PJ Córdoba y FDT: Unidad hasta que duela o en 2023

La foto de hoy indica que la unidad está cruda para las legislativas de este año, y que deberá esperar a 2023, que además de un recambio de gobierno implicará un recambio generacional tanto en Córdoba como en el PJ nacional. La mirada en la oposición.

Por Bettina Marengo  

El clima que se instaló entre el gobernador Juan Schiaretti y el gobierno nacional es frío, y los mensajes que cruzan de este a oeste apuntan a marcarse mutuamente la cancha. Las encuestas sobre el tipo de relación que tiene que mantener el mandatario provincial con la Nación lo guían a cerrar la tranquera una vez más.

Siguiendo esas pistas, la foto de hoy indica que la unidad está cruda para las legislativas de este año, y que deberá esperar a 2023, que además de un recambio de gobierno implicará un recambio generacional tanto en Córdoba como en el PJ nacional, posiblemente con la figura del diputado Máximo Kirchner en la primera línea.  Para el peronismo de Córdoba, la elección de 2023 puede ser algo similar a la de 2007, donde Unión por Córdoba estuvo a punto de perder la provincia en el pase de José Manuel de la Sota a Schiaretti. El apoyo nacional, si el actual oficialismo está fuerte, será clave para retener, y el posible candidato Martin Llaryora ya fue adoptado como propio por los K.

“Estamos en posiciones muy distintas sobre algunos temas puntuales, pero no hay una guerra”, sostuvo una fuente pro unidad, que sin embargo, admitió: “Igualmente no creo que pueda construirse la unidad para esta elección”.

Para cerrar la novela de las elecciones de este año faltan varios capítulos. Y que los popes del Frente de Todos definan cuál creen es la mejor estrategia para Córdoba, un distrito “perdido mal” de antemano. Figuras fuertes de la coalición aseguran que habrá listas propias en todas las provincias porque se trata de una elección nacional donde se pone en juego el proyecto que conduce el combo Alberto+Cristina. Este diario publicó palabras del senador Carlos Caserio en ese sentido, un dirigente que hoy recibió un notorio respaldo público de Alberto (ver página 7).

Por otro lado, el costado componedor del albertismo indica que no está cerrada ninguna puerta en Córdoba y hay sectores con voz y voto que apuestan a la unidad “hasta que duela”. “Vamos adentro”, aseguran que auguró una primera figura del gobierno nacional que tiene diálogo con el círculo chico de Schiaretti. La percepción, en este caso, es que Córdoba “no es propia” para el gobierno nacional y que es mejor un mal acuerdo con el Panal que un tercer puesto en octubre (o noviembre).

El temor a una mala performance no es solo del Frente de Todos. Aunque el Panal le baje el precio a las legislativas, necesitan sostener al menos algo de los tres diputados que ponen en juego para seguir teniendo un rol a nivel Congreso, y quieren la banca en el Senado que tiene Caserio (y que ganaron con UNA, la alianza con Sergio Massa).  La estrategia final saldrá tanto de medirse entre peronistas cordobeses y nacionales como a partir de las decisiones que tomen en la vereda del frente.  Se sigue de muy cerca la interna radical y los pasos del macrismo, que hará el enojado diputado Héctor Baldassi, la posición del monzoismo y como se resolverá el planteo del diputado Luis Juez. El jefe del Frente Cívico insiste en su candidatura para el Senado, lo que puede dividir el voto de Juntos para el Cambio o convertirse en otra canasta amarilla. “No sea cosa que se queden con los tres senadores”, alertó ayer un veterano dirigente peronista en diálogo con esta cronista.