El Mercosur cumple 30 años con problemas e involución

El PBI del bloque equivalió el año pasado al 2,9% del producto mundial, las exportaciones totales representaron solo al 1,4% del total global, lo que equivale a menos de la mitad de la participación en el producto mundial. La Argentina es uno de los diez países con menor relación entre el comercio internacional y el producto bruto del planeta.

El Mercosur cumple esta semana 30 años desde su creación y no hay mucho para festejar. En estas décadas redujo su capacidad comercial exterior como bloque en conjunto, y a la vez ha perdido importancia relativa para Argentina en los últimos años. De los veinte que existen en el mundo, se convirtió en el que menos ratio exportaciones/PBI (intrazona y con el resto del mundo) muestra: es menor a 15% contra más de 30% en el promedio mundial.

“Hoy el bloque es un espacio de pobres resultados comerciales externos y aparecen en el intensiones de flexibilización y apertura especialmente impulsados por Uruguay y Brasil. En 2019 (el último año “normal” y analizable en el mundo) el PBI del Mercosur equivalió al 2,9% del producto mundial, las exportaciones totales del bloque equivalieron solo al 1,4% del total mundial, lo que equivale a menos de la mitad de la participación en el producto mundial”, describe el experto Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI.

Pero además y en materia de comercio intrazona para Argentina el bloque pierde importancia relativa año a año. La relación del país con el Mercosur todo muestra un debilitamiento en general: se observa una caída de las exportaciones al resto del bloque que llegaron solo a 10.010 millones en 2020 mientras que las importaciones fueron de solo 11.284 millones de dólares. Se trata de los menores niveles en más de un decenio.

Las exportaciones argentinas al Mercosur en 2020 bajaron a una cifra que es menor a la mitad de las exportadas en los récords de 2011 y 2013 (más de 21.000 millones en esos tiempos). Y además la caída de las ventas al Mercosur en 2020 fue mucho mayor a la caída total del comercio argentino con todo el mundo: las exportaciones totales argentinas cayeron en 2020 un 15,7% y las ventas al Mercosur lo hicieron en 21,1% (en cambio, las importaciones cayeron en total 13,8% pero desde el Mercosur lo hicieron un 7,8%).

El menor dinamismo lleva además a una reducción en la relevancia comercial del vínculo Argentina-Brasil. En 2013 las exportaciones argentinas a Brasil (principal aliado en el Mercosur y gran causa del vínculo en el bloque para Argentina) habían alcanzado 17.440 millones de dólares (21% de total exportado). Nunca más tuvieron esa magnitud: ya en 2019 sumaron solo 10.836 millones (16,6% del total), casi 38% menos desde aquel tope. El año pasado fueron 7.958 millones, un nivel bajísimo influido por la peculiar circunstancia de la pandemia, pero también afectado por problemas endógenos.

Las importaciones desde Brasil también descendieron desde el récord de 2011 (21.798 millones: casi 30% del total) hasta 11.289 millones en 2019 (23% del total). En 2020 llegaron a 8.685 millones también en niveles muy menores a los de los últimos años.

Para Elizondo el bloque se halla ante una discusión reformativa: “Flexibilizar, dinamizar, agilizar, abrir son aspiraciones de Uruguay y Brasil (¿también de Paraguay?). Estamos ante discusiones políticas estructurales afectadas por resultados comerciales que se debilitan. Pero no parece haber consenso entre los cuatro socios al respecto”.

El mundo fue en el último año en sentido opuesto a lo que se proyectaba inicialmente: la arquitectura de la internacionalidad económica se está fortaleciendo, han ocurrido en el año transcurrido no pocos hitos en esta materia y los procesos de apertura económica recíprocos entre países se amplían. El último fue el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Reino Unido, que ha hecho del Brexit una adaptación al nuevo tiempo (y no una ruptura) y que ha permitido a ambas partes acomodarse a las diferencias de modelos.

Poco antes (en noviembre) se había firmado en Asia el gigantesco RCEP, un acuerdo de libre comercio entre 15 países que sumados integran el 30% del producto mundial y que generan el 28% del comercio internacional del planeta (se trata del mayor acuerdo de libre comercio del mundo a la fecha, que incluye a China, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y los países que forman actualmente al Asean).

También el año pasado entró en vigencia el nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (ex NAFTA), el Reino Unido celebró su tratado comercial con Japón y el propio parlamento japonés aprobó el acuerdo económico con Estados Unidos. En la propia Latinoamérica hubo avances como la puesta en vigencia del tratado comercial entre Perú y Australia, la aprobación por parte de Ecuador de un acuerdo con el Reino Unido, la concreción del pacto entre Brasil y Chile y el tratado de libre comercio entre Colombia e Israel.

Para Elizondo frente a ese panorama es útil advertir en relación a la Argentina: “Nuestro país no ha avanzado en esa línea; somos uno de los diez países con menor relación entre el comercio internacional y el producto bruto del planeta. Y tenemos apenas un puñado de acuerdos comerciales internacionales vigentes.  Nuestra desvinculación externa es una de las causas de la baja inversión, el menor crecimiento económico, reducida competitividad, escasa innovación, empeoramiento de la calidad del empleo y problemas cambiarios. Pero además es disonante con lo que está haciendo la mayoría de los países con los que luego debemos competir”.