Legislativas: Schiaretti y Llaryora, los no candidatos claves para HPC

Por qué el gobernador y el intendente de Córdoba están obligados a jugar fuerte el próximo turno electoral.

Por Yanina Soria

Las encuestas propias y ajenas los ubican como los dos dirigentes peronistas con mejor imagen en Córdoba. Sencillamente por eso, aunque sin ser candidatos para las legislativas, Juan Schiaretti y Martín Llaryora asumirán un rol clave en la campaña y un desafío no menor: trabajar para que los representantes de Hacemos por Córdoba logren una marca electoral digna; es decir, se ubiquen segundos en el tablero, detrás de lo que nadie discute será un triunfo para Juntos por el Cambio.

Dentro del peronismo cordobés saben que la próxima no será una parada fácil para el oficialismo provincial que, históricamente, no suele registrar sus mejores desempeños en los comicios de medio término. Y en ese sentido, este año será particularmente complejo no sólo por la polarización sino porque el justicialismo local deberá explicarle a su electorado porqué necesita el respaldo para que sus hombres y mujeres sigan defendiendo los intereses de la provincia, cuando en la misma vereda peronista habrá representantes del modelo nacional diciendo que Córdoba es parte de la “reconstrucción Argentina” y que recibe de la Nación todo lo que merece.

Asumiendo la teoría que hoy prima sobre la no lista de unidad con el Frente de Todos, Schiaretti deberá poner en la cancha a sus mejores jugadores sabiendo, claro está, que con eso solo no alcanza para ganar bancas nacionales. Si bien los votos que tiene el gobernador son intransferibles, en el 2019 quedó demostrado que su patrocinio resulta fundamental para levantar cualquier figura y esa será la apuesta también esta vez.

Por eso, su gravitación dentro de la campaña que se viene no sólo será indiscutida sino muy necesaria para que Hacemos por Córdoba logre mantener representación en la nueva composición del Congreso. Hacia adentro del sello frentista no hay dudas de que el gobernador será el gran candidato del espacio y que, esta vez, habrá otra figura traccionando junto a él: Llaryora.

Aunque desde el entorno del intendente aseguran que el jefe municipal no se distraerá de su rol de gestor, su nombre y presencia mientras corra el reloj electoral serán un hecho. Nadie imagina a un Llaryora imparcial mientras dure el juego. Todo lo contrario.

Ese protagonismo tendrá su correlato en la confección de la boleta donde ya impulsa a su amigo personal Ignacio García Aresca, intendente de San Francisco, para ocupar un lugar expectable. De igual modo, apoya la candidatura de Alejandra Vigo para el Senado y la acompaña en la campaña que ella ya inició.

Aunque sin ser candidato, Llaryora está obligado a jugar de alguna manera en los comicios que viene, no sólo porque es quien gobierna el principal distrito electoral de la provincia, sino porque es la gran apuesta para la sucesión en el 2023.

Un traspié electoral que para Hacemos por Córdoba sería quedar terceros detrás del kirchnerismo este año, sería un mal precedente (además de innecesario) para un proyecto político que busca una nueva era al frente del poder provincial.

Sobre el armado

Entre las opciones de diseño de boleta que manejan dentro de Hacemos por Córdoba pareciera haber una candidatura incuestionable: la de Vigo para la Cámara Alta.

Luego, las versiones hablan sobre la posibilidad de que Natalia de la Sota encabece Diputados. Quienes alientan esa foto de dos mujeres al frente, por primera vez, de una lista peronista, creen que sería una gran apuesta, disruptiva y que sintetizaría las dos expresiones bases del PJ Córdoba, el delasotismo y el schiarettismo. Sin embargo, en torno a ello, aún no hubo un ofrecimiento concreto para la legisladora provincial, sólo conversaciones informales.

Otra de las tesis que se manejan, hablan de que el gobernador podría apostar a su vice, Manuel Calvo, y seguir un recorrido que ya hizo con Llaryora cuando lo convirtió en candidato y luego diputado en el 2017.

Aunque la diferencia, en este caso, sería que Calvo asumiría una candidatura testimonial ya que el acuerdo inicial con el gobernador habría sido completar sus cuatro años de mandato en Córdoba. En esa línea especulativa, la banca de Hacemos por Córdoba sería ocupada entonces por el hombre que quede en el tercer renglón de la boleta, donde no pocos ubican al ministro de Gobierno, Facundo Torres.

Sin embargo, quienes conocen al gobernador Schiaretti aseguran que el jefe político del PJ cordobés mantendrá la incógnita sobre la grilla de nombres hasta último momento, y apuntan, además, que mientras lo permita el cronograma electoral, la posibilidad de unidad con el Frente de Todos seguirá en pie.