Los guardianes del plan Vigo en la Legislatura

Gestión y territorio, el rol preponderante que cumplen los parlamentarios de Capital que responden políticamente a la diputada nacional.

Por Yanina Soria

El peronismo cordobés piensa atacar por todos los frentes la campaña electoral que se viene y hacer valer el plus de que, por primera vez en décadas, Capital- el principal distrito electoral- es de escudería propia.

En ese esquema, la articulación política pero también a nivel de gestión entre la Municipalidad de Córdoba y el Gobierno provincial es preponderante. Muestra de ello es la fuerte presencia en el territorio y alto perfil de la diputada y referente del PJ Capital, Alejandra Vigo, quien acompaña al gobernador Juan Schiaretti en cada apuntalamiento que la Provincia hace en la ciudad que gobierna Martín Llaryora.

Detrás de ella, se mueve una estructura con un doble objetivo: acompañar desde la gestión a un intendente sin margen para fracasar (pues es la principal apuesta para la continuidad de Hacemos por Córdoba en el poder); mientras que, por otro lado, también buscan afianzar la maquinaria política para las legislativas, haya o no unidad con el Frente de Todos.

Además de contar con dirigentes en el Concejo Deliberante y en la Municipalidad e incluso en el bloque de Diputados con Paulo Cassinerio (aunque, en verdad, el parlamentario ya se ganó también la confianza del gobernador Juan Schiaretti) Vigo se armó de una interesante estructura propia de legisladores (son 11) dentro del bloque oficialista.

Sin ser inorgánicos con las pautas que baja el jefe de la bancada, Francisco Fortuna, ese “sub bloque” se trazó además objetivos propios y cumple un rol estratégico en la vinculación del municipio y la provincia.

La orden fue desembarcar en el recinto con la idea de imprimirle un nuevo significado y razón de ser a lo que representa la banca uninominal por Capital que hoy ocupa Leonardo Limia (en reemplazo de Vigo). Por eso, junto a Diego Hak y Nadia Fernández en la coordinación de las acciones, los legisladores peronistas de la ciudad funcionan como una polea de transmisión a nivel de solicitudes de gestión que reciben en los despachos y de soporte de cada programa municipal y provincial. De allí que a ese trío de parlamentarios principalmente se los vea articulando con concejales del oficialismo, con funcionarios municipales y órganos como TAMSE y el Coys. También con amplia participación en los CPC.

El trabajo de armado político es parte de lo encomendado por Vigo. Si bien a nivel de conducción, el peronismo dice estar trabajando en total sintonía y armonía, la realidad es que en las segundas y terceras líneas existen micro batallas políticas que se abren a diario. Y justamente, como Limia, Hak y Fernández son, además, parte de la mesa del PJ Capital, deben sofocar esos cortocircuitos internos y evitar que pasen a mayores. Trabajan en un mapeo de seccionales permanente.

Como nunca antes, desde el PJ Capitalino aseguran que la estructura política de la ciudad es la que mejor preparada está para afrontar el año legislativo y que, a diferencia de lo que ocurre en algunos departamentos del interior, en Córdoba el predomino político es del schiarettismo.

Desde el entorno de Vigo, minimizan la presencia territorial que pueda tener el Frente de Todos y descuentan que, al momento de contar lealtades en caso de que falle la unidad (todo indica que ese será el desenlace), la dirigencia y militancia en general, se mostrará con el oficialismo.

La apuesta de dotar con poder de intervención en el territorio a los legisladores viguistas apunta a garantizar el funcionamiento del aparato del PJ Capital en general pero, sobre todo, a preservar a la diputada nacional como principal ordenadora del espacio. Vigo quiere ser senadora y a sus guardianes también les conviene que obtenga una banca que preservará más allá del 2023 cuando Schiaretti ya no esté en el poder provincial.