Rupturistas, cautelosos y prescindentes en el FDT

En qué coinciden y en que se diferencian los principales referentes del albertismo-cristinismo de Córdoba. Como juegan los dirigentes “periféricos”, mientras se cocinan las definiciones.

Bettina Marengo

Mientras se define la estrategia electoral para Córdoba (aunque por ahora la crisis de las vacunas se llevó puesta toda otra agenda) en el Frente de Todos provincial las palabras y los silencios dejan expuestos no solo las distintas posiciones, sino también las distintas tácticas frente al “primo mayor”, el oficialismo de Juan Schiaretti. Hay posiciones de clara distancia con Hacemos por Córdoba, como la que representa el senador Carlos Caserio, yotras más cautas, con posiciones medidas, que por separado mantienen la diputada Gabriela Estévez y el funcionario nacional Martin Gill. En el medio, los diputados nacionales Eduardo Fernández y Pablo Carro se fueron alineando a uno u otros.

En la Casa Rosada consideran que la pelota está en la cancha del gobernador y de las decisiones que tomen radicales, macristas y el diputado Luis Juez.

Caserio, a la cabeza del peronismo albertista que supo construir y que lidera, ya está prácticamente lanzado como candidato a senador nacional por el Frente de Todos, con la idea de obtener la banca por Córdoba por la minoría, como en 2015. La vanguardia que asumió habría provocado algunos resquemores entre los otros referentes frentetodistas, aunque en público no se escucharon críticas. El senador lo dijo en declaraciones a este diario, pocos días atrás, y se los confirmó a los suyos: el gobierno nacional va a tener listas que respondan al proyecto de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner en todas las provincias, porque se trata de una elección nacional. Esta línea parte de la premisa de que habrá dos listas en Córdoba porque el Panal no bajaría su idea de impulsar el “modelo de gestión Córdoba” como anzuelo para unas legislativas que se nacionalizarán. Pese a que el vínculo está más frío que nunca entre Schiaretti y la Nación, la última palabra la tendrán las encuestas y una conversación a alto nivel.

Por el lado de Estévez no abundan las declaraciones sobre el futuro electoral del Frente de Todos en Córdoba, y aunque off the record admite que la unidad con Hacemos por Córdoba puede quedar para 2023, mantiene en público la cautela. La actitud es la que tiene en todo el país La Cámpora, la organización que la diputada conduce en esta provincia. El objetivo de institucionalización de La Cámpora explica la sutileza que viene exhibiendo ese espacio cristinista, cuya meta pasa por convertir al diputado Máximo Kirhner en presidente del PJ de la provincia de Buenos Aires. Estévez se quedó con una vocalía en el PJ Nacional en representación al peronismo de Córdoba, en igualdad con dos pesos pesados como Caserio y Oscar González, el dirigente que envió Schiaretti.

Aunque no sostienen mucho diálogo entre ellos, la diputada y Martin Gill, el secretario de Obras Públicas de la Nación, coinciden en la cautela respecto a lo electoral. El funcionario nacional acaba de arreglar algunas cuentas en su pago chico, la ciudad de Villa María, con su adversario interno, el ministro provincial de Industria, Eduardo Accastello. No es un abuso semántico decir que Gill hoy se considera “prescindente” en la discusión por la estrategia electoral para las legislativas de Córdoba, con la vista puesta en la cosa local y en las elecciones provinciales de 2023, cuando sí aspira a jugar un rol. Sus últimas declaraciones, reproducidas ayer en este diario, hablan del “fin del desencuentro entre Córdoba y la Nación”, en una posición bastante distinta a la de Caserio.

Por eso, el diputado nacional Eduardo Fernández, que esta semana hizo gira por varios despachos nacionales, hace equilibrio entre estos los dos referentes, con menores contacto con Estévez. Con Caserio lo une la crítica a la posición de Schiaretti y al gobierno de Hacemos por Córdoba, mientras que con Gill tiene acuerdos previos. En 2019, la única ciudad donde el Partido Solidario que encabeza se presentó en alianza con Hacemos por Córdoba, fue Villa María, como parte de un acuerdo con el entonces candidato a intendente. Más allá de esto, hoy Fernández se recuesta en el espacio de Producción y el Trabajo que creó, donde confluyen pymes, el sindicalismo albertista, y sectores rurales como el titular de la Sociedad Rural de Córdoba, Pedro Salas. A Salas, Fernández impulsa como candidato a diputado “en una lista del Frente o en la lista de unidad”, remarcan cerca del titular de Apyme. En cuanto a Carro, a quien como a Caserio se le vence el mandato a fin de año, se lo ve cerca del senador que se sitúa como jefe del peronismo opositor al gobierno provincial.