Las mejores noticias para la economía las trae el campo

Por las mejores perspectivas productivas y el nuevo nivel de precios, el aporte de agro dólares apunta alto este año. En el escenario base de volúmenes y precios, los envíos llegan a US$ 33,9 mil millones, un 34% por encima del año 2020 (US$ 8.600 millones más).

Luego de un cierre de año con buena parte de la región productiva en sequía y atravesando un macro-clima dominado por el fenómeno Niña, las abundantes lluvias de enero y comienzos de febrero mejoraron en forma importante la condición de los suelos y el estado de los cultivos. Las proyecciones de producción se muestran más optimistas de lo que estaban semanas atrás y los volúmenes a cosechar de los principales granos podrían no alejarse mucho de los logrados en la campaña previa.

Además, el arranque del 2021 es excelente en materia de precios internacionales. Los valores se ubican en los niveles más altos de los últimos siete años (en dólares corrientes), dominados por un ciclo alcista cuya profundidad y duración resulta difícil de determinar, dado que los fundamentos de mercado están repartidos.

Los datos se desprenden de un informe del economista del Ieral Juan Manuel Garzón, que indica que la superación de la pandemia, la recuperación económica global, la gran fortaleza de la demanda china y las bajas existencias de granos son los principales factores que presionan sobre los precios; pero también hay factores bajistas, básicamente la mejora del clima en Sudamérica y una cosecha 2020/2021 que se va afirmando en los dos líderes productivos de la región, que son Brasil y Argentina.

Por las mejores perspectivas productivas y el nuevo nivel de precios, el aporte de agro dólares apunta alto este año, la pregunta es qué tan alto. En base a cinco niveles de producción posibles y 3 de precios, se construyen distintos escenarios de valor de exportaciones 2021, incluyendo principales granos y derivados industriales.

En el escenario base de volúmenes y precios, los envíos llegan a US$ 33,9 mil millones, un 34% por encima del año 2020 (US$ 8.600 millones más); hay escenarios más expansivos, aquellos que suponen ya sea mayores saldos exportables (por mayor producción) y/o mayores precios internacionales, en los que el aporte de divisas adicional al 2020 supera los US$ 10.000 millones, mientras que hay otros donde sucede lo contrario, los volúmenes enviados y/o los precios de exportación son más bajos y el aporte extra de divisas se ubica cerca de los US$ 5.000 millones (y menos aún).

En un análisis más correcto habría que tener en cuenta que un dólar del 2021 tiene un menor poder de compra que un dólar del 2011. ¿Qué sucede si se incorpora la inflación observada en este período? Considerando una inflación del 17% en moneda dura entre los años 2011 y 2021 (inflación Estados Unidos), el valor de la cosecha 2010/11 pasa a ser de US$ 49 mil millones a precios de 2021, y en este caso sólo dos de los 15 escenarios llevarían el ciclo agrícola actual (2020/2021) a un valor superior y a un nuevo récord.

El valor de la cosecha sería equivalente o muy similar al aporte de agro-dólares si toda la producción tuviese como destino el mercado externo (ya sea sin o con algún tipo de transformación industrial) y si toda la cosecha (lo producido) fuese comercializada en el período en que se están midiendo ambas variables (y valuada a similares precios medios), señala el reporte de Garzón.

En los hechos el aporte de agro dólares es usualmente menor que el valor de la cosecha porque hay una parte de la producción que se comercializa internamente (se vende para distintos usos internos), que es más relevante en algunos granos que en otros (por caso, en maíz respecto de soja); además, las ventas de un ciclo rara vez coinciden exactamente con la producción de ese ciclo, pudiendo ser mayores o menores. Por ejemplo, de acuerdo a las últimas estimaciones de Agricultura, las existencias de soja terminarán subiendo unos 4,1 millones de toneladas en el ciclo 2019/2020: de ser 4,6 millones de toneladas al inicio del ciclo llegarán a 8,7 millones al cierre (por tanto, ventas < producción); en otros ciclos o cultivos ha sucedido lo contrario, las existencias de cierre terminan siendo menores a las de arranque.

De acuerdo a las últimas consultas del Banco Central, la economía argentina apunta a una recuperación del 5,5% en el 2021, que luce insuficiente para recuperar lo perdido en los años previos, pero resulta muy necesaria para detener el deterioro de las condiciones de vida y del bienestar económico general.

En este contexto, el sector agrícola tendrá, “un gran protagonismo”, considerando las últimas y buenas noticias vinculadas a dos factores que le son exógenos, en el sentido que están fuera del control de las empresas agropecuarias, pero que son determinantes de sus logros productivos y económicos: el clima y los precios internacionales.