PJ Capital se ordena en tres columnas: boleta, campaña y partido

Los distintos espacios que integran el PJ Capitalino dedican el tiempo que los separa de las PASO a repartir roles entre sus dirigentes. Los que no llegan a la boleta apuntan a quedar en la mesa de conducción de la campaña o a conseguir un buen lugar en el partido, que tiene pendiente su renovación de autoridades.

Por Felipe Osman

El futuro dirá si las declamadas intenciones de apostar a una proyección nacional de Juan Schiaretti y la pléyade de dirigentes que lo acompaña en la gestión del Gobierno Provincial encuentran sustento más allá de las fronteras de Córdoba o si, por el contrario, terminan naufragando en “la grieta”. Mientras tanto, aquí y ahora, ya surten efectos bien palpables. Y el PJ Capitalino es un buen tubo de ensayo para hacernos testigos de ellos.
Con el albertismo debidamente excomulgado, tanto el delasotismo como el llaryorismo suscriben plenamente los sueños presidenciales del oficialismo provincial. (Hacer una consideración similar respecto del viguismo sería redundante). Y si todos los vagones van detrás de una misma locomotora, resulta tanto más probable que cada cual termine encontrando su lugar en la formación.
Por estos días cada vertiente del PJ Capital está negociando el rol que tendrá en la campaña, cuáles (y cuántos) de sus dirigentes asumirán las mayores responsabilidades en la conducción de las actividades proselitistas y cómo se llenarán las casillas en cuanto al reparto de lugares dentro de la estructura orgánica del partido, que aún tiene pendiente la renovación de sus autoridades.
En relación a la campaña, el viguismo ha pospuesto sus planes de abordar el territorio. Las razones resultan bastante obvias. La primera, el contexto sanitario. La segunda, la sumamente probable postergación del calendario electoral en función de dicha situación.
Ese diferimiento haría que las primeras bajadas al territorio lleguen recién en junio, en la medida en que la pandemia lo permita.
El llaryorismo, por su lado, imagina subirse a la campaña bastante más adelante, probablemente a partir de agosto, aunque desde antes la primera dama provincial empezaría a recibir invitaciones para participar de actos y presentaciones de la gestión municipal en el territorio.
En el delasotismo, en cambio, las incursiones en el territorio están en marcha. Los principales referentes de espacio, a saber, Natalia de la Sota, Daniel Passerini, Alberto “el loro” Lescano y los tres ediles delasotistas, Bernardo Knipscheer, Rosana Pérez y Valeria Bustamante conforman una mesa destinada a coordinar actividades en las que participe la legisladora provincial.
Según algunos trascendidos, el delasotismo entiende haber esperado ya suficiente para recibir un llamado del Centro Cívico que empiece a definir la participación del espacio en la próxima boleta, y la construcción de una agenda para Natalia de la Sota ya no esquivará los barrios y seccionales que los referentes territoriales del viguismo guardan con mayor celo.
En cuanto a la definición de la mesa de conducción de campaña de Hacemos por Córdoba en la ciudad, no hay demasiados avances. En principio habría seis sillas. Dos para cada espacio. Las del viguismo estarían ocupadas por Diego Hak y Juan Domingo Viola. Las del llaryorismo por Juan Manuel Cid y un tapado que podría ser Juan Manuel Rufeil. Y las del delasotismo por Bernardo Knipscheer y Alberto Lescano. Esta sería, vale aclarar, la foto de hoy. Aunque lo cierto es que las negociaciones a estos respectos están lejos de haber quedado zanjadas.
Más aún porque el reparto de roles en la mesa de conducción de campaña capitalina se mezcla con las otras canastas a las cuales el peronismo puede apelar para repartir: la boleta y la definición de las autoridades partidarias.
Hay tres nombres de la gestión que desde hace tiempo repiten distintos baqueanos del Palacio 6 de Julio, y son los de Victoria “Tori” Flores, Marcelo Rodio y Miguel Siciliano. De entre ellos saldría al menos una candidatura para la lista de diputados. Para otros, saldrían dos.
En cuanto a la estructura orgánica del PJ capitalino, nadie duda de que la Presidencia quedará para el intendente. El peronismo mantendría su regla de asegurar la conducción del partido a quien gobierna. Las novedades podrían venir más abajo. El segundo cargo de mayor importancia sería para un referente del viguismo, y se menciona el nombre del secretario de Políticas Sociales Raúl La Cava.
El delasotismo y el caserismo, va de suyo, también reclamaran participación dentro de los órganos partidarios, y apuestan sobre todo a controlar un buen número de congresales provinciales y nacionales. El Panal prestará especial atención al asunto. Parece probable que consienta el pedido del delasotismo. Más celoso será, de seguro, de la cantidad de congresales que reclame el albertismo. Y no sólo por el histórico interés del oficialismo provincial de mantener al PJ cordobés blindado de injerencias nacionales, sino ahora también, adicionalmente, para mantener despejado el camino de Schiaretti a una virtual proyección nacional que sea respaldada por unanimidad desde el partido.