Administraciones provinciales: gasto sin control y sin evaluación

Insfrán cerró la mejor paritaria del país, 42% de suba a estatales. Zamora inauguró un megaestadio de $1500 millones. Los dos dependen altamente de la plata que les manda Nación; en las dos provincias la pobreza supera el 40% y el Estado es el principal dador de empleo.

Por Gabriela Origlia

En su discurso de inauguración del año legislativo el presidente Alberto Fernández volvió sobre el tema de poner en marcha un federalismo que colabore a resolver inequidades. Esta vez no sólo apuntó a la Ciudad de Buenos Aires como un caso de mayor riqueza que el resto, sino que avanzó sobre el centro. Insistió en que impulsará políticas que colaboren a resolver la “pobreza” del norte y la “postergación” de la Patagonia. En este mismo espacio se analizó que las alusiones geográficas coincidían con el mayor y menor apoyo en términos electorales. Un tema a resolver es si la Nación debe ofrecer apoyo “irrestricto” a las finanzas provinciales sin tener en cuenta en qué y cómo usan los recursos.

En los últimos días, por ejemplo, el gobernador formoseño Gildo Insfrán otorgó una suba a los estatales del 42% en tres tramos, la mejor paritaria cerrada en la Argentina hasta el momento. El presidente Fernández participó en Santiago del Estero Santiago del Estero de la inauguración del “Estadio Único Madre de Ciudades”, un megaemprendimiento que costó $1500 millones. Según números del Indec del primer semestre del año pasado, la pobreza en Formosa alcanza 42,4% y en Santiago del Estero-La Banda, el 42,9%. Es cierto que ambos distritos muestran números superavitarios y también lo es que sus arcas dependen básicamente de los aportes de Nación; 81% y 83%, respectivamente. El Estado es, en estos distritos, el principal motor de la economía.

Ni la copartipación –regida por una ley que acumula 25 años de mora en su modificación-ni los giros discrecionales del Tesoro nacional premian o castigan a las administraciones provinciales. En el primer caso, los indicadores que se usan son poco claros y, además, añejos. En el segundo, los favores políticos suelen primar sobre las cuestiones económicas. En declaraciones a LA NACION el economista Rafael Flores sostuvo que no hay falta de herramientas, sino que hay un sistema que lleva a un “equilibrio perverso para el país, pero cómodo para los gobernadores y la Nación; entonces, cada uno se acomoda como puede, salvo casos excepcionales”. Subrayó que la Casa Rosada no pide rendición de cuentas sobre el uso de fondos y la eficiencia de la gestión. “No se trata de que haya alguien perverso en el poder, sino que es el sistema el que lleva a esa lógica que puede ser ejercida con más o con menos brutalidad”, definió.

Sin incentivos para tener orden fiscal y promover un sector privado que invierta y genere empleo genuino, la mayoría de los gobernadores opta por recetas que puedan dar más votos. En materia de puestos de trabajo, los únicos que crecen los estatales. Ya se igualó el nivel de diciembre de 2019; en ese mes eran 3.249.053 los agentes en los tres niveles de gobierno y en noviembre pasado fueron 3.248.275. La caída inicial del 2020 se cubrió; en comparación con dos años atrás, se registra un incremento de 52.900 personas. En el área privada, en cambio, hubo destrucción de empleo.

Hace unos meses, en un panel de las 53 Jornadas Internacionales de Finanzas Públicas de la Universidad Nacional de Córdoba el economista Luis Rappoport, exsubsecretario del Ministerio de Economía de Nación en la anterior gestión, evaluó que existen cuatro tipo de provincias: las “pobres” a las que el “dinero les viene de arriba” (por coparticipación) y los “votos de abajo” lo que es un “desincentivo atroz al desarrollo. Recaudan poco por su lado y la mejor forma de conseguir votos es el empleo público y el clientelismo”; otras son las que caratuló como “emiratos”, las mineras y petroleras que reciben coparticipación y regalías; están las que tienen un “sector privado y sociedad civil de mayor peso” que tienen una mejor correspondencia fiscal pero aun así “sostienen políticas públicas de desarrollo precarias”.

En ese esquema, en el primer segmento están Caba, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego; en el segundo, Catamarca, Chubut, Córdoba, La Pampa, Mendoza, San Luis y Santa Fe; en el tercero Buenos Aires, Entre Ríos, La Rioja y Río Negro. El último abarca a todo el resto cuyo PBI por persona es menor al 70% del PBI per cápita nacional. En su diseño, el exfuncionario subrayó la importancia de la institucionalidad y el desarrollo de capacidades.

Todo tipo de reordenamiento está pendiente y no porque a lo largo de décadas hayan faltado propuestas.