Los ríos míticos que también nos surcan

El transcurrir de los poemas, de las memorias, de las canciones, pone luz en los paisajes que elegimos o nos eligen.

Por Gabriel Abalos
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En la poesía se refugia el tiempo

Collage del artista Giuseppe Dierna, “Rosalba cambia casa”, 1994. Ilustración de tapa de “Fabulario” de Rosalba Campra, ed. Alción.

Editorial Alción acaba de sumar a su catálogo poético un nuevo libro de Rosalba Campra, poeta y narradora prolífica nacida en Jesús María, y radicada en Roma desde hace varias décadas. Fabulario es el título de esta deriva de Rosalba, que avanza en la consecución de una textura de palabras que sostenga el sentido de la imaginación y de la memoria.

En Rosalba la poesía crea un entramado de sentidos válidos para la propia vida, como para la colectiva. La poesía nombra, ejecuta, recupera. En el conflicto de varias oposiciones que la poeta ensaya (lejanías y proximidades, transparencias y neblinas, ayeres y mañanas, fábulas y hechos, fugas y permanencias), la poesía es el Puente. La transformación de lo uno en lo otro, la posibilidad de ambos, el reflejo mutuo. La poesía puede operar entre la inexistencia y la persistencia. La poeta postula que la poesía puede seguir ordenando el caos mientras pasamos por el universo. Conducirnos en la bruma, bajo cielos breves. Ser nuestro hogar, nuestras reservas de hogar en la intemperie.

En ella decantan las memorias de la infancia, los focos intactos con que el corazón retrató lugares y momentos. Hay mucha poesía y evocación en Fabulario, acerca de esas insistencias de lo que probamos de niñas y niños, hecho de imágenes reales, retratos de instantes incandescentes en el recuerdo, comparables a fotos antiguas traspapeladas en las carpetas destinadas al fuego. En la ilustración de portada, del artista Giuseppe Derna, Rosalba aparece retratada como una niña que se muda transportando arcones de recuerdos y ancestros, con el globo terráqueo presidiendo el cuadro.

Los versos van de las alturas planetarias a la lágrima, en un arco que la poesía traza con mano firme. La dimensión familiar aporta latidos y se engarza en las órbitas de las palabras, se transparenta, se hace presente con la fe de la memoria. Desfilan y se despiden personajes tanto reales como fabulosos, vistos a la luz y el temblor del recuerdo.

La autora explica que este libro contiene materiales de otras fuentes propias, reelaboraciones de libros-objeto (bellísimas ediciones en ejemplar único), así como textos de ediciones diversas, o de publicaciones periódicas. Este Fabulario resultante es un volumen relativamente pequeño, tiene unas 130 páginas, pero hay que dosificarlo porque recorre muchos estados de mirada de la poeta. Ella misma propone una división en siete estaciones, quizá simultáneas, explorando las percepciones, las demarcaciones, los propósitos, el método; exhibiendo las colecciones, los territorios escogidos por la intuición, y también por la edición.

Allí resuena un tono clásico y sereno, se manifiesta el relato sencillo y directo, se fortalece la fe en el sentido. Se trata de un acertado modelo del mundo tejido con sentimiento y forma, ambos sinceros como un lago. Invita, sobre todo, a un alto ritual ante cada avant-propos o mensaje de bienvenida que inicia cada sección, para beber tal vez un trago no menos ritual antes de introducirse en el siguiente estado de Fabulario.

Recomendación al rock local
La Librería 1918 es un centro de difusión del catálogo de la Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, en la entrada al Pabellón Argentina. Ofrece los libros del sello de la UNC y publicaciones de otras editoriales universitarias: Eduner, UNGS, UNQ, UNLitoral, EDUVIM, EDIUNC, EDUNTREF Biblioteca Nacional, Prometeo, Sofía Cartonera, EMR Editorial Municipalidad de Rosario. 1918 está recomendando esta semana la publicación “Tiempo anfibio. Las últimas tres décadas del Rock en Córdoba”, disponible ahora en formato físico. El libro es una compilación realizada por el periodista, editor y rockófilo Carlos Rolando, y reúne testimonios y datos fehacientes aportados por casi medio centenar de personas vinculadas al período y al movimiento de rock, ya sea por razones históricas, periodísticas, como público, como músicos, como productores o sonidistas. Se puede conseguir en la tienda online de la Librería 1918: www.editorial.unc.edu.ar. Siguiendo a la librería por Instagram: @libreria1918, hay que dar me gusta a la publicación del recomendado de la semana, etiquetar a tres amigos y sumar más chances de ganar. Sortea este viernes 7/5 a las 14.

Antes de los nacimientos
Prolijo, preciso, dedicado, Lucas Heredia llena un lugar irreemplazable como cantautor urbano cordobés, viejo género entre los que usamos para dar identidad a la ciudad, a las ciudades. La canción urbana se remonta a los años sesenta, equidistante del tango, el folklore, el rock. El viejo lied, que nunca dejó ni dejará de tener creadores en su estela. El jueves pasado, Lucas lanzó por las plataformas digitales el simple Alguien más, anticipo de Los Nacimientos, su nuevo material discográfico que se conocerá en junio próximo. Gran intérprete, gestor de arreglos al detalle, adueñándose con originalidad de un lenguaje donde laten diversos géneros, Heredia también pone su sello como autor. Suena en su canción y en su voz una tradición de música argentina que acaso remite a su definición: “Alguien más es una canción que habla sobre refundar la idea del vínculo con el tiempo y el lugar que nos definen como personas.” Identidad es el nombre de ese vínculo.
Lucas Heredia en voz principal y coros, guitarra eléctrica, guitarra acústica, órganos, pad, programaciones y vibráfono, y en la producción general. Bruno Cravero en Rodhes y piano. Vicky Nycz en coros, Nacho Ramia en bajo, Exequiel García en batería y percusión. Se puede oír en Spotify:
 https://open.spotify.com/album/0jWNAhWrq8gt4s29G5NTJ4?si=BLp_ma1VTM2fRnjnRa5waw