Delegados en fuga, o el Suoem como artífice de la descentralización

Decenas de delegados de distintas reparticiones ofrecen su completa colaboración a la gestión. La resistencia del Suoem tiene cada vez menos abanderados dentro del sindicato y más resignados entre sus afiliados.

Por Felipe Osman

Con absoluta profundidad han comprendido, los delegados del Suoem, la máxima darwiniana que explica que no son los más fuertes los que sobreviven, sino los que mejor se adaptan.

Tanto, que por estos días la gestión encuentra entre los abanderados de la resistencia a sus más estrechos colaboradores. Delegados de diferentes reparticiones de la municipalidad llegan incluso a disputarse la atribución de funciones para sus áreas, intuyendo que cuando termine el receso administrativo -renovado por enésima vez hasta el 28 de febrero- buena parte de las reparticiones en las que se divide la planta serán reconfiguradas, y el personal que ya no pueda reintegrarse a las funciones que antes desempeñaba, reubicado.

La lógica es simple. Mientras más funciones logren para sí, más personal permanecerá en la repartición sin ser trasladado a otra, y con más personal y más funciones, más chances habrá de lograr la concesión de horas extra y prolongaciones de jornada, y más poder conservarán dentro del sindicato.

La presencia de Servidores Urbanos en cada barrio de la ciudad, a la que el sindicato reaccionó con vehemencia en un primer momento, hoy parece generar el efecto contrario. Poco parece faltar para que los delegados empiecen a competir con ellos para ver quien se muestra más colaborativo. Un inesperado círculo virtuoso al que, a decir verdad, no le falta cierta gracia.

Los Promotores de Convivencia, sin integrarse a cada CPC, ya han empezado a hacer relevamientos en sus inmediaciones. Y aunque aún no han sido expresamente investidos de capacidad para imponer sanciones, no resultaría raro que su presencia busque “motivar” a algunos de los delegados de las Áreas de Inspectoría para que repliquen la sinergia de sus pares de las Áreas Operativas.

En distintas oficinas de los Centros de Participación Comunal también hay becarios a cargo de funciones que hasta antes del receso cumplían empleados de planta.

Sin embargo la tregua pactada entre la conducción del sindicato y el Palacio 6 de Julio se mantiene, hasta el momento, sin sobresaltos.

No hay cohesión entre los delegados de las distintas reparticiones. Lejos de organizar un plan de lucha, todos parecen más concentrados en un juego propio que se agota en cada repartición y que, colateralmente, redunda en mayor cooperación con la gestión.

La trasmutación del Suoem lograda por el municipio luce, de momento, sorprendente. Inverosímil a tal punto que sólo la transformación del Surrbac resultó más acelerada. Pero aquella tuvo otras explicaciones. Desde antes de la llegada del peronismo al Palacio Municipal la conducción del sindicato de recolectores ya estaba asediada por asuntos judiciales, y actualmente pesan sobre el propio sindicato, su mutual y su obra social sendas intervenciones. ¿Cómo se explica, por otro lado, el ‘caso Suoem’?

Hay una hipótesis recurrente entre los propios delegados del gremio. Ramón Mestre no derrotó al Suoem jubilando al “agente Daniele”, pero si legó al peronismo la llave del sindicato: su regreso.

Ajena al rigor de las ciencias duras, no se trata de una hipótesis fácilmente contrastable. Pero tal vez sí puedan recogerse algunos indicios. El principal de ellos será ver cuándo recrudece -si recrudece- el conflicto con el sindicato. Antes o después del regreso del cacique.