Guardián del imperio

En 2021 podría culminar el rodaje de “Reagan”, un largometraje biográfico que cuenta con Dennis Quaid en el rol del dos veces presidente de los Estados Unidos, cuya vida es mostrada en esta película desde la perspectiva de un personaje ficticio que opera como espía de la KGB.

Por J.C. Maraddón

De la misma manera que en los años sesenta los Estados Unidos experimentaron una efervescencia contracultural sin precedentes, en los ochenta se intentó llevar adelante una restauración moralista, encabezada por quien ocupó la presidencia del país durante gran parte de ese periodo, Ronald Reagan. Fue como una especie de acción y reacción, bastante parecida a la que aconteció casi simultáneamente en el Reino Unido, donde al jubileo punk y su prédica de la anarquía generalizada, le siguió el régimen gélido y conservador instrumentado por la primera ministra Margaret Thatcher, alineada a la par de Reagan en bastante más que las cuestiones geopolíticas.

No por casualidad los mandatos de ambos también coinciden en el tiempo con la etapa más prolífica del pontificado del papa Juan Pablo II, proveniente de una nación –Polonia- donde se había iniciado la reacción contra el socialismo soviético. Fue en esos años que empezó a debilitarse la unidad monolítica que supuestamente existía del otro lado de la Cortina de Hierro y ese enemigo comunista, cuyo fantasma había sido agitado en Occidente como el causante de todos los males, fue desapareciendo hasta disolverse por completo en los inicios del decenio siguiente, marcando el fin de 45 años de Guerra Fría.

Los dos mandatos de Reagan procuraron retomar la prédica puritana de los Padres Fundadores y hostigaron a quienes se oponían a esos preceptos religiosos, entre los que se contaba gran parte de la colonia artística, que desde los sesenta gozaba de una libertad creativa ganada centímetro a centímetro. Diversos mecanismos de censura (velados y no tanto) pusieron la lupa sobre los que se salían del camino marcado, en tanto se erigía un sistema de premios y castigos con el fin de encaminar a los descarriados y de promover esos valores nacionales que habían sido mancillados por la irreverencia juvenil.

Lo más insólito fue cómo Hollywood mismo tuvo que someterse a esa tutela, siendo que Ronald Reagan debía su popularidad a una mediocre carrera cinematográfica, de la que había emergido como referente del sindicato de actores y ferviente anticomunista. A fines de los años sesenta, cuando California era el epicentro del movimiento hippie, Reagan fue elegido gobernador del estado y, como tal, se hizo cargo de reprimir las protestas callejeras contra la guerra de Vietnam, que eran la expresión de un pensamiento antibélico diseminado entre los jóvenes y muy afianzado en una generación dispuesta a cuestionar los mandatos ancestrales.

Esta paradoja entre sus comienzos como actor en la meca del cine y sus posteriores campañas moralizantes desde la Casa Blanca, que intentaban direccionar los contenidos de las películas, se acentúa todavía más con la noticia de que en 2021 podría culminar el rodaje de “Reagan”, un largometraje biográfico que cuenta con Dennis Quaid en el rol principal. Vista desde la perspectiva de un personaje ficticio que opera como espía de la KGB, la vida del mandatario estadounidense es recorrida en base a lo que el autor Paul Kengor, simpatizante de las ideas conservadoras, publicó en su libro “The Crusader: Ronald Reagan and the Fall of Communism”.

Con un reparto que incluye a Jon Voight como el agente soviético y a Penelope Ann Miller como Nancy Reagan, el proyecto debería haber sido concretado en 2020, pero la pandemia hizo de las suyas y la filmación debió ser interrumpida, para luego ser retomada hace pocos meses. Aunque se trata de un emprendimiento más bien independiente, dirigido por Sean McNamara, se especula con que será uno de los títulos más controversiales de la temporada, por las polémicas que desató en su momento la figura de Reagan y que distan mucho de acallarse.