Llaryorismo ofrece lugares en los CPC por la Presidencia del bloque

El intendente quiere a un puro para defender su gestión. El delasotismo no se opone, y el viguismo aceptaría acompañar a cambio de reforzar su territorialidad con nuevos nombres en las estructuras de mando de los CPC, con una salvedad: Diego Casado insiste.

Por Felipe Osman

Con la Unicameral ya en funcionamiento sólo resta el regreso a la actividad legislativa del Concejo Deliberante para que la política cordobesa termine de zambullirse en el trajín de siempre. Pero aunque el Legislativo Municipal no haya retomado formalmente sus quehaceres, si ha dejado un asunto para nada menor en suspenso para amenizar la espera: la definición de la Presidencia de Bloque del oficialismo.

Justo cuando el cuerpo entraba en receso, ya en los últimos días del 2020, el intendente decidió llevar a Juan Domingo Viola a la Secretaría de Participación Ciudadana, y desde entonces existe en el seno de la bancada peronista un tira y afloje entre los distintos espacios que la componen para definir a su próximo líder.

Desde un principio se habló centralmente de dos candidatos: el llaryorista Nicolás Piloni y la viguista Sandra Trigo. La alternativa de un delasotista, probablemente encarnada en Bernardo Knipscheer, tardó poco en diluirse.

Aunque en un primer momento el viguismo no rechazó de plano la designación de Piloni, pronto empezó a resistirla. Y quién no dudó en hacerse vocero de esa resistencia fue el concejal Diego Casado, que apuntó que el puesto debería ser para un dirigente con ascendencia en la capital, cualidad que no le reconoce al llaryorista.

El espacio que se referencia en la primera dama provincial empezó entonces a levantar la candidatura de Trigo, aunque las últimas versiones dan cuenta de que las negociaciones con el viguismo -a excepción de Casado- empiezan a encontrar su curso.

En un año electoral que, en la foto de hoy, encontrará al peronismo cordobés compitiendo con una lista propia -probablemente encabezada por Alejandra Vigo en el tramo senadores-, sin concurrir en una alianza con el FdT, una de las prioridades del viguismo es reforzar su territorialidad en la capital, y hacerse con la Presidencia del bloque no lo acercará a ese objetivo.

Si lo haría, en cambio, quedarse con un parte mayoritaria de los puestos que quedarán vacantes tras las modificaciones que se vienen en las estructuras de mando de los CPC y su Dirección General, recientemente abandonada por Jorge Navarro. Y esa sería, en efecto, la propuesta que empieza a reconducir las tratativas para ungir a Piloni como líder de la bancada.

El llaryorismo, por su parte, ha empezado a crecer en cuanto a territorialidad y, en rigor, la condición de probable legatario de los activos políticos acumulados por el peronismo en las últimas décadas le allanará, más temprano que tarde, el camino para consolidar tropa propia en las seccionales. Su prioridad sería ahora otra: contar con un hombre del riñón del intendente para defender su gestión en el Concejo Deliberante frente a una oposición que empezará a mostrar los dientes conforme se acerquen las elecciones, y más aún sobre la segunda mitad del mandato.

El delasotismo, por su lado, no se opone a que el intendente elija a su principal espada en recinto. Sabe que su suerte no se juega en este round sino en el largo plazo, con lo que le valen algunos espacios para mantener a la tropa unida de cara al futuro.
La definición del presidente de bloque no está todavía cerrada. Pero la lógica que la guía no difiere la habitual: se presiona primero en todo el paño para luego negociar por los lugares que mejor sirvan a las necesidades de cada espacio.