Una semana marcada por el futuro de YPF y el acuerdo con el FMI

Nielsen dejó la presidencia de la petrolera en medio del megacanje de US$ 6200 millones; un hombre de Cristina Kirchner lo reemplaza. El Presidente Fernández dijo al Fondo que coincide en la necesidad de reducir el rojo sin poner en riesgo el crecimiento. Hay que renovar deuda por miles de millones sin disparar el dólar.

Por Gabriela Origlia

YPF-NielsenUno de los temas económicos de los últimos días es la situación de YPF. La salida de su presidente –dijo por redes sociales dijo que esa medida responde a un “nuevo desafío” que le fuera ofrecido por el presidente Alberto Fernández- y su reemplazo por Pablo González, un diputado de Santa Cruz que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Nielsen nunca logró pisar fuerte en las decisiones de la empresa, las que quedaron reservadas para el CEO, Sergio Affronti, también designado por recomendación de Cristina Kirchner. La salida del presidente se produce en medio del megacanje de US$ 6200 millones que lanzó la petrolera hace poco más de dos semanas. Los papeles de YPF se derrumbaron y arrastraron a los de otras empresas que cotizan en Estados Unidos.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, desmintió los rumores sobre un supuesto plan para la estatización del paquete accionario que está en manos privadas. “De ninguna manera. El rumor es falso –dijo-. YPF es una empresa privada con 51% de participación estatal que tiene un rol estratégico en el desarrollo energético de Argentina, y así seguirá siendo”.

Este tipo de situaciones inquietantes no son excepcionales en la Argentina, aparecen cada tanto y generan un cimbronazo en el mundo económico. Esta vez se dio en paralelo a que Fernández conversara con y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva y coincidieron en que el acuerdo debe estar firmado, como tarde, en abril próximo.

“Se remarcó la importancia de la recuperación económica como condición necesaria para la estabilización, así como la necesidad de poner las cuentas fiscales en orden a una velocidad que sea consistente con el crecimiento para garantizar la estabilidad de mediano plazo”, sostiene el parte de prensa difundido oficialmente después del encuentro. Fernández coincidió en la necesidad de reducir el rojo sin poner en riesgo el crecimiento.

El Gobierno estimó en 4,5% del PBI de déficit primario en el Presupuesto 2021. Y espera que se financie el 40% del déficit fiscal en el mercado local de deuda. Es decir, a los 2,2 billones de deuda, que deberán renovarse en 2021, se sumarán otros $ 700.000 millones para “cubrir” el rojo fiscal. El monto de vencimientos de deuda en pesos que enfrenta el Tesoro Nacional en 2021 asciende a 2,2 billones de pesos. El número es equivalente al 88% de la base monetaria actual ($2,5 billones).

El economista Amílcar Collante explica que este año está “minado” de importantes vencimientos de deuda en pesos. En total vencen a lo largo del año $2,2 billones de pesos. En el primer trimestre del año vencen más de 600.000 millones de pesos. En el tercer trimestre hay vencimientos por más de 780.000 millones de pesos.

En el último trimestre de 2020, con una crisis cambiaria que se agravaba, el Gobierno buscó colocar deuda en instrumentos que daban cobertura a los inversores. Por ello, utilizó bonos dólar linked (vinculado a la cotización del dólar oficial) que daban una cobertura ante la posibilidad de una devaluación discreta del dólar oficial. También recurrió a bonos CER, que ajustan por inflación y que permiten cubrir a los inversores respecto a un “fogonazo” en los precios.

Esas colocaciones tuvieron una gran demanda por parte de los inversiones en un contexto de creciente incertidumbre cambiaria. El Gobierno no solo logró renovar los vencimientos en pesos. Según informó la Secretaría de Finanzas, consiguió financiamiento “extra” por $ 319.019 millones.

Sin embargo, para 2021 el Tesoro adelantó que suspenderá las emisiones de bonos “dólar linked” en el primer trimestre del año. Es decir, confía en que las colocaciones en bonos CER (ajuste por inflación) y bonos en pesos a tasa de interés variables e instrumentos a “descuento” le permitirán realizar el “roll over” de deuda y además obtener un financiamiento extra.

Collante plantea que, en el caso de los bonos (a descuento) en pesos la tasa de interés de la primer licitación del año cerró entorno al 38,2% anual mientras que las expectativas de inflación es de casi 50% anual: “Será difícil de mantener el atractivo en este tipo de instrumentos si en el mediano plazo no sube la tasa de interés”. Estima que, probablemente, cuando los vencimientos sean más abultados, el Tesoro se decida a volver a las colocaciones en “dólar linked” .

Si el Gobierno no vuelve a emitir bonos “dolar linked” y tampoco sube las tasas de interés, existe el riesgo que los instrumentos en pesos emitidos por el Tesoro Nacional pierdan atractivo (por no compensar a la inflación), describe. En esa línea los abultados vencimientos en pesos no se renueven en su totalidad. Así el riesgo sería evidente: los inversores buscarían cobertura y alimenten la “brecha cambiaria” disparando los dólares alternativos.

Para evitar acudir nuevamente a la “maquinita” de emisión del BCRA (por un porcentaje mayor al establecido en el Presupuesto) el Tesoro Nacional necesita un ratio de financiamiento por encima del 100% del total vencimientos de capital e interés. Así, podrá evitar “un desborde de pesos” que pueda disparar la “brecha cambiaria” y acelerar la tasa de inflación.