Amado ama educarse

El ex vicepresidente de la nación consiguió una reducción del tiempo que deberá pasar tras las rejas por haber seguido estudiando mientras estuvo preso.

Por Javier Boher
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amadoHace un tiempo cité una canción de Kapanga que dice algo así como “la educación es el principio de la solución, no dejes que manejen tu vida”. La educación da alas y nos hace libres. Para otros es más real y concreto que para otros: Amado Boudou consiguió una reducción de su pena por estudiar durante el tiempo en el que estuvo detenido.

La educación en el contexto carcelario es importante. No puede arreglar lo que ya está roto en la sociedad, pero puede ayudar a que quienes aprovechen la oportunidad mejoren sus chances de reinserción a través del aprendizaje de algún oficio que los aleje de la delincuencia. La tarea no es fácil, pero vale la pena.

El caso de Boudou es una burla a un sistema que fue pensado para otro tipo de gente, con otro tipo de posibilidades. No se pensó para ex vicepresidentes que abusaron del poder que les dió la función pública, sino para los que sufren las consecuencias de la mala administración de lo público que hace ese tipo de funcionarios.

La norma moral del kirchnerismo es tomar todo aquello que es bueno o bello, apropiárselo, tergiversarlo y deformarlo hasta bastardearlo. Si sirve para que un cínico delincuente como Boudou vea reducida su pena ¿quién va a creer que la educación en contexto de privación de la libertad sirva para un fin noble?. Así como el Rey Midas convertía todo lo que tocaba en oro, el kirchnerismo convierte todo lo que toca en lodo.

El currículum del ex ministro de economía ahora incorpora algunos valiosísimos cursos que seguramente tienen mucho que ver con su reinserción social posterior y nada que ver con querer evadir el alcance de la justicia.

El autopercibido preso político estudió “Organización de eventos”. Quizás tenga que ver con algún tipo de bingo carcelario en el que van sacando del bolillero “sodomización”, “malnutrición”, maltrato” y cosas así del típico estilo de vida dentro del penal. También puede ser una cuestión vocacional de cuando animaba tertulias con los músicos de rock del momento para venderse como un político joven y descontracturado.

También estudió “Montador electricista” y “Electricista instalador”, que aunque suenan muy parecidas no fueron computadas como equivalentes. Quizás los poco formados en esos temas no entienden lo competitivo de un mercado que empuja a la hiper especialización. Quizás el interés estaba en aprender a hacer instalaciones para abrirse un bar en el médano en el que había fijado domicilio. ¿Quién no soñará con la libertad del mar mientras está encerrado en su calabozo?.

Seguramente allí también tuvo tiempo para reflexionar sobre los problemas fundamentales de la vida, esos que permanecen casi inalterados pese al paso del tiempo. En “Taller se Filosofía” debe haber desarrollado el pensamiento meditabundo, aunque crítico, que seguramente también lo ayudará a pasar el tiempo mientras hace instalaciones eléctricas (porque, para ser sinceros, la Popular al mango no ayuda a parar la pelota para mirar alrededor).

El contacto con la precariedad del sistema carcelario y las duras historias de los que cumplen penas allí dentro (como Milagro Sala, Lázaro Báez, José López, Ricardo Jaime y demás presos políticos) habrá sido suficiente para empujarlo a estudiar la Diplomatura Superior en “Desigualdades y Políticas Públicas Distributivas”. Raro que él, como mentor de la estatización de las AFJP no haya disertado como docente para explicar las bondades del sistema de reparto ingresando a jubilados sin aportes.

El vez infle el pecho cuando en la Licenciatura en Historia lleguen a esa unidad en el programa de la materia Historia Argentina. Para entender esos procesos sociales como los que el integró, nada mejor que encarar el Doctorado en Ciencias Sociales de la prestigiosa Universidad de Buenos Aires.

Tal vez para organizar sus tiempos fue que hizo el curso de “programador de sistema de base de datos de computadoras personales”. Como hombre previsor, lo arrancó antes de ir preso, pero se lo computaron igual. Un incomprendido.

Por supuesto que todo esto no es más que una burla a los ciudadanos que confían en un sistema que sigue dando muestras de que tiene numerosas fallas por donde este tipo de personajes se pueden escapar.

Los diez meses que se le darían por computados con estos cursos adelantan las fechas para que pueda empezar a pedir salidas transitoria y luego la libertad condicional. El mismo que fue condenado por facilitar la adquisición de la fábrica de billetes por parte de una compañía amiga e inhabilitado de por vida, dentro de poco podría empezar a salir a la sociedad dentro de unas reglas manipulables.

Todos los que quieren mantener cerradas las escuelas deben aprender la lección: no hay que subestimar el poder emancipador de la educación. Especialmente cuando se es un exfuncionario condenado por actos de corrupción.