Tarjeta “Activa” choca con la (previsible) resistencia del Suoem

La última iniciativa de la gestión municipal cuenta con varias fortalezas y un puñado de debilidades, entre ellas, la resistencia del sindicato municipal y una probabilidad, más o menos cierta, de unir en un mismo frente al Suoem y los Servidores Urbanos.

Sobre el final de la semana pasada el Palacio 6 de Julio anunció la creación de un programa mediante el cual buscará direccionar parte del consumo que los agentes del municipio realizan con sus salarios, habilitando una tarjeta prepaga a través de la cual liquidará una porción de los haberes de funcionarios, servidores urbanos y, muy probablemente, empleados municipales.
En primer lugar, las autoridades del municipio aclaran que no se trata de la emisión de una cuasimoneda ni nada asimilable a ello. “No es una tarjeta de crédito ni de débito, es una tarjeta prepaga”, aseguran. La diferencia radica en que los fondos acreditados a cada plástico estarán depositados en el Banco de Córdoba, y resaltan, entre otros, algunos de los beneficios que acarreará para la economía local.
A través de esta herramienta el municipio asegurará un flujo de consumo direccionado a los comercios de cercanía -los más golpeados por la crisis económica- y evitará que esos fondos terminen en las arcas de grandes empresas trasnacionales que difícilmente reinvierten en la ciudad. Además, el 2 por ciento de ese consumo volverá al municipio, integrando un fondo de afectación específica a proyectos culturales, sociales y ambientales.
Ahora bien, amén de estos y otros beneficios, quedan preguntas por responder:
1) ¿Implica la liquidación de parte de los haberes a través de esta tarjeta una restricción? Si, los agentes que perciban parte de su sueldo estarán compelidos a gastar ese porcentual en los comercios adheridos y no en otros. En eso consiste “direccionar” el consumo.
2) ¿Implica una variación unilateral de las condiciones laborales? Depende. Las fuentes oficiales aseguran que hay charlas en marcha con el gremio y que el programa prevé, en un primer momento, que sólo se implementará previa adhesión voluntaria de cada agente, aunque parece raro que el municipio supedite el éxito/fracaso del programa a contar con la anuencia del Suoem. Si el programa fuera implementado sin previo acuerdo con el sindicato o, más aún, sin el consentimiento de cada municipal, quedará por verse de qué lado caería la moneda si se llevara el asunto a la Justicia.
3) ¿Debe pasar la iniciativa por el Concejo Deliberante? No. El Ejecutivo entiende que no es necesario, pero estudia la posibilidad de enviar un proyecto al Legislativo Municipal para robustecer el programa.
El gremio, como era de esperar, ya ha adelantado su rechazo, aunque integrantes de la conducción ya han entrado en conversaciones con las autoridades del municipio.
Una de las dificultades para la implementación de la tarjeta “Activa” es que el programa podría generar un “casus belli” común tanto para el Suoem como para los Servidores Urbanos. Un “motivo de guerra” que unifique ambos frentes. Sin embargo hay formas de evitarlo, y el peronismo ya trabaja en ello, abriendo un canal de negociación específico para cada colectivo.
Por otro lado, llegando la noticia en las vísperas de las negociaciones paritarias, es probable que el Suoem utilice el descontento de sus bases frente a la novedad para meter en la mesa de negociación otros reclamos harto más difíciles de confesar, como su resistencia al nuevo mecanismo de Habilitaciones Online o a los cambios que se avecinan en las Secretaría de Gobierno en relación a los sistemas de fiscalización.
Política
En clave íntimamente política destaca la defensa del proyecto que llevó adelante en sus redes sociales el edil Diego Casado, quién fue el primero en tensionar con el Ejecutivo cuando lo creyó necesario y que, habiendo resuelto (al menos parte de) sus diferencias con él, ahora toma la delantera como defensor de la gestión -puertas adentro del PJ- y como principal contendiente frente a las críticas opositoras -extramuros del peronismo citadino-.