Con comando “colegiado”, el PJ se reacomoda en el Concejo

Tras la salida de Juan Domingo Viola y el infructuoso intento por ungir a Nicolás Piloni las cargas se terminan de acomodar en el oficialismo. El nuevo presidente de bloque, Marcos Vázquez, se apoya en los líderes de los espacios internos del PJ para conducir. Llaryorismo y delasotismo crecen.

Por Felipe Osman

A cuatro meses de la salida de Juan Domingo Viola de la Presidencia de Bloque, y a dos del aterrizaje de Marcos Vázquez en ese cargo tras los frustrados intentos por ubicar allí al también llaryorista Nicolás Piloni, la bancada oficialista parece haber terminado de acomodarse. Y, a los ojos de distintos observadores que transitan diariamente el edificio de Pasaje Comercio al 400, ese balanceo de las cargas terminó dándose de manera “casi” espontanea.
Hoy los concejales peronistas conviven en cierta armonía y, sobre todo, cierran filas en torno al Presidente del Concejo, el viceintendente Daniel Passerini, que funciona como un elemento estabilizador en el recinto y lleva el Legislativo Municipal al territorio, participando, junto a los ediles, en distintas actividades.
Ahora bien, este renovado equilibrio no fue instantáneo. Algunas cosas debieron pasar, y otras rencillas decantar, para que la bancada oficialista terminara de reconfigurarse bajo una nueva Presidencia que no llegó de la forma menos traumática.
Tras la resistencia ofrecida por un sector del viguismo a la designación de Piloni, Vazquez llegó como una ofrenda de paz. El llaryorismo renunció a instalar en el cargo a su primer candidato, y así los concejales díscolos avisaron que el bloque no sería fácil de arriar. Varios ediles PJ destacan que el actual presidente es un dirigente tanto más conciliador. Aunque en realidad el hecho de que lo sea bien puede depender en mayor medida de la forma en que llegó que de sus cualidades personales.
De uno u otro modo, la resistencia rindió sus frutos. Vázquez no oficia como un presidente que impone la palabra del Ejecutivo en el Concejo, sino más bien como un “primus inter pares” que se apoya, para llevar adelante la conducción del bloque, en quienes han logrado conquistar los liderazgos de sus espacios en la bancada, a saber, Bernardo Knipscheer en el delasotismo, y los ediles Soledad Ferraro y Diego Casado en el viguismo. El llaryorismo, huelga agregar, ya está representado por el mismísimo Vázquez.
Además, la relación distante que el Intendente supo tener con los concejales de Hacemos por Córdoba -particularmente con los que no provenían del llaryorismo- ha cambiado, y desde la apertura de sesiones de este año varios de ellos se han reunido con el Jefe Comunal, siempre en conversaciones “uno a uno”.
Por otro lado, el juego de cada espacio interno del PJ también ha variado. El delasotismo ha crecido. La cercanía de las elecciones y el importante rol que está llamado a jugar en ellas conllevan que sus acciones crezcan en el oficialismo. Knipscheer, de buena relación con los ediles de todas las bancadas, comanda ese el “sub-bloque” que, además de contar entre sus integrantes al mismísimo Knipscheer, a Rosana Pérez y a Valeria Bustamante, ha sumado a Eva Ontiveros, quien desde hace algunas semanas participa de sus reuniones.
El llaryorismo, por su parte, también ha sumado representatividad o, si se quiere, ha recuperado la que en un principio proyectó en la lista, ya que tras la salida de Viola aterrizó en el recinto Pedro Altamira Zarazaga, ex director del CPC Argüello, y llaryorista puro.
El viguismo, finalmente, perdió a dos, aunque estrictamente no salió perdiendo. La salida de Viola compensada por la entrada de un llaryorista es un asunto menor si se tiene en cuenta que el fundador del instituto Diseñando Ciudad fue a recalar a la Secretaría de Participación Ciudadana, una de las carteras más importantes de la gestión municipal. Y el reciente acercamiento de Ontiveros al delasotismo tampoco debe puede ser computado como una pérdida si se tiene en cuenta que la edil entró por el llaryorismo, a pesar de que rápidamente fue guarecerse en el viguismo.
En cuanto al liderazgo de este último “sub-bloque”, debe decirse que no es unívoco, aunque Soledad Ferraro y Diego Casado empiezan a cortarse como sus principales referentes, y son tenidos especialmente en cuenta por Vázquez al momento de discutir sobre el futuro de la agenda legislativa en el Concejo.