JxRC propone una oposición combativa y “radicalizada”

Comenzando el periodo ordinario del Legislativo municipal, la primera minoría comienza a configurar una férrea resistencia al proyecto oficialista. Sus referentes piden “volver a las bases”, pensando ya en la Municipalidad del 2024.

Por Gabriel Marclé

jxrcEl recinto del Concejo Deliberante mostraba una clara mayoría oficialista, en la tarde que marcaba el inicio del nuevo periodo legislativo. Pese al apoyo peronista, no quedaron dudas de que Juan Manuel Llamosas sintió que estaba pisando territorio hostil. Tenía de frente a los propios, pero los contrarios le hicieron notar su presencia y una muestra de lo que tienen preparada para el año político que se vivirá en Río Cuarto. La sensación es la de una oposición combativa que tiene objetivos de renovación y recuperación.

“En tres años pueden pasar muchísimas cosas, pero tenemos que trabajar para ganar una identidad que no se pierda con los años”, adelantaba uno de los que apuntalan el nuevo proceso de la oposición que piensa en volver a ser oficialismo. Lo que tienen más en claro es que esa identidad a la que aspiran debe retomar la posta que -según consideran desde el núcleo más fuerte del radicalismo- se desvaneció en 2016.

Desde aquel entonces, la UCR perdió en dos oportunidades la Municipalidad que había sostenido durante la mayor parte de los años desde la vuelta a la democracia y por tres turnos consecutivos. Para los años que vendrán, el Concejo Deliberante se convertirá en una especie de central de operaciones para ese proyecto de reconversión que afronta un espacio que todavía integra la alianza de Juntos por Río Cuarto -la versión local de JxC. La mira está en 2024, aun cuando queda tanto tiempo por delante.

Combativos

Un adelanto de lo que se viene para la oposición pudo observarse en los primeros días de la nueva era llamosista. Aunque el Ejecutivo estaba más preocupado por los deslices internos, el partido que había perdido las elecciones con Gabriel Abrile como candidato se tomaba de algunos datos positivos para barajar y dar de nuevo. “Recuperamos el centro”, celebraba tímidamente un radical que intentaba aferrarse a ese elemento para quitarse el sabor amargo. Esa positividad plantearía un componente vigorizante que de a poco hace efecto.

En la tarde del lunes, la tensión en el recinto del Concejo Deliberante era palpable. Horas antes que Llamosas diera su discurso inaugurando el periodo ordinario del legislativo, el bloque de JxRC convocó a una conferencia de prensa para anunciar un pedido de acceso a información pública dirigido al Ejecutivo municipal. El motivo de la medida fue el escándalo referido a la situación del “falso médico” que se infiltró en los equipos sanitarios provinciales y municipales.

Desde la oposición consideran que el Gobierno de Llamosas tiene que dar explicaciones, ya que el estafador cobró horas de guardias realizadas para los equipos médicos de la Municipalidad. Hay una búsqueda de verdad y certezas, pero lo que más se revela es el grado de aprovechamiento que la bancada opositora busca en medio de un escándalo que toca las fibras del Ejecutivo municipal y tiene al equipo de Gobierno más ocupado en despegar al intendente del escándalo que en esclarecer las circunstancias que llevaron al hecho.

Justo en el arranque de la ejecución del proyecto oficialista, la Municipalidad quedó comprometida y expuesta a las críticas que encabezó la primera minoría, un punto de partida de la estirpe combativa que la primera línea opositora implementará en un lugar de gran influencia como lo es el Concejo Deliberante. Allí se preparan para un año friccionado.

Así como en la esquina oficialista piden “menos rosca y más gestión”, los fogoneros del frente opositor buscan “enroscar a la gestión”. El itinerario de la política municipal 2021 trae consigo varios temas calientes que propiciarán cruces que podrían beneficiar a los críticos por sobre los ejecutores. Allí es donde la bancada liderada por Gonzalo Parodi y complementada por nombres como Carlos Ordoñez o Yanina Moreno (todos ex integrantes de la gestión municipal en la era Rins-Jure) buscará sacar mayor provecho.

Temas para chocar sobran. El contrato con la empresa SAT para el servicio de transporte público, un inminente pedido de ajuste en la tarifa del servicio, el cumplimiento del contrato con la empresa COTRECO en higiene urbana, la toma de deuda, el aumento de impuestos, parquímetros, entre otros tópicos son algunos de los ejemplos que destacaran el rifirrafe legislativo.

Pero también están los temas de la agenda política global. Tanto el peronismo como la oposición se encuentran atentos a las definiciones que atañen al panorama electoral de este año. Con las legislativas a la vuelta de la esquina, la agenda provincial y nacional también se meterán de lleno en las discusiones del Concejo Deliberante, atenuando o reforzando el tono discursivo de uno y otro bando.

Radical, no PRO

La lógica de la oposición es sencilla: “Si perdimos de una forma, no queda más que ganar haciendo todo diferente”. El frente está comandado principalmente por fuerzas que ya saben lo que es gobernar la Municipalidad, los espacios nacidos de la Unión Cívica Radical que fueron testigos de la derrota en 2016 justo cuando el PRO metió la mano. En 2020, la estructura nacional de JxC volvió a intervenir para recuperar el poder, otra vez sin éxito.

Estos antecedentes provocaron que las líneas tradicionales del radicalismo pidieron volver a las bases, algo que está comenzando a tomar forma desde el bloque de la primera minoría. Aunque los integrantes no-radicales de esa alianza se quejen y gimoteen sobre el lugar que ocupan, la UCR quiere copar un proyecto que adopte la militancia y el trabajo de territorio que caracterizó a los gobiernos de Miguel Abella, Antonio Rins y Juan Jure.

“Queremos una propuesta local, centrada en Río Cuarto”, adelantan desde la mesa donde se está “craneando” el renacer del radicalismo riocuartense. Entienden así que el PRO de Macri ya no tiene mucho para ofrecerle a la ciudad y que la representación del electorado amarillo es cada vez menor. Sin embargo, desde el espacio del ex presidente manifiestan que “si Abrile ganó el centro, fue por el PRO”, por lo que un bloque unido es lo que más le conviene a quienes necesitarán de ese impulso si quieren construir.

“Hay que incorporar, pero no ceder a los lineamientos que imponen desde Buenos Aires”, reflexionaba un referente radical, intentando apaciguar los conflictos que pueden surgir dentro de la alianza opositora. Pero el camino es el mismo que intentan recorrer en otros puntos de Córdoba donde aspiran, entre otras cosas, a competir por la gobernación de Córdoba en 2023.

El deseo de “expurgar” las malas influencias es algo que sucede simultáneamente en todo el territorio cordobés. Tal vez las elecciones que definirán la dirigencia de la UCR en la provincia sean un elemento que sume a la renovación con gusto a recuperación que tanto impulsan desde Río Cuarto.

“Creo que cuando entendamos lo necesario que es recuperar la identidad del partido vamos a recuperar la ciudad y la provincia”, analizaba el enfático dirigente radical, a horas de comenzar un periodo fundamental para las pretensiones del partido en Río Cuarto. Desde el Concejo Deliberante ya se empiezan a escuchar los cánticos que dicen “¡volveremos!”. Le quieren hacer notar a Llamosas que se acerca el fin de su mandato, aunque todavía este no haya comenzado.