En la carrera, los salarios y la inversión perdieron frente a la inflación

Entre el 2017 y el 2020: la línea de pobreza creció un 205%; la mediana de los salarios formales en el sector privado creció 150% y la inversión cayó 41%. Con estas tendencias fue que el porcentaje de hogares pobres pasara de 20% a 30% en ese mismo período.

Por Gabriela Origlia

salariosEn el gabinete económico nacional vuelven a trabajar en un acuerdo de precios y salarios con empresarios y sindicalistas. Sería básicamente reflotar una de las iniciativas que el Presidente Alberto Fernández apenas asumió el gobierno. La meta es controlar la inflación, proyectada en 29 por ciento para este año, aunque los economistas la calculan en 50%. Si avanza, el acuerdo iría por separado a la creación del Consejo Económico y Social.

En diciembre del 2020, una familia tipo necesitó $54.000 para no ser pobre, casi el 40% más que un año atrás. El valor de la canasta es un indicador útil para evaluar la situación social, en especial es relevante en la comparación con los salarios: si estos crecen por encima se produce un proceso de inclusión social. Si es al revés, es de esperar un proceso de degradación social con aumentos de la pobreza.

Preocupado por esos datos, por ejemplo, el Gobierno firmó un acuerdo con frigoríficos exportadores para precios populares de ocho cortes de carne vacuna; se comercializarán hasta fines de marzo en más 1500 bocas en todo el país con valores hasta 20% menores a los actuales.  La industria frigorífica cree que, “por inducción o como retén, el acuerdo va a funcionar”. Aún no se sabe cuál será el volumen semanal con el que se contará pero “la idea es que siempre se esté en constante reposición y que al ser de manera continua, si se acaba un día en la semana se vuelve a distribuir”.

Por el otro lado, están los Precios Cuidados, otra medida ejecutada por el Gobierno para frenar subas de precios. El punto en cuánto esta política colabora a reducir la pobreza.

Para evaluar la dinámica social de los últimos años resulta útil comparar la evolución de la CBT y el salario formal de la economía. Según datos del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de Economía, se observa que, entre el 2017 y el 2020: la línea de pobreza creció un 205%; la mediana de los salarios formales en el sector privado creció 150% y la inversión cayó 41%.

Estos datos muestran que, desde que comenzó la actual crisis, la línea de pobreza viene creciendo bastante por encima del salario privado formal de la economía. Con estas tendencias no sorprende que el porcentaje de hogares pobres pasara de 20% a 30% entre el 2017 y el 2020. El factor clave que explica este proceso de degradación social es –según la consultora Idesa- el desplome de la inversión.

“Al caer la inversión, se producen cada vez menos bienes y servicios, mientras que la población sigue creciendo demandando más de ellos. El ajuste se produce a través de salarios que alcanzan cada vez menos para comprar bienes y servicios”, señala.

El vínculo entre inversión y pobreza pone límites al rol del asistencialismo, plantea el estudio. En la medida que se reduce la inversión, el salario tiende a crecer menos que los precios llegando al punto en que la gente, aun consiguiendo trabajo, no logra salir de la pobreza. Por eso, las propuestas, que pululan en los discursos políticos, de que la salida de los planes asistenciales es el trabajo es puro voluntarismo. Con baja inversión, no hay posibilidad de que los beneficiarios de programas asistenciales consigan un empleo que les permita salir de la pobreza.

Agrega: “El planteo honesto es: con los bajos niveles actuales de inversión, el trabajo no saca de la pobreza, por lo tanto, el asistencialismo es a perpetuidad. Tampoco tiene sentido la idea de gravar a los que más tienen para redistribuir en nombre de la solidaridad. Si esto hace caer la inversión, la pobreza se multiplicará”.

En el presupuesto nacional de este año se presentan las proyecciones oficiales para la inversión en el período 2021 – 2023. Se estipula que la inversión crecerá un 18% en el 2021, un 10% en el 2022 y un 7% en el 2023. Se trata de metas muy modestas ya que implican que en el 2023 la inversión será un 10% menor que en el 2017. Esto significa que el salario real no será superior al de aquella época por lo que “habrá más degradación social sin ninguna posibilidad de revertir el asistencialismo”.

Para Idesa para que el empleo pueda reducir la pobreza es necesario un boom de inversiones: “Esto demanda un ordenamiento integral del Estado. Por el contrario, si se sigue con el déficit fiscal crónico y la consecuente alta inflación, los pocos ahorros que no se fugan seguirán siendo prestados al Estado en bonos de corto plazo con altísimas tasas de interés. Mientras tanto, el salario real seguirá cayendo y la pobreza aumentando”.