Sin avances por la unidad, el PJ empieza a contar a sus leales

En el Panal quieren saber quiénes juegan con quién dentro del tablero del peronismo cordobés. Las pruebas de incondicionalidad con el gobernador recaerán, sobre todo, en los legisladores e intendentes, donde hubo corrimientos hacia el kirchnerismo. Las razones que debilitan hoy la posibilidad de la lista única.

Por Yanina Soria

Desde el peronismo del gobernador Juan Schiaretti ven debilitadas hoy las posibilidades de un acuerdo político electoral con el espacio del presidente Alberto Fernández de cara a las legislativas de este año.

Por esa razón, la decisión para estos primeros meses del 2021 fue la de arrancar con la preparación de la estructura y armado territorial, tanto de Capital como del interior, sin esperar al kirchnerismo. De hecho, aseguran, no existen conversaciones formales aún con el Frente de Todos.

Ante este escenario, la hoja de ruta que sigue hoy el PJ incluye avanzar con lo propio para competir solos y con el objetivo puesto en alcanzar -eventualmente- el segundo lugar en los próximos comicios. Asumen que Juntos por el Cambio se impondrá en las urnas y que nunca las elecciones de medio término fueron el plato fuerte del oficialismo provincial, mientras reiteran que la verdadera meta es el 2023.

No obstante, desde el Centro Cívico admitieron que, indefectiblemente, comenzará un “poroteo” interno para saber a ciencia cierta quienes juegan con quién dentro del tablero del peronismo cordobés. Las muestras de lealtad serán pedidas, sobre todo, a legisladores e intendentes de Hacemos por Córdoba, dos canastas en las que hubo corrimientos hacia las filas del Frente de Todos de la mano del senador Carlos Caserio y la diputada Gabriela Estévez, principal articuladores del espacio local.

Aún así en el Panal se muestran confiados y aseguran que, a la hora de blanquear los bandos, el capital político interno del schiarettismo seguirá intacto.

Sostienen que, durante estos 14 meses de gestión, el vínculo tejido entre el ministro de Gobierno Facundo Torres y su equipo con los intendentes propios está fuerte, y marcan una diferencia entre aquellos alcaldes que en el marco de gestiones realizadas en Buenos Aires se sacan fotos con referentes albertistas a considerarlos directamente parte del frentetodismo. No obstante, la orden impartida de arriba hacia abajo es la no relajarse y, por el contrario, comenzar a tensar las cuerdas para depurar el “padrón” de los leales con el gobernador.

¿Listas separadas?

Otras de las razones que alimentan la tesis de que Hacemos por Córdoba jugará el próximo turno electoral priorizando su identidad, es el fuerte rechazo que aún generan en el electorado cordobés ciertas acciones y decisiones del gobierno nacional.

Desde el Panal, describen un escenario político local con condiciones distintas a la de hace apenas unos meses cuando en plena pandemia, el mandatario nacional gozaba en Córdoba (como en el resto del país) de una alta imagen positiva.

Los números y sondeos que hoy manejan en el Centro Cívico dan cuenta de una caída de Alberto Fernández en la consideración de los cordobeses y marcan el fin de aquel crédito inicial que muchos le dieron cuando arrancó el gobierno el Frente de Todos.

En el schiarettismo encuentran una explicación muy sencilla a ello: la cristinización del presidente y su gestión. Y allí radica justamente el primer y mayor argumento que hoy esgrimen para relativizar lo que hasta hace poco parecía ser caso cerrado; la lista de unidad entonces ya no asoma como destino cantado para el espacio de Schiaretti.

En esa línea se suman además otros dos elementos que, de alguna manera, condicionaban los movimientos de la Provincia frente a la Nación: el tema de deuda externa y la Caja. Calzados esos dos frentes, el gobernador pareciera contar ahora con un poco más de oxígeno para defender su autonomía.

Desde su entorno aseguran que la única forma de alcanzar un entendimiento con el abertismo/cristinismo para las legislativas sería una boleta schiarettista con apenas alguna pincelada de frentetodismo.

Nosotros renovamos una banca a senador y tres a diputados. Ellos, sólo un escaño de la Cámara Baja. Por ende, en una eventual negociación queda claro que las condiciones las pondremos nosotros”, apuntan desde el Panal desde donde reiteraron que, por ejemplo, la candidatura de Alejandra Vigo para el Senado no se negocia.

Difícil imaginar frente a ese planteo que el oficialismo nacional que está armando con mucha energía en Córdoba con Caserio y Estévez como principales espadas, acepte ser furgón de cola en una lista cuando, incluso, sus principales dirigentes lanzaron el desafío público de fogonear candidaturas propias para el 2023.