La palabra divina

Las primeras noticias acerca de los curas del Tercer Mundo coincidieron con el surgimiento del rock nacional en Argentina. Y es en esa conjunción que debe leerse la aparición, hace medio siglo, del disco “La Biblia” del grupo Vox Dei, y la del “Cristo Rock” de Raúl Porchetto un año después.

Por J.C. Maraddón

Entre las instituciones que la música de rock vino a enfrentar desde sus orígenes se cuenta la iglesia, en especial porque desde allí se condenó a ese género apenas las caderas de Elvis Presley empezaron a agitarse de la pantalla de la televisión. Los pastores evangélicos y los sacerdotes católicos coincidían en denunciar el componente diabólico que, según ellos, subyacía en esas canciones cuyo ritmo desataba en la juventud una energía erótica incontenible. Y las letras, con alusiones directas a cuestiones reñidas con la moral religiosa, tampoco contribuían a que desde los púlpitos se avalara esa irrupción sonora que expandía un virus rebelde hacia toda la sociedad.

Un agnosticismo militante era perceptible en el discurso público de esos artistas noveles que le cantaban a sus pares sobre temas de interés común, con un mensaje que no se conformaba con alabanzas al amor y a la felicidad, sino que avanzaba sobre temáticas sociales e ideológicas que chocaban contra los intereses eclesiásticos. Era incompatible entonces la convivencia entre ese estilo iconoclasta que comenzaba a capturar las mentes juveniles y el conservadurismo lógico de esos credos cuya prédica se radicalizaba a medida que veían cómo el virus rockero se esparcía alrededor del planeta.

En su búsqueda de una percepción distinta del mundo, esas nuevas generaciones se lanzaron a investigar en el pensamiento y las creencias de Oriente, donde encontraban respuestas que el modo de vida occidental no podía darles. Fue así que muchos, entre ellos los Beatles, se volcaron al conocimiento del hinduismo y el budismo, en una búsqueda espiritual que un tiempo después se pasó de moda, para retornar tres décadas más tarde, montada sobre la tendencia de la new age. Sin embargo, aquellas mismas inquietudes llevaron a otros a retomar el contacto con los cultos tradicionales, aunque animados por el propósito de cambiar algunos aspectos del dogma.

Con las encíclicas papales dadas a conocer entre los años cincuenta y sesenta, que alertaban sobre los excesos de la economía capitalista, se abrió una brecha en la estructura católica por la que emergieron los curas del Tercer Mundo, que se proponían combatir la pobreza con las herramientas de la fe. Este movimiento, que tuvo el epicentro de su prédica en Latinoamérica, tendió puentes con la población juvenil, que vislumbró en las actividades parroquiales una vía para obrar cambios profundos en la sociedad, con el fin de desterrar las desigualdades y lograr que todos tengan las mismas posibilidades.

En Argentina, las primeras noticias acerca de esos sacerdotes comprometidos con la realidad no sólo coincidieron con la irrupción en el escenario político de la guerrilla revolucionaria; también fueron contemporáneas del surgimiento del rock nacional y de cierto retorno de los cultores de ese estilo a la necesidad de creer en algo superior por encima de los simples mortales. Es en esa conjunción que debe leerse la aparición, hace 50 años, del disco “La Biblia” del grupo Vox Dei, precedida por la “Misa Criolla” de Ariel Ramírez en 1965, y continuada por la publicación del disco “Cristo Rock”, de Raúl Porchetto, en 1971.

Ciertos sectores de la iglesia tendieron a ver con muy buenos ojos ese acercamiento de la música popular a los textos y sacramentos evangélicos, por cuanto proveían de nuevos fieles a esos templos donde no muchos años antes se había acusado de blasfemia al rocanrol. Si hasta se incorporó música en vivo en las ceremonias, a través de pequeños conjuntos que estaban integrados por adolescentes con inquietudes artísticas. Es en ese marco que puede leerse la edición, en marzo de 1971, de aquel álbum conceptual de Vox Dei, un grupo de blues rock suburbano que ya en su nombre aludía a la palabra divina.