B. Fierro puso fin a interna: últimos reparos a Junta UCR

Confirmó vices 2° para el oficialismo y reparto igualitario de delegados al Comité Nacional

El juez federal Ricardo Bustos Fierro modificó parcialmente las proclamaciones realizadas por la Junta Electoral y cerró la interna de la Unión Cívica Radical, realizada en las urnas el domingo 14 de marzo. La última resolución fue un éxito para la oficialista Convergencia por la distribución de las vicepresidencias segundas de los comités, pero también resultó positiva para Sumar al lograr que se corrija la insólita distribución de delegados al Comité Nacional que había diseñado la mayoría de la Junta Electoral. A su vez, la resolución de Bustos Fierro tiene unos errores materiales que podrían exigir una aclaratoria por los apoderados del radicalismo cordobés.

La alianza Sumar (deloredistas, angelocistas y ex mestristas) reclamaba que le correspondían las vicepresidencias 2° de los comités Central de la Provincia y Capital, mientras que Convergencia (mestristas, negristas y alfonsinistas) sostenían que, como lo había proclamado la Junta Electoral, los tres cargos más importantes debían ser para ellos (o sea, además, la presidencia y la vice 1°).

Bustos Fierro le dio la razón al oficialismo, y luego rearmó las listas de secretarios para corregir algunas imprecisiones cometidas por la Junta Electoral.

De este modo, la vicepresidencia 2° del Comité Central es para Martín Lucas, de la alfonsinista Identidad Radical, y la vice 2° del Comité Capital, para Guadalupe Mias, de otra agrupación alfonsinista, Asamblea Radical. La presidencia del Comité Central es para el negrista Marcos Carasso y la vice 1° para la mestrista Liliana Ruetsch. En Capital, el presidente es Diego Mestre y el vice 1° el negrista Héctor Carranza. Con el reparto de secretarías, en el Comité Central la mayoría de Convergencia quedó 10 a 8, y en el Comité Capital, 8 a 5.

La resolución de Bustos Fierro tiene imprecisiones, porque para el Comité Central determina 13 titulares y 12 suplentes, cuando la Carta Orgánica partidaria señala que deben ser 15 titulares y 10 suplentes; y en el caso del Comité Capital, unge 13 titulares y 7 suplentes, cuando en realidad deben ser 10 y 10.

De cualquier manera, tanto desde el oficialismo como desde la oposición entienden que es una distracción que no traerá problemas, y que en todo caso una aclaratoria del juez salvará los inconvenientes.

Respecto de los delegados al Comité Nacional, la mayoría oficialista de la Junta Electoral había imaginado un reparto de 3 a 1 para Convergencia pese a que el resultado de la elección fue de 51 a 48. El juez resolvió que correspondían 2 para Convergencia y 2 para Sumar.

Al final de su resolución, Bustos Fierro envió un mensaje a los radicales, bajo el título “reflexiones finales”, en las que celebró como “algo muy saludable para la vida interna de la agrupación y para la sociedad en su conjunto” las elecciones en la UCR.

Pero el juez federal dijo que quería quejarse por “el tenor de las presentaciones y apelaciones reveladas durante el proceso electoral”. “Todo el camino transitado desde el llamado a elecciones fue sinuoso, plagado de acusaciones cruzadas que transvasaba con creces la pretensión o intento de defender aquellos derechos que se consideraban conculcados”, expresó. Y agregó que pareció que “se pretendía ‘demostrar’ que el candidato de la otra lista interna utilizaba tácticas o prácticas espurias para conseguir su objetivo”.

“A tal punto llegó esa inquina –advirtió-, que incluso ambas alianzas pusieron en duda la imparcialidad del Tribunal”.

Bustos Fierro -cuyas decisiones fueron claves para permitir las internas, luego de que la Junta Electoral intentara eliminar a Sumar sin otorgarle el derecho de defensa- recalcó que “el único norte del suscripto siempre fue que se lleven adelante las elecciones de autoridades de un partido centenario que no merece verse manchado por intereses meramente sectoriales”.

El juez subrayó que fue positivo que tras las elecciones unos manifestaran que habían ganado y que otros hayan reconocido la derrota, pero protestó porque “luego de esas primeras apariciones públicas que auguraban un final sin demasiados sobresaltos comenzaron a interponerse recursos que fueron desde el desarrollo de las elecciones internas propiamente dichas, pasando por el escrutinio realizado por la Junta Electoral partidaria, culminando con recursos al modo en que se adjudicaron los cargos partidarios”. Igualmente, aunque todo eso le haya resultado demasiado, el último fallo concedió que no todas las proclamaciones habían sido bien dispuestas por la Junta Electoral.

Bustos Fierro aseguró que en los tribunales federales se trabaja con menos personal que lo habitual por la pandemia, y calculó que si la extensa discusión a que dio lugar la interna radical “se replicase en cada uno de los 54 partidos reconocidos en el Distrito Córdoba, sería casi imposible que la Secretaría Electoral realice su trabajo con la calidad que la ciudadanía se merece”. Claro que no todos los partidos tienen la misma vocación democrática interna que la UCR (¿habrá otro con elecciones en Córdoba?), así que multiplicar por 54 el papeleo quizás sea una exageración.