El Suoem y los motivos (reales) de su alerta

Tras meses sopor la conducción llamó a asambleas y declaró el estado de alerta. La nueva “amenaza”: avanzar sobre funciones de inspección que delegados y empleados guardan con gran celo por resultar en extremo redituables. Daniele prometió lo de siempre, pero con su palabra a la baja.

Por Felipe Osman

La semana pasada el sindicato de empleados municipales declaró el estado de alerta y movilización y llamó a una serie de asambleas, la más importante de las cuales tuvo lugar en las Áreas Operativas. La pregunta más aparente es porqué.

Los avances en la próxima etapa de la descentralización -la “desconcentración operativa”- no han tenido pausa. El Palacio 6 de Julio no ha dejado de entregar equipamiento a los servidores urbanos ni el COyS de sumar funciones entre diciembre, enero y lo que va de febrero. Por el contrario, la llegada de Juan Domingo Viola -de conocido perfil ejecutivo- a Participación Ciudadana ha conllevado la aceleración de este proceso y un mayor compromiso de los CPC hacia él. Entonces, ¿por qué ahora y no antes?

La mitad de la respuesta es la constante presión que la conducción recibe de las bases por estos avances. La otra mitad es la preocupación de empleados y delegados frente a las intenciones del peronismo de ampliar este proceso llevando además adelante modificaciones en los mecanismos de fiscalización que los dejarían ajenos a las redituables ventajas que trae aparejadas ejercer el contralor.

Ejemplo 1: existe, dentro de Obras Viales, una oficina destinada a fiscalizar las “intervenciones en la vía pública”, es decir, controlar que cualquier empresa pública o privada que deba llevar adelante una obra para la cual deba intervenir en espacios públicos -ya sea rompiendo calles, veredas, instalando una conexión cloacal o aun simplemente interrumpiendo el tránsito- lo haga con autorización municipal y habiendo pagado en tiempo y forma las tasas correspondientes. ¿Cuánto perderían quienes pueden “eximir de facto” a los desarrollistas de pagar esas tasas si sus facultades de inspectoría fueran puestas en cabeza de un órgano diferente?

Ejemplo 2: la repartición de Redes Sanitarias cuenta, para el ejercicio de sus funciones, con camiones desagotadores que suelen ser puestos -según baqueanos de las Áreas Operativas- al servicio de privados en lugar de ser empleados para satisfacer los propósitos para los cuales fueron adquiridos por el municipio. ¿Cuántas “oportunidades” quedarían truncas para quienes antes podían prestar a privados esos servicios con insumos pagados por el Estado Municipal?

Esas preocupaciones terminaron de convencer a la conducción de volver a dar testimonio de su existencia y llamar a una asamblea en las Áreas Operativas. Allí, Daniele apeló al manual de siempre: prometió, como en 2015, cuando Ramón Mestre pergeñaba la creación del Esop, “si no lo hacemos nosotros (los municipales) no lo va a hacer nadie”.

[Nota: olvidó, eso sí, caer en los reproches que entonces hacía a delegados y empleados de distintas reparticiones (Espacios Verdes, Alumbrando Público, Obras Viales, etc.), cuando les decía que si se perdían funciones sería, en buena medida, por culpa de que ellos habían renunciado a sus tareas para tercerizarlas en empresas fraguadas por ellos mismos].
Ahora bien, ¿qué Daniele y en qué circunstancias promete en 2021 lo que prometió -y cumplió- en 2015?

En 2015 el Surrbac rebosaba de buena salud. Por entonces, fue tan responsable como el propio Suoem de resistir la avanzada del Esop, sino más. Hoy el Surrbac es parte esencial de “el ente”. En 2015 la Uta completaba un poderoso arco de sindicatos municipales. Hoy la Uta -cuyos delegados desconfían de Buenos Aires y de la gestión que Roberto Fernández pueda hacer de sus intereses- se muestra más que colaborativa con Marcelo Rodio, el llaryorista al frente de la Tamse, que no ha dejado de asumir funciones antes propias de Espacios Verdes, Alumbrado Público, Obras Viales y demás, al igual que el COyS. En 2015 el propio Suoem estaba harto más fuerte que hoy, y sus bases -lejos de inundar a la conducción de reproches- cerraban filas en torno a ella. ¿Cuánto valdrán hoy a las bases las palabras de Daniele?