Nadie da por muerto el acuerdo (Panal acepta formato Río Cuarto)

Schiaretti impulsa agenda posvacunación y fidelización del territorio, y espera a la oposición. La Rosada considera que la pelota está en la cancha del cordobés, y mientras tanto juega. Massa, ¿nuevo enlace entre Buenos Aires y el Panal?

Bettina Marengo

El gobernador Juan Schiaretti prepara la agenda posvacunación para los seis meses previos a las elecciones de medio término, con la base en los anuncios que hizo el 1 de febrero ante la Legislatura, más los que vaya a plantear para la Capital el intendente Martin Llaryrora en su propio discurso del 1 de marzo. El oficialismo nunca como antes tuvo el poder territorial de hoy, con las principales ciudades de la provincia gobernadas por peronistas de Hacemos por Córdoba (Capital, Rio Cuarto, San Francisco), o aliados (Villa Carlos Paz), más decenas de intendencias medianas y chicas. Fidelizar esa territorialidad y gobernar para la posvacunación son las tareas que Schiaretti encomendó a los suyos antes de comenzar a definir si habrá acuerdo o no con la Casa Rosada.

En el gobierno nacional no dan por caída la posibilidad de una lista común con el peronismo cordobés, pese al mal momento público que viven las relaciones con la Provincia, sobre todo por el vínculo con el tercero en discordia, el sector agropecuario. Pero admiten que la pelota está en la cancha del gobernador y que éste va a definir con las encuestas de último momento y según como se resuelva la interna de Juntos por el Cambio. Para esto antes es necesario establecer si habrá Paso y en qué fecha.

En Córdoba tampoco le ponen la lápida a un trato electoral con la Nación. Una fuente del círculo chico de Schiaretti afirmó al diario Alfil que en el Panal piensan en la posibilidad de “un armado modo Río Cuarto”, ciudad donde a fines del año pasado, el schiarettista Juan Manuel Llamosas logró su reelección con una lista de unidad no igualitaria con el Frente de Todos. “Aliados, pero la campaña la conducimos nosotros”, precisó. “Por razones obvias, porque los cordobeses odian a los K”, acotó. La presencia apenas institucional de Oscar González en la nueva estructura del PJ nacional marca la decisión de no estar totalmente afuera de un peronismo que se va a mostrar abroquelado en las elecciones de este año.

Mientras, el Frente de Todos juega a full con sus jefes en Córdoba: el senador Carlos Caserio advirtió sobre listas propias en todo el país, incluida Córdoba, y la diputada Gabriela Estévez llevó a decenas de intendentes a un recorrido por los ministerios de Obras Publica, Vivienda y Cultura. Tanto el punillense como la dirigente camporista tienen sus intereses, el primero quiere ser candidato en el Senado y cuanta con el aval de Cristina Kirchner, que no parece dispuesta a resignar alfiles en la cámara alta, y la segunda busca imponer a Martin Fresneda en la lista de Diputados.

En este juego de ajedrez, reasoma Sergio Massa como actor en la política cordobesa, como cabeza del Frente Renovador, partido del Frente de Todos que antes fue aliado del PJ Córdoba en la alianza UNA, la experiencia delasotista del andarivel del medio, que llevó a Caserio al Senado en 2015.

Caserio se reunió con el titular de la Cámara de Diputados la semana pasada, después de encontrarse con el presidente Alberto Fernández en la Rosada. Hay que recordar que el senador nacional tiene a su gente en el Ministerio de Transporte que encabeza el massista Mario Meoni. A su vez, el exintendente de Tigre visitó a Cristina Kirchner, la jefe del Senado, con quien no hablaba desde hacía meses.

Massa levantó el perfil en la coalición que gobierna el país con la presentación de los cambios en el impuesto a las Ganancias, por los cuales se excluirá del pago a los trabajadores con ingresos inferiores a 124 mil pesos netos. El renovador está en despliegue político para fines propios y del Frente de Todos, con acercamientos a fuerzas provinciales de Rio Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz, según publicó hace unos días el portal político letrap.com.ar

En esa línea, fuentes nacionales indicaron que el jefe de Diputados va a empezar a tallar en la relación con Córdoba y con Schiaretti, a quien en la Rosada ven como el jefe de un partido peronista provincial.

Hasta ahora, el rol de interlocutor político entre la Nación y el Panal lo ejerce directamente el ministro del Interior, Wado de Pedro, que tiene buena imagen entre los schiarettistas.

Aunque Massa no tiene intermediarios, la figura de Natalia de la Sota siempre aparece como punto de triple frontera entre el renovador, el albertismo y el schiarettismo.

Lo concreto es que el exjefe de Gabinete de Cristina quiere expandir el Frente Renovador en Córdoba, con el viejo anhelo de un diputado propio, luego de que su hombre en 2019, el gremialista de Comercio Pablo Chacón, más cercano a De la Sota y ahora al intendente Llaryora que al kirchnerismo, quedara afuera por escasos 50 mil votos.