Cruje armisticio: monzoísmo local desafía armado de los “CEO” PRO

El diputado Gabriel Frizza y referente del departamento Colón no está dispuesto a bajar la candidatura interna de Ariel Mealla. Pese a los pedidos de Patricia Bullrich, resistirán las avanzadas de Guillermo Dietrich en su bastión.

Por Yanina Passero
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La jefa del PRO nacional, Patricia Bullrich, dedicó tiempo a cada integrante de la filial cordobesa del partido. Gestos de contención (independientemente de las intensidades) que buscan reforzar que la fuerza política que fundó Mauricio Macri transita por una etapa de contención, con miras al trabajo horizontal entre sus miembros.

Es por eso que, cuando los micrófonos se encienden, la exministra de Seguridad de la Nación saluda los métodos de democracia interna en los espacios, no objeta las internas o las primarias abiertas. Sin embargo, sus conmilitones refieren que, en privado, Bullrich les pide todo lo contrario.

Esto fue lo que sucedió el fin de semana pasada con motivo de las reuniones políticas donde se discutió la interna en los departamentos Colón y Santa María, únicos bastiones políticos que no sellaron la unidad, en el marco del trato que restauró el gobierno de Javier Pretto y promovió a Soher El Sukaria a la conducción provincial del espacio, al tiempo que ratificó su influencia en el distrito Capital.

“No hay lugar para internas”, calmó a Eduardo “El gato” Romero la mujer que le habilitó el patrullaje de gendarmería nacional apenas el hombre de Villa Allende se sintió presionado por los casos de inseguridad durante su primer mandato. El G25 –grupo de empresarios que lidera Benjamín Buteler- ratificó su intención de disputar poder en el bastión más importante, después de la ciudad de Córdoba. Esto no sólo incomoda al golfista internacional, sino que también genera un problema al diputado Gabriel Frizza, referente departamental.

La orden de Bullrich a los macristas y postmacristas que conviven en el PRO cordobés no alcanzó a persuadir a los protagonistas. El exintendente de Jesús María sostiene a su candidato, el concejal de La Calera, Ariel Mealla. “Estamos preparados. Vamos a ir a internas”, prometen.

Ya pidieron presupuesto para la impresión de las boletas y tomaron contacto con el ministro Carlos Massei para la gestión de los lugares de votación. Hasta ahora y a contrapelo de la instrucción de Bullrich, el 21 de febrero, se votaría en cuatro ciudades: Villa Allende, La Calera, Mendiolaza y Jesús María. La Calera sería el punto de votación de la zona sur del departamento, y la ciudad de la doma y el folclore, la del norte.

Cabe preguntarse ahora los porqués de la actitud desafiante de Frizza y sus seguidores. Se sabe que no son bien toleradas las irreverencias en el macrismo tradicional y mucho menos si las afrentas son dirigidas a amigos de la casa.

El extitular de la cartera de Transporte de la Nación durante la gestión de Macri, Guillermo Dietrich, es el responsable político del G-25. “Somos todos macristas, tenemos el color amarillo. Pero hay un sector, el de los CEO, el de las sangres azules, que quiere disputarnos el territorio. Nosotros hicimos los deberes, tenemos trabajo de años y estamos en condiciones de ganar todas las ciudades. ¿Por qué le vamos a ceder lugares a gente que nunca construyó nada en el partido?”, reflexionan.

El G-25 es el semillero de potenciales funcionarios de las administraciones de Cambiemos. En momentos electorales, la fundación amarilla recibe aportes privados para sustentarse y oficia de nexo con empresarios. Además de Dietrich, el espacio que opera desde 2013, cuenta con el apoyo de Esteban Bullrich y tiene células en varios puntos del país, incluida la provincia.

Las tensiones entre este sector del macrismo y el monzoísmo cordobés ponen en peligro el armisticio PRO. Para que la nueva conducción pueda asumir, tienen que resolver los puntos flojos. La solución, anoche, no llegaba. El G-25 pedía un paso al costado de Mealla, pero sus mentores no estaban dispuestos a hacer el sacrificio para mantener una cohesión partidaria muy endeble.

Si bien Pretto forma parte de este núcleo que responde a Emilio Monzó a nivel nacional, está fuertemente presionado por la necesidad de llevar un resultado a Buenos Aires acorde a las expectativas, pero sin mellar la representatividad de sus conmilitones. El exintendente de La Carlota no tiene margen para sumar adversarios internos, pero tampoco para decepcionar a Bullrich.

Este debería ser un problema del presidente actual del PRO, Darío Capitani, quien decidió recluirse en su ciudad, Villa María, en lo que sería una entrega del poder de hecho.