Municipalidad: Mesas de Trabajo en el territorio llevan tensión al Gabinete

Las Mesas de Trabajo conformadas en distintos sectores de la ciudad por iniciativa de la secretaría de Gobierno abrieron con la ciudadanía un nuevo canal de diálogo, paralelo al de las Juntas de Participación Vecinal, pero los reclamos que receptan no tienen un cauce definido, y empiezan a incomodar a parte del Gabinete.

Aunque accidentado por los previsibles conflictos con el Suoem y postergado por la irrupción de la pandemia, el plan de descentralización que el peronismo bosquejó antes de llegar al Palacio 6 de Julio está en marcha. De hecho, el pasado lunes un zoom reunió a los directores y subdirectores de los CPC con las autoridades de la secretaría de Participación para tocar algunos puntos relativos al avance de ese proyecto que plantea, entre sus ejes, el fortalecimiento de la participación ciudadana en la gestión a través de la implementación de programas como en Presupuesto Participativo Barrial y la conformación de Juntas de Participación Vecinal que incidan en la afectación de esos recursos fijando las prioridades de los vecinos en cada sector de la ciudad.
En suma, estas juntas de participación, conformadas por representantes de los centros vecinales, asociaciones civiles, organizaciones sociales y demás actores de la vida cotidiana de cada zona buscan constituir en un canal de diálogo permanente con las autoridades municipales para evacuar reclamos y direccionar las políticas públicas, satisfaciendo así las necesidades planteadas.
Ahora bien, aunque hasta el momento se adivinaba que éste era el cauce diseñado por la gestión para dar curso a la participación de los vecinos y ordenar sus demandas y reclamos, parece haberle surgido un “competidor”, las Mesas de Trabajo conformadas a instancias de la secretaría de Gobierno en distintos sectores de la ciudad.
Estos espacios de encuentro buscan cohesionar las demandas de los vecinos, y de ellos también participan autoridades de los centros vecinales de cada sector al igual que los distintos actores de la vida cotidiana de cada barrio, pero el problema es que -en apariencia- no hay un canal preestablecido para atender a los reclamos que llegan a las mesas de trabajo, ni tampoco una afectación específica de recursos para hacer frente a tales demandas, sino que aquellas son derivadas por notas presentadas en el Palacio 6 de Julio a cada secretaría, multiplicando la presión sobre las distintas carteras en que se subdivide el gabinete municipal.
Esto presenta algunas dificultades y varios disgustos a funcionarios que de pronto empiezan a verse “bombardeados” de reclamos sin que se hayan arbitrado aún los medios necesarios para hacerles frente, quedando en el ojo de la tormenta a pesar de no tener arte ni parte en el origen del vendaval.
Cabe aclarar que las mesas de trabajo no se ocupan de una temática puntual, con lo cual las demandas que a ellas se acercan son de toda índole, y bien pueden aludir a cualquier área de gobierno, aunque entre las más frecuentadas por los reclamos estarían Desarrollo Urbano, Participación Ciudadana, Gestión Ambiental y Sostenibilidad, Salud, la Tamse (por su participación en alumbrado público) y el COyS.
Todo esto generaría dos conflictos. El primero, fricciones entre las distintas secretarías, que empiezan a ver como se incrementa sobre ellas la presión para resolver problemas a los que no pueden aún dar respuesta o, cuanto menos, que no pueden afrontar en simultáneo.
El segundo, que podrían generar en los vecinos más expectativas de las que se pueden satisfacer en el corto plazo, resultando contraproducente para la gestión.

Seccionales

Una consideración especial merece, llegado el caso, la receptividad de los distintos presidentes de seccional frente a la iniciativa. Teniendo en cuenta que en el peronismo las disputas territoriales son especialmente intensas y que cada dirigente/referente territorial cuida con celo su coto, ¿cómo habrá caído a ellos la iniciativa?
Según baqueanos de las distintas seccionales, en líneas generales a ninguno de los presidentes entusiasma lo que (aún de manera equívoca) consideran como “intromisiones en su territorio”, pero este celo aparece atenuado porque apuestan a que la iniciativa no progresará.