PRO busca engordar con interna de JxC en la mira

Mauricio Macri dijo que “no hay halcones y palomas” dentro del espacio. En Córdoba, Eugenia Vidal ratificó la unidad de la alianza como herramienta de transformación política, aunque pidió pluralidad. Larreta, con diputados, pidió el fin del internismo. El PRO comienza su armado con una única certeza: sólo tendrá injerencia en su partido.

Por Yanina Passero

Primero fue Mauricio Macri. En su discurso, el exmandatario envió también un mensaje hacia el interior de la coalición y afirmó que en Juntos por el Cambio no hay palomas o halcones, en referencia al debate interno sobre los matices a la hora de polemizar con el kirchnerismo. “Somos el cambio o no somos nada, y ese es nuestro motor”, insistió el expresidente de la Nación en la presentación de Primer Tiempo, el libro que le permitió reclamar centralidad en la coyuntura actual.

Después, llegó el turno de María Eugenia Vidal. Eligió el cuidado escenario de la Fundación Mediterránea para reaparecer en política y enviar un mensaje nacional y al frente interno que no desentonó con el de quien fuera su jefe político. La exgobernadora de Buenos Aires aseguró la unidad no es uniformidad, pero dejó en claro que juega en la misma cancha.

Horacio Rodríguez Larreta pidió el fin del “internismo” en la cena que encabezó con diputados del interbloque que tuvo representación cordobesa con Soher El Sukaria. El jefe de gobierno porteño aprovechó la tertulia para retomar el contacto con las distintas realidades que se viven en el país, de la mano de sus referentes territoriales.

Los tres, buscan mostrarse en movimiento.

Pese a las declamaciones de unidad, se sabe que Macri y Patricia Bullrich desafían a la dupla de los moderados que integran Larreta y Vidal. La “comandante”, como llaman a la jefa del PRO, se subió a la pelea presidencial, alentada por sus mediciones y hará escala en las legislativas por la Ciudad de Buenos Aires. Larreta no ha formulado sus términos para un acuerdo y es por esto que la rueda gira.

Incluso, los allegados a Vidal no descartan que, con la presentación de su libro, la mujer que perdió su reelección a manos del cristinista Axel Kicillof deslice su ambición de probar suerte en las elecciones nacionales de 2023.

Unos y otros, muestran sus cartas en el territorio, mientras los aliados radicales resuelven sus internas y piden lo de siempre: posición de liderazgo. Como sea, el tridente del PRO no va a dejar que esas ambiciones empañen un triunfo en los comicios de medio término y unificaron el discurso o, en otras palabras, la bajada de línea a la dirigencia amarilla.

La repercusión inmediata de esta coincidencia, al menos discursiva, se evidencia en Córdoba. Aquí, la interna se dirimió en dos extremos: larretismo versus macrismo. La mesura mostrada por los líderes del espacio redundó en un comportamiento orgánico de sus miembros. Algunos, movidos por la convicción de que la unidad es la herramienta para el crecimiento sostenido; otros, por la urgencia de ser sostenidos en el cargo.

Pero quizás este elemento novedoso, encuentre la explicación en la gran posibilidad de que haya efectivamente una PASO en Juntos por el Cambio Córdoba y la evidencia de que el macrismo, o sus derivados, no podrán imponer un candidato con el dedo, como en sus mejores épocas.

Al respecto, hasta ahora se sabe que el radical Rodrigo De Loredo competirá en las primarias. Lo anunció apenas reconoció la derrota de Sumar en la interna de su partido que, dicho sea de paso, continúa dirimiéndose en las barandillas del juez federal con competencia electoral, Ricardo Bustos Fierro. Antes, el diputado Luis Juez anunció que retará a Mario Negri por el escaparate en el tramo de senadores.

Ordenar una lista única como hicieran años atrás se presenta un desafío complicado para los popes del PRO nacional. Con la convicción de que será muy difícil llegar a un consenso con los aliados, la conducción nacional del PRO que manejaba a su antojo a la dirigencia local, quizás pasando por encima las particularidades, olfatea que necesita a un PRO competitivo. Y se pondrán a su servicio como nunca antes. Aquí no hay que olvidar que todos quieren un espacio consolidado porque la apuesta está, por supuesto, en los comicios ejecutivos.

Macri estará en Córdoba a mediados de abril y Larreta enviará al secretario general del partido, Eduardo Macchiavelli, para ponerse a disposición de las necesidades de la filial que comanda Pretto. Los desembarcos que son todo un clásico en los procesos de armado del PRO se mecharán con mítines en Buenos Aires. Hasta que la situación sanitaria lo permita, los referentes locales tendrán que hacer varios viajes a Buenos Aires.

El PRO comienza un armado con una única certeza: sólo tendrá injerencia en su partido.