Gill sorteó revocatoria y sigue de licencia (ya, 17 meses)

El arco opositor había solicitado el procedimiento para el intendente de Villa María que, a los 15 días de asumir su segundo mandato, tomó licencia y nunca más volvió.

Por Yanina Soria

El Concejo Deliberante de la ciudad de Villa María rechazó ayer el pedido de revocatoria del mandato del intendente Martín Gill que fue presentado en marzo pasado por los seis ex candidatos a jefe comunal que compitieron en la última contienda local.

Allá por diciembre de 2019, a los 15 días de haber asumido su segundo mandato y de haber ganado con casi el 55 por ciento de los votos, Gill pidió licencia municipal.

De inmediato dejó la titularidad del Ejecutivo que fue ocupado por el presidente del Concejo Deliberante, Pablo Rosso, para asumir funciones en el gobierno de Alberto Fernández como secretario de Obras Públicas, cargo en el que actualmente se desempeña.

Para ello, debió solicitar luego otras dos licencias más (la última en diciembre del año pasado), que fueron otorgadas por los ediles en medio de una polémica que persiste hasta el día de hoy. Incluso, para obtenerlas debió negociar con su ex aliado y actual ministro schiarettista, Eduardo Accastello, que tiene representación en el Concejo local.

Con ese último pedido, Gill dejó en claro que apuesta a mantener esa doble jugada: no desprenderse del territorio local ni permitir el llamado a elecciones; y tampoco bajarse de la vidriera nacional que le otorga su rol como segundo del ministerio nacional que conduce Gabriel Katopodis.

Justamente, esa maniobra es la que buena parte de la dirigencia local no le perdona y tampoco le convence el discurso oficialista de que a los villamarienses les conviene tener uno de los suyos en la Nación.

Lo cierto es que ayer, el jefe comunal ausente en el municipio desde hace 17 meses, logró sortear una nueva objeción política.

El presidente provisorio del Concejo Deliberante, Carlos De Falco, encabezó una conferencia de prensa donde comunicó el rechazo al planteo presentado por el arco opositor.

El funcionario municipal dijo que el pedido lanzado por Carlos Gilibertti de Modecopa, Alejandro López (Encuentro Vecinal), Marcelo Montes (Ucedé), Guillermo Nardi (Gen), Gloria Serangeli (Ari) y Leandro Torti (Suma) fundamentado “en la defraudación de la voluntad del electorado villamariense que lo honró eligiéndolo para ejercer la Intendencia de la ciudad”, “carece de sustento legal”.

“Lo que da motivo al rechazo de la solicitud es la falta de firma certificada y de pruebas. Es un escrito de sólo dos páginas. Y si bien el rechazo es una cuestión formal, debería haber un análisis político del caso”, dijo De Falco a Cadena 3.

Mientras tanto, el secretario de Obras Públicas de la Nación sigue adelante con su proyecto político anclado hoy en Frente de Todos, pero sin romper puentes con el gobernador Juan Schiaretti. De hecho, ese es uno de los puntos que internamente genera fricciones con los otros referentes del gobierno nacional que consideran que en Córdoba hay que dejar el schiarettismo atrás y avanzar en la consolidación del espacio propio.

Sobre todo cuando la unidad asoma caída y todo indica que ambas facciones del peronismo terminarán enfrentándose en las urnas de cara a las legislativas. De concretarse esa instancia, las fronteras entre quienes están de un lado y del otro quedarán mucho más visibles y no habrá lugar para términos medios.

Mientras tanto, Gill aprovecha y se mueve por toda la provincia, inaugurando y anunciando obras de la Nación en Córdoba, y tejiendo relaciones con intendentes de todos los colores políticos.