Otra vez las retenciones en el medio de la escena

La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco, afirmó que "no se descarta una suba de retenciones" a las exportaciones de materias primas agrícolas, con el fin de poner freno a la suba de los precios de los alimentos. El campo ya se puso en alerta; apenas había terminado el conflicto por las limitaciones a exportaciones de trigo que el Gobierno puso y levantó.

Por Gabriela Origlia

La paz entre el Gobierno nacional y el campo parece no poder durar mucho. La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco, afirmó que “no se descarta una suba de retenciones” a las exportaciones de materias primas agrícolas, con el fin de poner freno a la suba de los precios de los alimentos. Otra vez las luces de alarma que se encienden.

En declaraciones al radio El Destape la funcionaria destacó que el Gobierno analiza eventualmente volver a tocar los derechos de exportación, sin embargo, enfatizó que el Ejecutivo apuesta “al diálogo” con los productores. “No se descarta una suba de retenciones. No tenemos tantas herramientas y tenemos que usar todo lo que tengamos. Nosotros apostamos al diálogo”, precisó.

Por atrás de Todesca Bocco salieron fuentes de la Casa Rosada a plantear que no hay nada “avanzado” en el tema aunque admitieron que es una alternativa posible, que está sobre la mesa de trabajo de los funcionarios del área económica. La gestión de Alberto Fernández había subido los derechos de exportación del complejo sojero primero al 30% en diciembre de 2019, pocos días después de asumir, y en marzo de 2020 al 33%.

Todesca Bocco sostuvo que “las retenciones son una herramienta técnica que permite desacoplar el precio nacional del internacional, para garantizar una oferta de alimentos a un precio razonable para los ingresos de las familias”. Consideró que “la solución no puede ser que los precios de los alimentos se disparen por la suba del precio internacional y que todos nos quedemos mirando”.

Apenas se había logrado descomprimir el escenario de tensión con los productores agropecuarios después de que se instrumentaron las restricciones a las exportaciones de maíz. El Gobierno terminó sacándolas. Sobre las retenciones, la funcionaria dijo “estamos dando lugar a las conversaciones para que no se nos diga que actuamos en exabrupto”.

El alerta se enciende cuando las noticias sobre la cosecha en marcha son buenas. La Bolsa de Comercio de Rosario destacó que de continuar las actuales condiciones climáticas, se proyecta que las exportaciones del complejo agroindustrial argentino generen en el año  un ingreso de divisas por US$ 26.330 millones, sumando los principales granos y productos derivados.

“Si se resta la salida de dólares por importaciones de soja, en términos netos la agroindustria argentina exportaría bienes por un total de US$ 25.090 millones, US$ 280 millones por detrás del valor exportado en el 2019”, muestra el relevamiento encabezado por Federico Di Yenno y Emilce Terré.

Esto se debe al restablecimiento de las condiciones de humedad para gran parte de la principal zona productiva Argentina, lo que generó una revisión al alza de las proyecciones de producción: “Se espera ahora que la cosecha 2019/20 sea la segunda más alta en la historia del país, sólo por detrás de la del año pasado”.

Observando la evolución de la generación de divisas de los principales productos que componen la agroindustria argentina, desde la entidad rosarina concluyen que “el afianzamiento de los volúmenes de exportación que permite la segunda mayor producción de granos de la historia argentina, siempre que el clima acompañe”.

Se lograría que el ingreso de divisas de la cadena se sostenga en niveles similares al año anterior y en línea con los mejores años de la historia reciente, un aporte invaluable para la estabilidad macroeconómica argentina.

A este panorama hay que agregar el buen precio de la soja. Con los actuales números los próximos meses de la gestión de Alberto Fernández se parcerían a los períodos que atravesaron Néstor Kirchner y Cristina Kirchner a los que los precios internacionales acompañaron y que los diferenciaron de la situación que tuvieron que andar Fernando de la Rúa y Mauricio Macri.

En el caso de Néstor Kirchner, beneficiado por un período de precios récord de las materias primas, en especial la soja, logró que el país empezara a caminar después de la crisis del 2001-2002. En los años del kirchnerismo –incluida la gestión de Cristina- se duplicó la siembra de soja en el país, que pasó a representar el 60% del total de tierras cultivadas. El campo fue el motor económico y, a la vez, el principal opositor al Gobierno con el que empezó los enfrentamientos cuando en 2008 se aumentaron las retenciones a la exportación de soja.