Con cambios en fiscalización, avanzan las Habilitaciones Online

La gestión comunicó a representantes del Suoem algunos de los cambios que se implementarán en las Áreas de Inspectoría para ajustar la fiscalización al nuevo esquema que acompañará a las Habilitaciones Online. El gremio quisiera poder resistir los cambios, pero el peso de su conducción no se lo permite.

Por Felipe Osman

El plan de Habilitaciones Online, que en rigor vendría acompañado de muchos otros cambios en los mecanismos de fiscalización del municipio, dio ayer un nuevo paso cuando funcionarios de la Secretaría de Gobierno comunicaron a representantes del sindicato algunos de los próximos reajustes, entre ellos, cambios en los turnos, rotación de inspectores por zonas y horarios, y traspaso de personal entre las distintas oficinas implicadas en los procesos de inspección.

Las modificaciones, que no caen nada bien en el cuerpo de delegados de las áreas de inspectoría, no son sin embargo rechazadas con vehemencia por la conducción, que en apariencia se ha quedado sin resto para hacerle fuerza a la gestión.

No se trata de una observación caprichosa, sino de un patrón que se advierte con facilidad a lo largo del último año. En este momento, los intereses de los empleados municipales aparecen “amenazados” por al menos tres iniciativas de la gestión: la desconcentración operativa, los mentados cambios en las estructuras y procedimientos de fiscalización, y la implementación de la Tarjeta Activa. Esas, atiéndase, son las “amenazas” presentes, si nos remontáramos al año pasado deberíamos mencionar también el recorte de la jornada, la limitación de las prolongaciones horarias, la reducción de viáticos y un largo etcétera.

Ahora bien, si apenas dos años atrás describiéramos ese panorama a cualquier persona, y además le contáramos que todos esos factores se conjugan en un año doblemente electoral (tanto para el peronismo como para el propio Suoem) y en los días previos a una paritaria, seguramente nos respondería que la ciudad debería estar “en llamas”, atravesando un profundo conflicto con uno de los gremios más combativos de la provincia. Pero eso no pasa.

Lejos de ello, el Suoem parece haberse acostumbrado a retroceder sin pelear.
Hay una explicación “oficial” para esto. Según ella, la conflictividad con el sindicato no aumenta, principalmente, porque aún a más de un año de las primeras restricciones a la circulación el Palacio 6 de Julio sigue a la fecha semi desierto. Una gran parte del personal municipal -principalmente de las áreas administrativas- sigue sin prestar servicios o lo hace de manera sumamente esporádica, en días y horarios limitados, y esto no cambia porque el statu quo es más o menos provechoso para todas las partes.

El Ejecutivo gobierna más cómodo sin compartir las oficinas con el sindicato, cuyos elefantiásicos planteles puede además sustituir por un puñado de becarios, monotributistas y colaboradores de alguna otra naturaleza. La conducción del sindicato y los delegados pueden abstraerse de los constantes reclamos e interpelaciones de sus representados y estos, en muchos casos, tienen a su favor mantener sus sueldos -aunque menguados- sin casi ofrecer contraprestación alguna.

Esa es, en líneas generales, la forma en que los delegados alineados con la conducción explican, en estricto off the record, la pasividad del gremio. Los otros, los que no comulgan con la comisión directiva, tienen otra explicación, y es que la conducción no tiene margen para plantársele al Ejecutivo. En primer lugar, porque el regreso de Daniele sigue en veremos, y es razonable pensar que el peronismo puede allanar ese camino o hacerlo tanto más difícil de transitar.

Pero además, ¿cuántos integrantes de la comisión directiva están hoy en situación de ser pasados a retiro? ¿Qué pasaría sí, por ejemplo, el Ejecutivo decidiera avanzar en el trámite jubilatorio de la mismísima secretaria general vicaria de Daniele, Beatriz Biolatto, quien ya reúne los requisitos necesarios para que se inicie tal procedimiento? ¿Y cuantos secretarios gremiales están en la misma situación?

Según los segundos, el lastre del sindicato no es la pandemia, ni la situación de excepción que ha permitido a la gestión munirse de algunas herramientas extraordinarias para gerenciar el municipio, sino la mismísima conducción, cuya fragilidad termina convirtiendo a las bases en garantes de las necesidades de sus representantes, y no en beneficiarias de su representación.