El Coronavirus vuelve a dominar la agenda municipal

La cuestión sanitaria se coloca primera en el orden de prioridades de un Ejecutivo. El equipo de gestión apuesta a la experiencia, pero teme por las nuevas complejidades del virus. La oposición propone alternativas, pero el oficialismo se niega a cogobernar.

Por Gabriel Marclé

El intendente Llamosas (foto) centra sus esfuerzos en la lucha contra el Covid

“Que inocentes los que pensaban que esto iba a desaparecer”, expresaba un integrante del plantel político que trabaja desde la Municipalidad riocuartense para contener lo que se viene con el Coronavirus. La pandemia está lejos de terminar y, aunque la vacunación continúa avanzando, los números empiezan a reflejar el comienzo de una segunda ola que tarde o temprano llegará a ciudades como Río Cuarto. Las expectativas, centradas en la acción política y los planes de un año electoral, son reescritas con cada nueva alerta y trastocan un escenario donde cada paso en falso puede ser fatal.

En el Palacio de Mójica se viven horas de nerviosismo. El comienzo de la semana los mantuvo atentos a las variables epidemiológicas, con una agenda dedicada casi exclusivamente a lo sanitario. Con el tema Covid reduciendo el margen de acción, el intendente Juan Manuel Llamosas comienza a aceptar que los tiempos de fotos sonrientes y cortes de cinta quedarán para otro momento.

Es por eso que, luego del descanso por semana santa, las autoridades sanitarias del Ejecutivo municipal -con Marcelo Ferrario y Lucas Stefanini a la cabeza- aceleraron el trabajo de detección procurando seguir desarrollando la logística necesaria para avanzar con la vacunación. Múltiples testeos en pocos días y una población en alerta, pero lejos de mostrar un buen comportamiento para desfavorecer la suba de contagios.

El objetivo de vacunar a las poblaciones de riesgo en el menor tiempo posible se enfrenta al ritmo en el que se multiplican los casos y sobre todo a la notoria decadencia del comportamiento social. Hasta ahí se extiende el panorama sanitario, pero después viene lo más difícil: tomar las decisiones fuertes y aceptar las consecuencias.

Decisiones de riesgo

Como lo ha mostrado la pandemia, no hay manera de evitar el latigazo popular cuando se toman medidas antipáticas -aunque necesarias- como lo fue el retorno a Fase 1. En cada caso, al daño político lo sufren los oficialismos. Llamosas no quedó exento de esa lógica. El capital político del intendente fue golpeado con dureza durante la previa electoral del 2020 y también luego de asumir, marcado por el caso del “médico trucho del COE” que en su momento hizo daños en su imagen. Es por eso que una segunda ola traerá aparejada nuevos obstáculos para el plan que Llamosas empezaba a aplicar en su segundo mandato.

Testear y vacunar son parte de lo cotidiano, acciones que deben realizarse sin pensarlo dos veces. Lo complejo llega en el momento que actúan las variables políticas y comienza tomar trascendencia el llamado “humor social”, ese que puede inclinar la balanza en tiempos de elecciones legislativas. Allí es donde entran en juego las restricciones, un factor de riesgo cada vez mayor que interviene directamente en el electorado y sus pretensiones.

De nada le habrá servido a Llamosas mantener una pose de acompañamiento y trabajo en pos de recuperar la economía cuando la actualidad sanitaria obliga a tomar decisiones que indefectiblemente afectarán a productores, comerciantes e industriales. Allí se presenta la principal encrucijada de esta etapa que se avecina para la gestión de HxRC.

En la Municipalidad consideran que el gobernador Juan Schiaretti dejará que sean los intendentes quienes tomen las decisiones en cada población respecto a cierres, restricciones o posibles vueltas de fase. El problema es que la figura de Llamosas se enfrenta al objetivo de gestionar lo propio con las expectativas de otros. En una ciudad como Río Cuarto, la capital alterna provincial y un bastión schiarettista, un mal desempeño en la segunda ola podría poner en jaque el plan electoral que controlan desde “El Panal”.

Es por eso que, aunque las restricciones estén lejos de ser el “plan A”, los hombres del intendente reconocen que pueden controlar solo una pequeña parte de la pandemia y que en el corto plazo deberán tomarse decisiones difíciles; de esas que bajan puntos en las encuestas. Del otro lado, la oposición presiona con alternativas propias que disfrazan las críticas de aporte, situación que ha generado tensión entre ambas partes.

No cogobierno

El peronismo viene lidiando además con las acciones provenientes de la oposición, donde la agenda también volvió a dedicarse a la pandemia. En la primera minoría de Juntos por Río Cuarto ya se encuentran desarrollando alternativas para que el municipio mejore sus políticas sanitarias, tanto en el control como en la detección. Claro que el oficialismo entiende esto como una “mojada de oreja”, críticas encubiertas de sus rivales políticos.

Algunos referentes del Ejecutivo sospechan que la oposición busca imponer una especie de cogobierno, algo que surgió de la propuesta de crear una Mesa Conjunta que los concejales de JxRC presentaron días atrás. Son los consejeros principales del intendente los que se niegan a concederle puntos a sus antagonistas; no por capricho, sino por estrategia. ¿Escuchar a la oposición en tiempos de campaña electoral? Jamás. “Nosotros vamos a seguir trabajando para ayudar”, respondían desde la bancada UCR-Pro.

En condiciones normales, la intervención opositora se observaría como una necesidad y sería un error oficialista evitar un trabajo conjunto. Pero en Río Cuarto, como en el resto de Argentina, el juego político se vive de otra manera, llegando a calificar las acciones opositoras como ingenuas y a la negativa municipal como un accionar lógico que busca mantener intacto su capital político. Días de grieta, incluso en la previa de la segunda ola de Coronavirus que llega con más fuerza. Nada nuevo por aquí.