La demanda brasileña empujaría a la Argentina este año

Sólo en dos de los últimos 35 años la Argentina pudo crecer mientras la actividad brasileña caía, lo que refleja la fuerte correlación entre ambas economías. El Banco Central de Brasil proyecta un alza del 3,5% del PBI, mientras que el FMI proyecta una suba de 3,6%. La mejora de la demanda que se espera y que favorecería a la Argentina conviviría con una apreciación cambiaria.

Desde hace más de treinta años, Brasil es el principal demandante de exportaciones argentinas y hace 25 años que es el primer origen de las importaciones. Sólo en dos de los últimos 35 años la Argentina pudo crecer mientras la actividad brasileña caía, lo que refleja la fuerte correlación entre ambas economías. Este año los analistas esperan que Brasil ayude a la recuperación local.

El gobierno brasileño pondrá fin a muchas de las herramientas que se diseñaron para expandir la economía en respuesta a la crisis que provocó la pandemia. Sin embargo, se espera que su actividad tenga una importante recuperación: la mediana de proyecciones del Consenso de Mercado que elabora el Banco Central de Brasil arroja un alza del 3,5% del PBI, mientras que el FMI proyecta una suba de 3,6%. Así, aunque no se espera que el nivel de actividad recupere los niveles de 2014 hasta 2023, sí habría una recuperación de buena parte del terreno cedido en 2020, que nuestro país debería aprovechar.

La industria brasileña experimentaría una expansión de 4,2%, pudiendo incrementar la demanda de las exportaciones manufactureras argentinas. Para Ecolatina algunos de los productos argentinos que podrían beneficiarse son pick-ups, utilitarios, autos, autopartes, plásticos, colectivos y motores. Todos estos tienen un fuerte vínculo con el complejo automotriz, que genera un importante volumen de empleo privado registrado, puestos de trabajo que se ubican entre los de mayor calidad. Por eso es una buena noticia que este sector tenga una perspectiva aún mejor que el nivel general de la economía vecina: según las estimaciones locales, las ventas automotrices brasileñas crecerían cerca de 15% en 2021, lo que representa un avance muy considerable, aunque mantendría la venta de vehículos un 15% por debajo de los valores de 2019.

La mejora de la demanda, de las “cantidades”, no será la única: también se espera una apreciación cambiaria, es decir, una mejora vinculada a la parte nominal de la economía. Luego de un 2020 de fuerte depreciación, el Real brasileño se fortalecería significativamente este año, e incluso es probable que perfore la relación de cinco por dólar, ayudado por el ingreso de capitales que está provocando el exceso de liquidez global. Como resultado, nuestra producción se abarataría medida en la Reales, tornándose más competitiva. De esta manera, una parte no menor de los envíos que se perdieron el año pasado por nuestro encarecimiento en relación con la producción brasileña podrían recuperarse este año.

Luego del primer año de gestión de Jair Bolsonaro, el 2020 parecía ser el momento en que la economía superaría el pico de actividad alcanzando en 2014 pero el coronavirus golpeó con fuerza a la primera economía del Mercosur y la recuperación quedó trunca. El PBI se contrajo más de 4% el año pasado, quedando casi 7% por debajo de los niveles de 2014.

Este complejo panorama en materia sanitaria, política y económica también impactó en el mercado cambiario: durante el año pasado, el Real brasileño se depreció 30%, pasando de 4 BRL/USD al cierre de 2019 a poco más de 5,3 BRL/USD a fines del año pasado. Considerando la acotada inflación de esta economía, la mejora de la competitividad externa de su producción de bienes y servicios, o sea su abaratamiento en dólares, fue relevante. De esta forma, a pesar de que Argentina mantuvo en 2020 una competitividad multilateral en torno a su promedio histórico, el tipo de cambio real bilateral con Brasil se ubicó 20% por debajo de su media, sumando un problema extra a la caída de la demanda a la hora de exportar.

Producto de la recesión y la depreciación brasileña, las exportaciones argentinas a este destino cayeron 25% entre 2014 y 2019. En la misma línea, la producción industrial argentina se contrajo 13% entre ambos años, resultado, entre otros factores, de los problemas de la primera economía sudamericana. Considerando que las ventas a este destino suelen ser bienes industriales, favorecidos por el esquema de cero aranceles que fija el Mercosur y las complementariedades entre ambas estructuras productivas, se entiende la relación entre ambos números. Más preocupante todavía, luego de un 2020 pandémico, la caída de las exportaciones ascendió a 44,5% entre 2014 y 2020 y el derrumbe de la industria acumuló 19,5% en igual período.