Disputa por los bienes y el sello partidario de Respeto

El reelecto concejal Pablo Carrizo le mandó una carta documento a su antiguo partido para reclamarle la disponibilidad de los bienes e instalaciones que poseen. El enfermero también realizó una presentación ante la justicia electoral para que haya elecciones internas. Con su nueva fuerza política le arrebató los lugares de representación que tenía el partido que había ayudado a fundar. Ahora quiere recuperar la organización partidaria.

Por Guillermo Geremía
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“La encontramos desaparecida de cualquier respuesta a socios y afiliados”. Pablo Carrizo apeló a su estilo frontal para reclamar a sus ex compañeros del Partido Respeto que entreguen los bienes que la organización política posee producto de un ahorro por ingresos que resignaron durante 4 años quienes ocuparon cargos electivos y sus respectivos asesores. “Silvina Galimberti es la titular de la Asociación Civil La Vaca, donde el Partido Respeto depositó los bienes que compramos con el fondo de ahorro de salario desde la gestión 2016, están bajo su tutela”, aseguró el líder de la bancada de la segunda minoría del parlamento riocuartense.

Los bienes en disputa cotizan unos 4 millones de pesos y forman parte del esquema productivo que el partido político fue generando a medida que crecía ese fondo de ahorro. Hay en disputa una camioneta, una pala mecánica y equipos varios pertenecientes al centro cultural que posee la novel organización política. Carrizo le mandó una carta documento a la titular de la Asociación Civil para poder utilizar esos bienes comprados. “No nos tomamos para nada en broma esto de desaparecer con los bienes del partido, este Respeto que sacó el 3% de los votos ha desaparecido totalmente”, aseguró el reelecto concejal en declaraciones al programa radiales.

Es la crónica de un conflicto anunciado desde que Carrizo fue bloqueado como candidato a intendente por el partido que ayudó a fundar, debido a las denuncias de violencia de género que realizó en su contra la ex pareja y madre de su única hija. La causa está en curso en los tribunales riocuartenses esperando se resuelvan las apelaciones de la elevación a juicio. Respeto tenía como puntal de su plataforma la aplicación de la igualdad de género y los protocolos de rechazo a cualquier tipo de violencias. Carrizo consideró que sin haber una sentencia firme no debía impedírsele la posibilidad de ser candidato. El partido se lo negó y terminó fundando Nuevo Respeto. Con otros partidos constituyó un frente que se terminó quedando con dos concejalías y un integrante del Tribunal de Cuentas, la representación electoral que tenía Respeto originalmente.

“No hay forma de hacerlos competir en elecciones internas”, asegura Carrizo. Tras mejorar la performance electoral de 2016 hasta llegar a casi el 12% y ver cómo el partido que le negó ser candidato obtuvo un magro 3%, el enfermero del hospital viene intentando recuperar las instalaciones, los bienes y el sello del partido del que fuera fundador. Las urnas demostraron que el carisma del joven y atípico dirigente político es el verdadero sustento de esa organización política hoy dividida. “La ley de partidos político establece que cada cierto tiempo debe haber elecciones internas”, afirma Carrizo.

El ahora concejal por el Frente Política Abierta manifestó que ya reclamó ante la Justicia Electoral para que se establezca una fecha de elecciones en Respeto para presentarse como candidato en la interna y así poder volver a conducir el partido que hoy preside Luciana González. En la última y dos veces postergada elección municipal fue candidata a intendente Lucía De Carlo y la fuerza electoral quedó desplazada al quinto lugar en la preferencia ciudadana.

Carrizo asegura haber intentado comunicarse de todas las maneras con los miembros de Respeto pero que no le responden los mensajes ni los llamados telefónicos. “Cuesta encontrarlos como un grupo partidario orgánico”. En esta nueva etapa como edil se ha mostrado muy activo en la presentación de proyectos pese al período de vacaciones del Concejo Deliberante. Ya impulsó la creación de una plataforma digital para compra de productos locales, un padrón de maltrato animal y una iniciativa de transparencia para aplicar desde el órgano de control de las cuentas municipales. Sus primeros pasos en su segundo mandato como concejal dan cuenta de su vocación de “ir por todo”.

“Están haciendo lo mismo que los partidos tradicionales”, le reprocha a sus ex compañeros de ruta. Respeto se presentó hace 5 años como una organización política horizontal que revitalizó la vida partidaria riocuartense y amenazó -en su momento- con poner en riesgo el tradicional bipartidismo radical/peronista. En los hechos demostraron que las organizaciones políticas pueden ser mucho más que un ámbito de “rosca” de dirigentes en busca de una oportunidad para conseguir o acumular poder. Un trabajo social intenso y una puesta en función de medios productivos fueron el resultado de esa orgánica diferente.

“A la corta o a la larga van a verse obligados a rendir cuentas”, sentencia Carrizo y desliza la posibilidad que se judicialice la disputa por los bienes que hoy están paralizados o con las puertas cerradas.

La fractura de la organización política, que fue un aire nuevo en la tradicional polarización de fuerzas, hace que los históricos partidos celebren por lo bajo que no se consolide en el tiempo su crecimiento como fuerza ciudadana. Dependerá de cómo Carrizo logre reorganizar a esas voluntades que con su propio estilo de conducción ahuyentó, a la vez que una porción nada desdeñable del electorado le renovaba su confianza en las urnas.  Así son las cosas.