Tormentas en el socialismo, a poco de la interna partidaria

El PS espera la interna atajándose de los cortocircuitos generados tras la aparición de algunas voces disidentes. Pese a llevar la marca del cangurismo político, el partido consigue la aprobación de la alianza que en Rio Cuarto integra con el PJ.

Por Gabriel Marclé

Algunos se preguntarán, en tiempos donde la grieta se ensancha entre polos bien definidos, “¿a quién le importa el Partido Socialista?”. Lo cierto es que el espacio nacido de referentes como Juan B. Justo y Alicia Moreau de Justo atraviesa un momento particular que no pasa desapercibido entre los armados políticos de la región. Su ductilidad le facilitó integrarse al oficialismo cordobés y luego a las alianzas del PJ en Río Cuarto -pese a haber estado en la oposición- con lugar asegurado tanto en el Ejecutivo como el Legislativo. Sin embargo, van apreciando señales que pronostican tormentas dentro de la dirigencia socialista local.

Justo cuando se acercan las elecciones partidarias nacionales del 18 de abril, la representación local se convirtió en el centro de un ataque pergeñado desde las incipientes voces de quienes rechazan el vaivén político del histórico partido. Todo comenzó luego que la candidata a presidir la mesa nacional, Mónica Fein, visitara la ciudad a fines de marzo para reunirse con el intendente Juan Manuel Llamosas y aceitar su llegada a las líneas políticas de la Provincia. Al mismo tiempo, algo se gestaba entre las sombras del socialismo reluctante.

Al parecer, este encuentro motivó la aparición de cuestionamientos por el rumbo del partido y así desempolvar una disputa alimentado por el rechazo de los propios. La visita de Fein, también ex intendenta de Rosario, echó gasolina al fuego y aceleró acciones de rechazo entre las filas socialistas del Imperio. Un ejemplo de esto se dio hace unos días a través de un particular posteo de Facebook que fue realizado desde la cuenta oficial del partido en Río Cuarto.

“Esto es el PS actualmente. Un partido sin militantes, pero con eximios negociadores en el arte de lograr cargos”, se leía en la cuenta oficial del partido, en el cual se adjuntaba una publicación que Alfil realizó a fines del 2020, titulada “El socialismo local en las filas del gobierno”, donde se analizaban el ingreso del PS en el gabinete de Llamosas luego de haber integrado la alianza Cambiemos hasta poco antes de la elección municipal.

El sorpresivo posteo generó una sensación de preocupación dentro de la dirigencia socialista local, especialmente porque no podían identificar de dónde procedió el acto. Rápidamente explicaron que la cuenta había sido hackeada y que se encaminaban a realizar una acción penal para mitigar los efectos del confuso hecho. Entre los sospechosos que manejaron desde el PS se ubicarían “compañeras y compañeros que quedaron en el camino” cuando el partido mutó hasta integrarse a la alianza Hacemos por Córdoba.

Claro que dicha teoría traería aparejada la posibilidad de encontrarse con propuestas disidentes, con nombres dispuestos a arrebatarle la dirigencia del partido a quienes se encolumnan detrás del gurú y ubicuo socialista Roberto Birri. Aunque la mesa dirigencial niega cualquier atisbo de interna, quedó claro que hay voces dispuestas a marcar su incomodidad con el acuerdo que los mantiene unidos al peronismo, aunque todavía desde la oscuridad de una cuenta hackeada.

El cangurismo socialista al que Alfil ha hecho referencia desde la repentina alianza con el schiarettismo todavía genera ecos dentro de la estructura partidaria del sur provincial. Desde esos sectores parecen enfocarse en transmitir un mensaje claro sobre la ductilidad del PS y la pérdida de la identidad que han forjado a lo largo de 120 años. “Los compañeros no quedan en el camino, se los deja en el camino”, reflexionaba un integrante del socialismo renegado en respuesta a las acciones de la actual dirigencia, comandada por Sergio Fioretti -también funcionario del Gobierno Provincial en Río Cuarto.

Parece ser que el ideario político del PS esta conflictuado y la mayor muestra de ello llegó tras haber forjado una alianza con HxC pese a las grandes diferencias que han manifestado en años anteriores, incluso desde su lugar en la unicameral provincial. En el camino quedaron quienes continúan chocando con el proyecto del PJ cordobés e impulsan la vuelta de una identidad cercana a los principios del partido, un proceso similar al que viene atravesando el radicalismo.

Lo llamativo es que los ruidos que provoca la apertura de una grieta socialista todavía no han repercutido en la conformación de alternativas que puedan competir por la presidencia del circuito Río Cuarto; como si solo quisieran generar malestar e incomodidad. De hecho, ante las próximas elecciones partidarias en Río Cuarto, se está gestando una lista de unidad “amplia, representativa y plural”. El miércoles cierra el plazo para presentación de listas que competirán el 6 de junio y, aunque todo parece definido, pueden aparecer sorpresas.

El visto bueno

“Estamos muy conformes con la forma en la que los representantes del socialismo se incorporaron al gabinete”, comentaba una alta fuente municipal sobre el rol que ocupa el PS en el equipo de Llamosas. Por lo menos en el plano ejecutivo, Marilina Gadpen -a cargo de la subsecretaría de la Mujer- ha sido evaluada con alto puntaje por sus pares en un área que fue destacada por su importancia dentro del nuevo plan de Gobierno.

En los pasillos de la Municipalidad son conscientes de los quiebres que se produjeron en el socialismo cuando Juan Schiaretti entró en modo flautista de Hamelin con los persuasibles líderes, como lo es Roberto Birri. Pero la crisis de identidad del partido es algo que no preocupa a los peronistas. “Es problema de ellos”, dijeron por el Palacio de Mójica.

Mientras hagan el trabajo por el que fueron convocados, no habrá inconvenientes. Por fuera de las discrepancias, lo que siempre importó al PJ fue tracción de votos, algo que fue puesto a prueba en las elecciones municipales del 2020. “Lo importante es que esos votos fueron a nosotros y no a otro lado”, destacaba alguien cercano a la campaña municipal de hace unos meses.

Pero, aunque los votos traccionados son útiles, no son suficientes. El caudal promovido por el PS se aleja de los aportes mayoritarios que realizan las líneas fuertes del peronsimo. Es por eso que la alianza socialista no responde tanto a una cuestión de fuerza, sino a un maquillaje progresista. De esta manera, el oficialismo aumenta su amplitud y refuerza algunos aspectos de su proyecto con la personalidad que proporciona el PS. Eso sí, a sabiendas de la incapacidad socialista de mostrar una fidelidad incorruptible. “Solo basta que cambie el oficialismo para perderlos de nuevo”, rumiaba entre ironías un testarudo dirigente peronista.