olor a naftalina y muy poco para sorprender. Tal vez la idea sea salir a pelear un espacio con herramientas que ya han dado buen resultado. El problema consiste en que esos recursos funcionaron a la perfección en un contexto que no tiene nada que ver con este, un mundo en el que los “gomas” se sentían muy a gusto con un formato que hoy podría no resultar tan adecuado como lo fue en otras épocas.