La Coopi espera que la jugada de AF desequilibre el conflicto

Con las negociaciones estancadas, la cooperativa encabezará una caravana que finalizará en el Municipalidad, donde pedirán “diálogo” al intendente. En el Panal, malestar en el marco de relaciones frías con la Casa Rosada.

Por Bettina Marengo

A dos semanas del día fijado para el traspaso del servicio de agua a la Municipalidad de Villa Carlos Paz, hoy a las 10 horas la Coopi encabezará una caravana que comenzará en la ruta 20 (a la altura del Espacio de la Memoria La Perla) y finalizará en la sede del gobierno comunal. Allí, dejarán una carta reclamando al intendente Daniel Gómez Gesteira la apertura de una línea de diálogo en el conflicto por la rescisión del servicio de agua que presta la cooperativa hace seis décadas. El reclamo toma la postura del presidente Alberto Fernández. El lunes, el jefe de Estado recibió a una delegación de la entidad, pidió una “solución” a las autoridades provinciales y municipales, y aseguró que se ocuparía de hablar del tema con el gobernador Juan Schiaretti.

En la marcha, la Coopi no estará sola, la acompañarán cooperativas, mutuales y organizaciones del cooperativismo, reconocidas a nivel nacional y local. Será una jugada destinada a mostrar peso político y sostén. El apoyo se suma al del INAES (Instituto Nacional de Cooperativismo y Economía Social), organismo que declaró “de interés cooperativo la trayectoria, experiencia y arraigo” de la entidad, con una publicación en el Boletín Oficial que está ligada al explícito respaldo presidencial.

Con la situación trabada, en la Coopi esperan que la aparición en escena del jefe de Estado desequilibre y defina un partido donde ambos jugadores se muestran fuertes: la cooperativa por los 60 años de servicio de calidad arriba del hombro, la experticia y el know how, y el estado municipal con la batalla judicial ganada (aunque falta el plano internacional) y una promesa a los usuarios de una tarifa “más barata”.

Con una sola imagen, AF sacó el conflicto del pago chico de Esteban Avilés, el ex intendente y funcionario provincial, aliado extraperonista de Hacemos por Córdoba, considerado el “ideólogo” de la rescisión, e introdujo de lleno al distante mandatario provincial.

En el Panal hubo una previsible molestia. Schiaretti es un experto en manejar tiempos y formas de posicionamiento, y no le gusta que lo metan en un conflicto en el que prefiere no aparecer. “Mal. Es como si Schiaretti interviniera en un conflicto de un pueblo del interior”, dijo un dirigente del entorno cercano del gobernador. Para el schiarettismo, lo que hay es “kirchnerismo” intentando torcer un fallo judicial, con el aditivo de que para la Coopi está jugando el senador Carlos Caserio, enfrentado políticamente al gobernador y, desde antes, a Avilés. Como “prueba”, destacan la cercanía de la dirigencia cooperativa al Frente de Todos, y el respaldo cerrado de este espacio a la entidad.

En la Coopi admiten que “una palabra” de Schiaretti a Avilés cambiaría el rumbo de las negociaciones y abriría al menos, una instancia de diálogo para el futuro de los 250 trabajadores que corren el riesgo de quedar en la calle si se consuma el traspaso y el gobierno de la ciudad no los absorbe. En el medio, el fantasma de la privatización como proceso posterior a la municipalización y un nombre propio: el grupo Roggio, dueño de Aguas Cordobesas y cercano al gobernador.

Aunque no hubo gestos por parte de Schiaretti, la dirigencia cooperativa aseguró que luego de la intervención de Alberto Fernández, tanto en el Ministerio de Trabajo de la Provincia, como en el de Obras y Servicios Públicos, empezaron a atender más la situación.

Mientras el reloj corre, esperan nuevas señales de la Casa Rosada. Sin embargo, en Balcarce 50, no son pocos los que consideran que no es propicio profundizar la intervención en el tema, sobre todo por el costo que puede traer para el presidente, si no tiene éxito. Algo difícil de prever, cuando Schiaretti propone apenas relaciones institucionales con el gobierno de Alberto F, y se muestra nuevamente cerrando las tranqueras.