El Dr. Verbitsky operó al Dr. Ginés

El escándalo por las vacunas es grave por disponer de un bien escaso para ayudar a los amigos, pero además expone a quienes van por todo.

Por Javier Boher
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¿Le dolió, amigo lector? ¿Qué? ¿A usted tampoco lo vacunaron? Ay, ay, ay, eso debe ser porque usted no tiene la suerte de estar en la agenda VIP del ministro estrella, recuperador de ministerios perdidos, adalid del carrillismo sanitario y exponente de todas las patologías poco recomendadas para una vida saludable, Ginés González García.

Qué pedazo de escandalete que se mandaron, por Dior. Hay que andar un rato para encontrar otros papelones así. Bueno, capaz no tanto, como unos seis meses más o menos. Le digo, esto tiene más olor a operación -y a podrido- que un quirófano de amputación a un engangrenado.

No vamos a entrar en tanto detalle de agarrar la lista VIP para convertirla en una lista negra de colaboracionistas del régimen, que para eso ya está twitter haciendo de las suyas. Nos vamos a quedar con cómo nos enteramos de todo esto, que fue algo tan accidental como los errores de los árbitros que dan vuelta resultados.

La cosa es más o menos así. Resulta que Horacio Servisky, el perro, deslizó -con mucha naturalidad- que se vacunó porque es amigo del ministro (ahora ex ministro, no sabemos si ex amigo) Ginebrarcía. Es como decir “gané una torta de plata apostando al que me dijo el organizador de la pelea” asegurando no saber que atrás de eso hay un tongo.

La cosa con el destapador de escándalos es que no es un cuatro de copas en la baraja kirchnerista. El tipo es reconocido por haber sido inteligencia de Montoneros (así de eficientes eran) pero también por entregar compañeros a los milicos mientras le escribía algunos discursos al Almirante Heladería.

Ya con el kirchnerismo (y con más alma de botón que un árbitro que nos supo dirigir alguna vez, que además era abogado y policía) fue responsable en las sombras de las operetas en los medios, incluida la trama del caso Malnadado. Por eso algunos dicen que era servicio esencial, porque ser servicio está en su esencia, obviamente.

Tragarse el sapo

No sé si usted prestó atención, pero los divinos adoradores de la Aforada de Recoleta salieron a militar el “roban pero hacen” más indigno de la historia del kirchnerismo (que ha tragado tantos sapos como para prescindir de otra fuente de proteína animal).

La cosa era más o menos “Gracias enorme Ginés por tu entrega al sistema público de salud. Te perdonaremos el haber dispuesto de un bien escaso y deseado en medio de una pandemia para hacerle la vida más llevadera a tus amigos y conocidos mientras nosotros vemos cómo los chicos no van al cole porque sus maestros esperan a vacunarse para volver a las aulas”.

No es que no se pudiera esperar una jugarreta como esta con las vacunas, porque estamos hablando de gente que tiene en su haber entregad oncológicos adulterados o cunas de cartón menos resistentes que un cajón de manzanas. Quizás esperábamos más indignación de parte de tipos que consideraron una actitud deplorable que Pato la 22 se viniera a Córdoba con un pasaje del Senado que le dio a una amiga.

¿Se imagina lo que hubiese sido si se vacunaba la mujer fuerte del PRO? A ver… lo de los pasajes también tiene que ver con usar recursos públicos discrecionalmente, con una pequeñísima diferencia: no es lo mismo un pasaje a una marcha opositora que 3000 vacunas que pueden ir a médicos, abuelos, obesos y quién sabe cuántos más en un contexto de pandemia y 50.000 muertos. A mí en el secundario no me enseñaron a trabajar con igualdades tan complejas como esa.

La cara del modelo

Usted sabe muy bien que tod*s esperábamos que hubiese algún tipo de acomodo. Pasa acá, en las películas y en el mundo. El tema es la magnitud y el tema. Discriminar o beneficiar a las personas por cuestiones ideológicas en temas de salud es una violación grave de los derechos humanos. Así dijo Human Rights Watch, pero al vicio, porque Cafierito III ya dijo que a ellos no les pueden venir a enseñar de DDHH. ¿le podremos hablar de justicia amiga, ya que a ningún fiscal se le ocurrió allanar el Posadas o el ministerio buscando pruebas del tráfico de influencias?.

El modelo productivo de matriz diversificada con inclusión social terminó mostrándose más trucho que Louis Vuitton de peatonal. El modelo real es de ventajismo y de reparto: dan bolsones, asignaciones, becas, pensiones, fajos de dólares, planes, subsidios y puestos de trabajo en el INADI o el Ministerix de Génerx, vacunan a los propios cuando no hay vacunas, testean a los hijos cuando no hay testeos, les venden dólares a los conocidos cuando hay cepo, la AFIP le perdona la deuda a los evasores del palo o el ministerio de cultura le da contratos a los artistas militantes. Mientras tanto, el pueblo y la justicia social no se les caen de la boca.

A Alféretro le podemos poner un nuevo apellido, Ignorantez: siempre ignoró todo lo que pasó. Ignoró los manejos del Nestornauta cuando era Jefe de Gabinete, ignoró las metidas de pata del Canciller Merluza y ahora las del ministro que aseguró que acá nunca iba a llegar el coronabicho. Ya va a salir mañana la nota del Tom Selleck del portal más leído del país a contarnos lo mucho que se enojó el presidente, aunque después no pase nada.

Más arriba le hablé de los milicos. Los verdes se choreaban los chocolatines de los soldaditos de Malvinas, ¿qué cree que va a pasar si los funcionarios les roban las vacunas en pandemia a unos viejos a los que ya les recortaron las jubilaciones y a los que obligan a litigar contra el Estado para cobrar lo que les corresponde?.

La verdad, estimado, no sé qué puede pasar. Solo me acordé de eso, así como ahora me acuerdo de que el ultracristinismo sigue avanzando por los ministerios. Después de que el Dr. Servisky operó a Ginebrarcía para que el ministerio le quede a la coequipper de la payasa Filomena, ya están cerca de hundir la flota de los moderados. ¿Cuándo le tocarán el barco al Capitán Beto?.