Córdoba, pese a la crisis, revirtió el déficit en 2020

El ajuste fuerte fue en obra pública más allá de que crecieron las partidas por la emergencia de la pandemia. El aumento de las transferencias nacionales permitió equilibrar las cuentas provinciales. En varios distritos como Buenos Aires, Río Negro o Mendoza, que incumplieron con los servicios de deuda, ese paso oxigenó números en la coyuntura.

Por Gabriela Origlia

Las transferencias nacionales –sea por coparticipación o por fuera- explican en buena medida que en el 2020, un año de pandemia y crisis económica, nueve provincias hayan cerrado con superávit financiero el primer semestre. La consultora Aerariume explica que en la comparación interanual, fueron 13 los distritos superavitarios. El año pasado presentaron ese resultado Ciudad de Buenos Aires; Formosa; La Pampa; La Rioja y Santiago del Estero. Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe pasaron incluso del rojo al superávit.

Siete registraron déficit, Chubut, Corrientes, Jujuy, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro y Tucumán) y las otras ocho pasaron de tener superávit a rojo: Catamarca, Chaco, Misiones, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

“Si bien a nivel consolidado se logró incrementar la solvencia en las cuentas fiscales, las conclusiones cambian si se realiza en análisis a nivel desagregado”, explica el informe de la consultora y señala que los datos del segundo trimestre del 2020 ratifican la tendencia del arranque del año: “La coyuntura fiscal de las provincias, incluso durante los meses más críticos de la pandemia, estuvo lejos de una situación de stress”.

El informe plantea que los tres niveles de resultados analizados -económico, primario y financiero- presentaron sustantivas mejoras en términos interanuales, al expandirse un 11% (+$14.400 millones) y un 61% (+$40.300 millones) en los primeros casos, y lograr una reversión en el signo del resultado financiero (+$40.400 millones), en este caso ayudado por la suspensión de los pagos de deuda bajo legislación extranjera en algunas provincias, entre las cuales se destaca la Provincia de Buenos Aires.

Por el lado de los ingresos, las transferencias presupuestarias del Gobierno Nacional, que tuvieron su pico en el II Trimestre (explicaron el37% de los recursos incrementales del período) permitieron compensar la caída en los recursos  tributarios, cuyo ritmo de crecimiento bajó a la mitad entre el IT y el segundo trimestre (+38% vs +19%).

Por el lado de las erogaciones, el ajuste real de los salarios públicos (y por ende en las jubilaciones y pensiones, dado que la evolución de las mismas está atada a los haberes activos) permitió compensar el aumento de los gastos destinados a paliar la emergencia sanitaria. Esto garantízó

“limitar” la caída de los ingresos al 9.5% en términos reales, en tanto que el ajuste real del

gasto del período fue del 11.3%, lo cual se tradujo en una mejora en la dinámica fiscal subnacional.

En términos de PIB, las ratios de resultado también presentaron una mejora interanual, con un  superávit primario del 0.46% del producto (0.32% al primer semestre del 2019), en tanto que el financiero pasó del -0.04% al 0.14%.

Los ingresos presentaron una variación del 34%, destacándose el crecimiento en las transferencias corrientes (+265%), que reflejan la transferencia de $147.750 millones de parte del Gobierno Nacional, integradas en un 66% ($97.860 millones) por envíos destinados a cubrir necesidades financieras, conformado por ATN ($38.300 millones) y Programa de Asistencia Financiera ($59.500 millones).

A nivel desagregado, se destaca que el 67% de la ayuda financiera fue focalizada en la Provincia de Buenos Aires, que recibió $56.600 millones por el Programa de Asistencia Financiera y casi $9.000 millones en concepto de ATN, poniendo en blanco sobre negro la concepción del Federalismo Fiscal que tiene la actual administración.

Dado que las transferencias encuadradas en “asistencia financiera” son de libre disponibilidad para las Administraciones Provinciales, se presume que una parte de los mismos terminaron depositados en las cuentas oficiales de las provincias, que entre el inicio de la pandemia y el 30 de junio se expandieron un 27%, por un total de $132.000 millones, mientras que en el caso de Buenos Aires la expansión fue aún mayor (+43%), por un total de $33.400 millones (equivalente al 50% de la asistencia financiera federal).

Por su parte, las transferencias automáticas por coparticipación se expandieron a un ritmo del 26% durante el semestre (+$200.800 millones), desacelerando su crecimiento desde el 38% (IT-20) al 17% (IIT-20), reflejando el impacto de la caída del nivel de actividad ante la declaración del ASPO. Sumado a la expansión de las transferencias discrecionales ($115.200 millones), se concluye que el 60% de los recursos adicionales del primer semestre provinieron del Gobierno Nacional.

La recaudación local (+30% a/a) explicó el 27% del crecimiento en los ingresos, reflejando también el impacto del cierre de actividades al caer el ritmo recaudatorio del 38% (IT-20) al 22% (IIT-20). En un contexto donde todos los gravámenes provinciales presentaron caídas en moneda constante (-11.7% a nivel agregado), la menor contracción se observó en Ingresos Brutos (+36.2% nominal, -7.1% real), tributo que explicó el 88% del crecimiento de la recaudación  semestral, e incrementó su participación del 72.5% al 76.1% en la estructura de impuestos, dinámica previsible ante la

suspensión de la reducción de alícuotas prevista en el Consenso Fiscal de 2017, cuya temporalidad” se repetirá durante 2021.

Los recursos provinciales empezaron a revertir la caída en términos reales a partir de mayo, mientras que los recursos nacionales empezaron su recuperación un mes después, tras tocar un mínimo en el mes de mayo (-25,6% en términos reales).