Primera señal radical: Negri o De Loredo deben encabezar

El radicalismo comienza discutir el primer lugar de las listas con los socios de la alianza

Por Alejandro Moreno

El presidente del bloque de legisladores de Juntos por el Cambio, el radical Orlando Arduh, enfatizó ayer el principio de primacía que la UCR pretenderá imponer a los socios de la alianza electoral. “Quienes deberían encabezar la boleta a senadores en Juntos para el Cambio deben ser dirigentes radicales con visibilidad y buena aceptación entre los cordobeses, como por ejemplo Mario Negri o Rodrigo de Loredo”, puntualizó.

Arduh -miembro del grupo Consenso que, a su vez, forma parte de la alianza Sumar- expresó una llamativa posición anti-grieta en la UCR, después de la interna en que los sumandos enfrentaron a la coalición Convergencia, capitaneada por Mario Negri y Ramón Mestre. La amplitud de Arduh no llegó hasta Mestre, al que no promocionó para encabezar la lista de senadores nacionales, en su diseño particular para las próximas elecciones.

Como sea, la UCR debe ser “la cabeza de este proyecto”, porque “esta es una elección crucial para el futuro del país”.

“No tengo dudas de que Juntos por el Cambio hará como, ya lo hizo en otras oportunidades, una gran elección en nuestra provincia”, confió.

Arduh consideró que “las elecciones de octubre marcarán un hito importante en la historia del país: dos modelos se ponen en juego, dos maneras de concebir la política y el futuro. En un contexto difícil donde la crisis sanitaria abordada con impericia desde el gobierno nacional puso de manifiesta el serio déficit de gestión en todas las áreas de gobierno”.

“Una caída estrepitosa de la economía que ronda el 10 % desnuda la realidad de la pobreza que hoy alcanza a uno de cada dos argentinos, con pocas perspectivas de un plan económico que genere empleo genuino, y con una inflación que se come los recursos de los pocos que tienen la suerte de conservar sus empleos, agregó el legislador provincial.

“Una Argentina rota, que no logra hacer funcionar sus instituciones, tiene en frente la posibilidad de cambiar el rumbo. La conformación del Congreso que surja de esta elección será clave para evitar el avance del kirchnerismo, cuyo único plan parece ser el manejo de la Justicia y endurecimiento de medidas autoritarias”, alertó.

Por ello, consideró que “nuestros candidatos deberán ser los mejores, porque no solo tienen la obligación de ganar la elección, sino de hacer que la gente vote”. “Hay que traer la política al territorio, volver al mano a mano: y en esa góndola electoral, el radicalismo pone en evidencia sus ventajas comparativas hacia adentro y hacia afuera de la coalición”.

Arduh recordó que en la UCR, “en una semana, las internas partidarias movilizaron unos 180 mil afiliados en sus tres de sus cuatro distritos más importantes, un hecho normal para la vida del partido que sorprendió a propios y a extraños. Un partido que muchas veces trataron de matar, inicia su marcha hacia la reconstrucción y pone en la mesa de las decisiones su inclaudicable vocación de poder”.

Además, destacó que “en momentos donde la territorialidad cobra nueva vida, la UCR abre sus comités, que como decía un correligionario hay siempre uno en cada pueblo, para volver a discutir ideas”. “Esta estructura –agregó-, que muchas veces se denostó por considerarla anticuada, es eje central para garantizar no sólo los mejores candidatos en cada distrito, sino una fiscalización importante y preparada de cara a los comicios de octubre”.

“Se nos achaca ser un partido de viejos, una imagen que nada tiene que ver con la Unión Cívica Radical, porque no sólo están los dirigentes que peinan canas y que no se tiran por la ventana, también están los jóvenes que desde la universidad a través de la Franja Morada, o desde el interior del partido, aportan su fuerza, su conocimiento y su empuje”, señaló.

“La Juventud Radical –precisó- hoy sostiene nuestro ideario a lo largo y a lo ancho del país, sosteniendo las banderas allí donde más se necesita. Porque es la juventud, la que con su fuerza pone a andar esta maquinaria, renueva los compromisos de cara a la gente, y moderniza las estructuras partidarias”.

Según Arduh, “el tiempo ayudó a sanar, el partido volvió a sus raíces y hoy está en condiciones de competir, en la certeza que tiene para ofrecer, una vez más, sus mejores hombres y mujeres para ponerlos al servicio de lo que la democracia requiere”.