Porqué las exportaciones son un “salvavidas” para la Argentina

Las ventas agroindustriales al exterior de los últimos meses fueron el 69% de las totales del país. Es decir, siete de cada diez dólares entran al país por esas operaciones. La Argentina en el mercado mundial es el primer exportador de yerba, aceite y harina de soja, maní y jugo de limón. Segunda de maíz. Tercera en exportar peras, porotos y soja.

Las exportaciones son claves para la Argentina, no sólo porque aportan las siempre escasas divisas sino porque solo las cadenas de carne vacuna, uvas y trigo generan más de 300.000 puestos de trabajo. Los datos se desprenden de una nueva edición del “Monitor de Exportaciones Agroindustriales”, un estudio de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada).

Esta semana la Nación presentó régimen especial de fomento a las exportaciones: podrán girar el 20% de sus utilidades si realizan inversiones que superan los US$ 100 millones. No se tomarán en cuenta las colocaciones financieras y/o de portafolio, la fusión o adquisición de empresas o la compra de cuotas y/o acciones o participaciones societarias. El monto es un claro límite para acceder.

El Monitor de Fada indica, por ejemplo, que la cadena de la carne de vaca genera más de 100 mil empleos en su circuito de exportación.  “Este es sólo un ejemplo, ya que la creación de puestos de trabajo se replica en todas las cadenas agroindustriales e implica empleos de distintos tipos, afirma Nicolle Pisani Claro, economista de la fundación. “Cuando se habla de lo que exporta la agroindustria, hay que visibilizar que no es una actividad inherente sólo al campo o la industria, abarca y beneficia directa o indirectamente a la mayoría de nuestras familias”, agrega.

El informe también revela que, en 96 países disfrutan los vinos, uvas y derivados y que el maíz argentino llega a 89 países. Además, 65 destinos reciben maní, aceite y derivados. “Es un orgullo estar en esta infinidad de países, pero más importante aún es reparar en los empleos argentinos que involucra venderle a otros países”, destaca Pisani Claro.

Los autores del trabajo plantean que, desde el campo hasta llegar a otros países, el producto o derivado pasa por distintos rubros dando empleo tanto a las zonas rurales como a las ciudades aportando a todos esos eslabones de la economía.

Las exportaciones agroindustriales de los últimos meses fueron el 69% de las totales del país. Es decir, siete de cada diez dólares entran a la Argentina por las ventas al mundo. En dinero, fueron US$ 38.000 millones que ingresaron. “Para nuestras familias parecen cifras lejanas, pero el punto clave es que en empleo fueron otros miles de trabajadores que obtienen nuevos empleos o mantienen sus puestos de trabajo gracias al circuito de exportar”, apunta David Miazzo, economista.

De ese total generado por las ventas agroindustriales, el 68% provienen de las cadenas granarias, 16,5% de economías regionales, 9,5% carnes, 3% lácteos y 3% de otros productos. “En todos esos complejos hay un repertorio inmenso que va desde granos, yerba, pesca, frutas, lana, lácteos y mucho más, que se produce en cada rincón de nuestro país, haciendo al agro una actividad federal que genera riqueza productiva en cada rincón del país”, explica Pisani Claro.

En relación al miedo o mito de que se va todo afuera, el estudio revela que la capacidad y el volumen de producción de Argentina alcanza para abastecer la mesa de cada argentino y, a su vez, que nuestros productos estén en los hogares de más de 160 países.

“Nos alcanza para las dos cosas, por poner un par de ejemplos: consumimos 50 kilos de carne de vaca por persona al año, por ende, estamos abastecidos y a la vez nos alcanza para exportar el 29% de la producción. Con el trigo pasa algo similar, consumimos 72 kilos por persona al año y exportamos el 59% de la producción de trigo. Una cosa no quita a la otra. Argentina no tiene un problema de producción de alimentos sino un problema de distribución y acceso económico a los alimentos”, afirma Pisani Claro.

Los complejos analizados siguieron dos criterios: por un lado, que sean significativos en cuanto a volumen de exportaciones, pero, por otro, lo que representan para una región en particular. Por caso, el té es el 0,3% de las exportaciones del país, pero cuando uno ve lo que representa esta producción para el noreste.

La Argentina en el mercado mundial es el primer exportador de yerba, aceite y harina de soja, maní y jugo de limón. Segunda de maíz. Tercera en exportar peras, porotos y soja. Cuarta en aceite de girasol, leche en polvo, té, camarones y langostinos. Y quinta en exportación de lanas y carne de vaca.

Respecto a la medición anterior, hubo ciertas “escaladas” en el ranking, es el caso de la carne de cerdo, que pasó del puesto 25° al 11°, también la leche en polvo, del 5° al 4° y los limones, de séptimo a sexto. De los 20 complejos analizados, aumentaron las exportaciones de carne de cerdo (71%), maní (27%), lácteos (23%), yerba (7%), legumbres (2%), maíz (2%), peras y manzanas (2%).