La jefatura de gabinete debutó con mucho poder y poca acción

Julián Oberti concentra en su área las demandas que antes iban a parar al despacho del intendente. Llamosas puso a su hombre de confianza como filtro de la agenda política y de gestión para comenzar a transitar los caminos de su proyección fuera de Río Cuarto. La oposición decepcionada con el rol del jefe de gabinete tras un primer encuentro que pasó solamente por lo protocolar.

Por Guillermo Geremía
guillermogeremia@yahoo.com.ar

Jefe de Gabinete pone en funciones a promotores sanitarios.

“Si hoy convoca a una reunión de gabinete ampliada van todos los funcionarios aunque no esté presente el intendente”. De esa manera respondió un integrante del equipo de Llamosas sobre el rol debutante de la figura de la Jefatura de Gabinete. El perfil de Julián Oberti como “hombre fuerte” del jefe político de la ciudad todavía no terminó de acomodarse en estos primeros 40 días de la nueva gestión. Todos los hombres y mujeres del intendente saben que si hay a alguien a quien escucha la máxima autoridad política es a quien fuera su fiscal municipal durante 4 años.

Si bien por estos días Oberti está de vacaciones, sigue con el teléfono encendido para atender asuntos urgentes que puedan surgir. Fue el “intendente interino” durante la semana que Llamosas, sin tomarse licencia oficialmente,  se dedicó a descansar junto a su familia. De hecho, Darío Fuentes, presidente del Concejo Deliberante, no asumió en su reemplazo tal como lo indica la Carta Orgánica Municipal. Todo quedó bajo la órbita del poderoso jefe de secretarios.

“Está en todos los temas”, asegura otro miembro del gabinete al referirse a los primeros pasos de Oberti. Su acción política ha tenido mayor trascendencia hacia el interior de la Municipalidad que en su rol como cara visible de esta etapa de la gestión. Ha concentrado en su área la estrategia comunicacional del Departamento Ejecutivo. No hay un solo funcionario que acceda a entrevistas ligadas con asuntos municipales si antes no pide la autorización respectiva a la jefatura.

La figura de Oberti parece haberse fagocitado el rol de la Secretaría de Gobierno. Llamosas primero tuvo a Mauricio Dova que se peleó con buena parte del gabinete municipal. Luego asumió en la cartera Camilo Vieyra quien continúa en el cargo. Ni uno ni otro, pero por distintas razones, cumplieron el rol que naturalmente se reserva a la secretaría política de cualquier intendente. Con el encumbramiento del  jefe de gabinete ese rol quedó aún más desdibujado.

“Es un tipo con el que se puede dialogar”, reconocen los interlocutores que deben remitirse a las instrucciones de la “mano derecha” del intendente. Aunque Oberti no tiene experiencia en “rosca política”, su rol equidistante de todas las corrientes internas del peronismo le permiten no estar sometido a los planteos sectoriales que cada día aparecen en el entorno de Llamosas. Todavía resuena la frase lanzada por el jefe de gabinete en los días que se estaba armando el equipo de Llamosas para comenzar el segundo mandato. “Cualquiera viene a pedir cargos atribuyéndose la victoria de Llamosas”.

Oberti no es que no tenga afinidades políticas dentro del amplio arco ideológico del Partido Justicialista sino que sus enemigos internos –que ya los tiene- no lo pueden encasillar cercano a ninguno de los espacios tradicionales. La noche del triunfo electoral, cuando bajaron los funcionarios nacionales, en un aparte Oberti y el ministro del Interior Wado de Pedro, se resignaron -entre risas- a ver como el protagonismo se lo llevaban con lógica el intendente reelecto y Santiago Cafiero, jefe de gabinete de Alberto Fernández.

Pasos con tropiezos

Pero los 45 días iniciales de gestión ya le provocaron un par de dolores de cabeza y pusieron a prueba su capacidad de tolerancia al no control de situaciones. Tuvo que convencer a Leticia Paulizzi de que no renunciara a su cargo en el ex Ente de Control Municipal y fracasó en el intento. El anhelo de quedarse con la militante delasotista chocó con la pared de tener que responder a un secretario del riñón del schiarettismo riocuartense.

Además, Oberti tuvo que esperar 24 horas para que se decidiera a responder a las críticas opositoras el subsecretario de Políticas Sociales. Tras las denuncias de “Juntos por Río Cuarto” de ajuste y cambios en la entrega de alimentos, la jefatura ordenó salir a responder inmediatamente. Pero Gustavo Dova eligió plegarse al estilo de su hermano Mauricio (presidente del Tribunal de Cuentas y ex secretario de Llamosas) y se llamó a silencio. Cuando la bola de nieve empezó a crecer no le quedó otra al funcionario que salir a dar explicaciones públicas que terminaron otorgándole -en parte- la razón a los opositores.

Oberti se reunió una sola vez con el bloque de la primera minoría en el Concejo Deliberante. Fue un encuentro protocolar y de saludos cordiales para habilitar un canal de diálogo permanente con la alianza UCR-Pro. Desde el espacio presidido por Gonzalo Parodi aseguran que ese encuentro sirvió de poco y nada dado que los reclamos de convocatoria para trabajar en políticas conjuntas terminaron en la nada.

Los ediles opositores plantearon tres ejes de participación: las acciones sobre la pandemia, avanzar en una política ambiental para tratar la higiene urbana a dos años del vencimiento del contrato con Cotreco y debatir sobre un nuevo sistema de movilidad urbana que supere al actual esquema cautivo de la empresa de transporte urbano de colectivos.

Las fotos de funcionarios municipales y provinciales con la llegada de las primeras vacunas fueron decepcionantes para los opositores. Esperaban que la crisis sanitaria no fuera usada como marketing de gestión luego de superadas las urnas electorales. Imaginaban que el terapista Abrile fuera convocado tras la llegada de la vacuna como señal de voluntad de sacar de agenda de disputa política a los asuntos ligados con el coronavirus. Eso no sucedió y lo responsabilizan a Oberti de no haber considerado la oferta del bloque opositor.

Como única actividad pública, al jefe de gabinete se lo vio poniendo en funciones a nuevos promotores sanitarios que volvieron a recorrer las calles de la ciudad para reforzar las medidas de prevención contra el covid 19. Si bien estamos en una época de baja intensidad en la actividad política, el rol de Oberti todavía no mostró ni su arte para lidiar con las tensiones políticas internas, ni el peso específico que su cercanía con el intendente le arroga. Así son las cosas.