Algunas enseñanzas del budismo zen, en el camino del líder (Primera parte)

Por Eduardo Dalmasso*

Hay distintas interpretaciones sobre el significado de la existencia del ser humano, pero todas nos conducen a una reflexión profunda y valorativa para nuestro acontecer consciente.

Autores como Osho (Bhagwan ShreeRajneesh, 1931-Pune, 1990), líder de un movimiento espiritual de origen indio, hacen énfasis en la libertad interior, la autodeterminación y el goce existencial.  De ello que nos dice que no es importante  saber adónde uno va, sino el tener conciencia del disfrute del camino.  Para ellos,  lo importante es cierta actitud voluptuosa ante la vida, o si se quiere, no perder la inocencia.  Vencer el ego es fundamental, en aras  de  conseguir  transcurrir la vida actuando en consonancia con nuestros  sentimientos más profundos. También nos plantean que la plenitud se logra cuando las sensaciones internas  se correlacionan con nuestra actitud ante el mundo, con creciente independencia  de las creencias más arraigadas.

Particularmente Osho, un  controvertido líder espiritual, sostenía que cada ser humano es un Buda con la capacidad de iluminarse, de amar incondicionalmente y de responder, en lugar de reaccionar a la vida. Paralelamente, señalaba con énfasis que  el ego por lo general impide esto, al identificarse con el condicionamiento social y crear falsas necesidades y conflictos, y un sentido ilusorio de identidad que no es nada más que una barrera de sueños. Sin esto, el ser natural del hombre puede florecer en un movimiento desde la periferia hacia el centro.

Otros espirituales como Matthieu Ricard (monje budista francés que reside en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling en Nepal), a quien cito por ser un monje de origen occidental, plantea que  la felicidad no es simplemente una sucesión interminable de sensaciones placenteras. Para Ricardesta visión sería algo así como  una receta para el agotamiento.En su visión,  el sentir que la vida vale la pena resulta  del cultivo de muchas cualidades fundamentales,tales como el altruismo, la compasión, la libertad interior, la resiliencia, el equilibrio emocional, el equilibrio interior, la paz interior y otros. Estos conceptosson  muy  parecidos a los que plantea Abraham Maslow en su libro “La libertad creadora”, en donde hace énfasis en que, a diferencia del placer, todas estas cualidades son habilidades que pueden cultivarse mediante la práctica y el entrenamiento de nuestra mente.

En conclusión, diversos autores  nos llaman la atención sobre queuna mente distraída no es una mente feliz, que una mente rumiando no es una mente feliz y que la sensación de auto – importancia exacerbada, tampoco conduce a la felicidad. La sabiduría  para esta corriente, significa aprender a vivir el presente  con total identificación existencial, lo que implica trascender los lastres del pasado y las expectativas del futuro.  Esto como un aspecto  esencial  de lo que ellos llaman el proceso de liberación.  Una flor, una mirada, una circunstancia es valiosa por sí misma. Lo que hacemos vale, en la medida que reflexionamos sobre lo que nos importa, sobre los errores y aciertos que cometemos, aceptando nuestra imperfección. Y, por su parte, los otros, que son seres imperfectos, merecen ser amados tal como uno merece ser amado, por la misma razón.  Esto nos habla de la necesidad de cultivar la compasión por uno mismo y por los otros.

La conciencia  de la muerte como algo natural y maravilloso de la existencia,  permite valorar  cada uno de los actos de nuestras vidas sin angustia  y con plena conciencia de que no todo tiene explicación.  Se considera al ser como parte del cosmos y  se reconoce que esta es razón suficiente  para que  los humanos busquemos nuestra armonía con la naturaleza.

Claro, hay un precepto médico que debiera guiar nuestras reflexiones: “Primero, no hacer daño”. Esto a sabiendas de que el mundo de los sentimientos y las emociones constituyen un universo que muchas veces enturbiará nuestra mirada, y que la respuesta última dependerá  de la riqueza de nuestra conciencia sobre el significado y las necesidades de nuestras vidas. Para esto, plantear un recetario de comportamientos no es posible, porque implicaría una contradicción con el principio de libertad y búsqueda de plenitud.Por lo tanto, el discernimiento compasivo es parte inherente de nuestra responsabilidad en el ejercicio de la libertad.

Por lo anterior es que siempre rescato el pensamiento de Dunn (autor inglés, educado en un Monasterio Budista Tibetano, cuyo libro más conocido es“El Arte de la Paz”):  “El conocimiento de uno mismo permite definir los valores que van a guiar nuestras conductas y aquellos que nos van a permitir ser sujetos de un pensamiento crítico”.

En esta cita, Dunnhace énfasis en que lo valioso del Cosmos,  de la vida, de la sociedad, se halla en función de la persona.

*Dr. En Ciencia Política (UNC-CEA) Ensayista y Educador. Su último libro, 1918 Raíces y valores del movimiento reformista. Editor del Blog: Ideas Políticas y otros enfoques.