La encrucijada del Presidente: pocas vacunas, crisis por los VIP y elecciones

El escándalo iniciado el viernes todavía no terminó. Los datos de nivel de actividad muestran que un 25% del valor agregado de la economía depende, para su recuperación plena, de la eficacia de las políticas de salud y de una campaña exitosa de vacunación. La inmunización de la población es la clave no sólo en el ámbito sanitario sino en el económico.

Por Gabriela Origlia 

La Argentina ya tiene Consejo Económico Social. El tiempo dirá cuál es su utilidad. El presidente Alberto Fernández lo lanzó en el marco de una serie de actividades en las que el Gobierno intenta mostrar que toma la ofensiva. Toda la gestión está marcada, obviamente, por la pandemia y en esa línea el Presidente intenta retomar la iniciativa. La apuesta oficial es –como no podría ser de otra manera- es a las vacunas. La inmunización de la población es la clave no sólo en el ámbito sanitario sino en el económico. El tema en los medios duró nada, lo desplazó el escándalo por el vacunatorio VIP y la salida de Ginés González García del Ministerio de Salud.

El escándalo iniciado el viernes abrió una crisis  que desplazó al resto de los temas de la agenda y que se sumó a las ya numerosas idas y vueltas sobre las vacunas que ya acumulaba el Gobierno. Las promesas temporales sobre cuándo estará la mayor parte de los argentinos vacunados vienen siendo erradas desde diciembre. El exministro González García prometió en el Congreso 51 millones de dosis pero sin demasiados detalles de cómo y cuándo. En esta coyuntura la vacunación es el eje de todo. Ningún otro tema tiene más prioridad que ese. Claro que no está mal que el Presidente lance el Consejo Económico y Social y busque acuerdos con gremios y empresarios pero todo está subordinado a qué pase con la actividad económica. Una vez más, el nivel de inmunización que se alcance y en el tiempo en el que se lo haga, es la clave.

Los datos de nivel de actividad muestran que un 25% del valor agregado de la economía depende, para su recuperación plena, de la eficacia de las políticas de salud y de una campaña exitosa de vacunación. Los sectores más afectados por el distanciamiento estaban cayendo todavía un 15,7% interanual en promedio ponderado a noviembre pasado, cuando el “resto” ya había entrado en terreno positivo, con 2,7% interanual. Los números se desprenden de un trabajo de los economistas del Ieral Guadalupe González y Jorge Vasconcelos; la hotelería está en ese 25%.

La estimación es en base a datos a noviembre del EMAE y las actividades comprendidas en ese cuadrante son Transporte y Comunicaciones, Administración Pública, Enseñanza, Minas y Canteras, Servicios Comunitarios, Sociales y Personales, Hoteles y Restaurantes y Pesca. Mientras el resto de los sectores había pasado a terreno positivo, con un crecimiento interanual de 2,71% en el promedio ponderado, paraesa fecha las más afectadas por el Covid-19 estaban cayendo 15,69% (promedio ponderado). Al ranking lo encabeza Hoteles y Restaurantes, con una merma de 53,2% interanual.

El Consejo Económico y Social –explicaron los funcionarios- es una mesa de trabajo sobre temas a mediano y largo plazo vinculados al desarrollo de políticas de Estado. El temario incluye el futuro del trabajo y las nuevas tecnologías, el desafío educativo estructural, las cuestiones medio ambientales y la productividad con cohesión social. Por las dudas, enfatizaron que no será el ámbito para discutir temas coyunturales y de cortísimo plazo, como por ejemplo el acuerdo de precios, salarios y paritarias, que se canalizará a través de una mesa de coordinación de otra naturaleza. En un año, probablemente, se podrá evaluar qué propuestas salieron del Consejo.

La necesidad imperiosa de conseguir vacunas coincide temporalmente con la preocupación del Gobierno por las elecciones. Mientras en la agenda oficial las idas y venidas por las PASO son crecientes, hay inquietud porque la inflación sube. La duda es si la receta pasa por “pisar” el precio de las tarifas y al dólar oficial. Ninguna novedad en año electoral cuando el objetivo es que los salarios le ganen la carrera a los precios; hace tres años que vienen perdiéndola.

Si la decisión que se impone es esa, se complica el programa de Martín Guzmán de cerrar en mayo un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional; debería ser antes de tener que pagar al Club de París. Las tarifas vienen congeladas hace casi un año y medio y eso implica necesidad de más subsidios lo que choca con la exigencia del FMI de una reducción del déficit fiscal primario (antes del pago de intereses).

Si las tarifas subieran muy por debajo de la inflación -10%- los subsidios representarían alrededor del 3,5% del PBI y eso haría prácticamente imposible cumplir la meta de déficit fiscal primario de 4,5% establecida en el presupuesto. Por supuesto que para cubrir esas necesidades el Banco Central debería emitir más. Una sucesión de problemas.