Feliz día de una especie en extinción

La prosperidad de los políticos, funcionarios y empleados públicos amenaza la supervivencia de los que bancan todo. Cada vez hay menos trabajadores asalariados en blanco y menos emprendedores, a la vez que los sueldos siguen cayendo.

Por Javier Boher
¡Feliz día del trabajador, amigo lector! Nos tocó un poco atrasado porque justo cayó sábado. ¡Ni en esa tenemos suerte este año!.
No sé usted, pero el 2021 me agarró reflexivo, casi como becario del Conicet que te analiza hasta los diálogos de los tres chiflados buscando desentrañar los micromachismos de tipos que vivieron hace un siglo.
No hay dudas de lo ingrato que es ser trabajador en este país, estimado. Seguramente a usted también le toca picar la piedra mañana y tarde porque no tuvo la suerte de ser tocado por la varita del hada del empleo público, así que no hace falta que le cuente lo que es tener un jefe que pide productividad por un sueldo que no alcanza porque el gobierno recauda en impuestos como si fuese el sheriff de Nottingham.
Eso sí, a esto usted también lo sabe: siempre hay gente que la lleva bastante peor que uno, no como el municipal que se agarró los dedos con la puerta y ahora le duele cada vez que se rasca las gónadas, sino el que se pasa el día cavando pozos negros por una luca el día, el albañil que se sube sin arnés a revocarle la casa de country al político, el “personal de casas particulares” sin aportes o el cartonero que revuelve basura para que algún puntero le robe la plusvalía bajo la figura de “cooperativa de trabajo”. Para negrear son los primeros, aunque renominen las formas de la explotación ¿o me equivoco?.
Le soy sincero, estimado: sigo sin entender cómo esa maquinaria diabólica de destrucción del trabajo asalariado en blanco que es el kirchnerismo puede seguir usufructuando la imagen del peronismo como partido que defiende a los trabajadores.
Como defensores parecen Saldaña-Borelli-Ruggeri-Altamirano, los cuatro del fondo cuando Colombia nos clavó cinco pepas. Un colador que no impide que los laburantes caigan en la pobreza. Extraordinario.
Es notable la forma en la que los guapos sindicalistas peronistas se van silbando bajito mientras todo se cae más estrepitosamente que un Jenga de botellas de Ginebra Llave. Siempre están dispuestos a quemarte una tonelada de cubiertas porque les sacaron los saleros en el comedor de la fábrica cuando gobiernan los contreras, pero cuando echan a la mitad de la gente durante un gobierno del palo “tenemos que tirar todos para el mismo lado para salir todos juntos”. El justicialismo es como el divorciado de viejo: eligió para compañía a la que lo hace sentirse joven y guapo, pero no deja de ser un viejo cachivache. Cambió a los trabajadores hace rato, porque hoy prefiere repartirle planes a los punteros de las organizaciones sociales para sentirse más dadivoso. También le sale caro y con planteos de novia joven: salen a reclamarle vacunas porque son esenciales, no como los trabajadores que crean riqueza para que todos ellos vivan de arriba. Los trabajadores en blanco son para el peronismo la esposa de 50 años: lo ayudaron a ganar la guita, pero una vez separado no le deja nada.
Con este tema de estar reflexivo le digo que el primero de Mayo nació como un día de lucha, pasó a ser un día festivo y en 2021 se convirtió en un día de tristeza y nostalgia. ¡Cuánta gente extrañará los tiempos en los que le rendía el sueldo como para darse algún gusto y ahorrar una platita!. Hoy si te sobra plata es porque te pasaste medio mes en cana por querer festejar un cumpleaños.
Seguro a usted también le gusta el locro, estimado, pero a juzgar por cómo viene la mano, este año debe haber tenido mucho cuero de chancho y poco chorizo colorado. Casi un locro vegano, de lo aguado.
A esto los que hacen las compras y cocinan lo tienen más que claro: hoy hay que comprar las marcas pindonga y cuchuflito que se iban a terminar en diciembre de 2019 porque para ir al súper hay que saber sacar cuentas más rápido que el hombre calculadora que llevó Susana Giménez. Tratemos de ver el vaso medio lleno, estimado: por lo menos los que trabajan en esas fábricas de segundas y terceras marcas deben estar en un veranito de mucho trabajo.
Me voy a ir yendo, porque no nos podemos quedar acá todo el día. Sólo le pido que haga un ejercicio. ¿Cuántos de sus conocidos están realmente contentos con lo que cobran por su trabajo?¿Cuántos creen que la economía va a mejorar?¿Le cree más a esos datos o a las encuestas?.
Los trabajadores son los que están bancando todo. Cuando dejen de aguantar, todo lo que sostienen colapsa. Tanto se alejaron de los trabajadores que parecen haberse olvidado de eso.
De nuevo, feliz día. Si tiene suerte, capaz consigue algún buen saldo de locro en oferta para arrancar la semana. Que le sea leve.