Sin definiciones del Panal, el FdT apuesta a crecer

Luego de la bendición de Alberto Fernández y el llamado a la unidad, la apuesta es trabajar la pata gremial, universitaria y de los intendentes. Cada referente con su propia necesidad y realidad, la motivación es un guarismo al que llegaron hace diez años.

Por Bettina Marengo

El Frente de Todos de Córdoba recibió la bendición de Alberto Fernández en el acto de fin de año, y ahora apunta a extenderse por arriba de su promedio electoral, con la motivación del 35% que obtuvo el kirchnerismo en el tramo legislativo de las elecciones generales del 2011, cuando Cristina Kirchner obtuvo 37% en la provincia. Sin certezas sobre lo que hará el gobernador Juan Schiaretti, el presidente llamó a la unidad del peronismo, pero también a la unidad del atomizado FdT, que por ahora es la única herramienta segura para dar la pelea por mejorar los números en Diputados, la gran necesidad del oficialismo.

Consolidar y ampliar el espacio es el objetivo que, por distintas vías y con diferentes motivaciones, encaran los dos principales conductores del espacio, Carlos Caserio y Gabriela Estévez. El primero, recostado en el albertismo, con la necesidad de asegurarse la candidatura para repetir mandato en el Senado en las elecciones de este año. La diputada camporista, sin presiones electorales este año, porque tiene banca hasta 2023, dedicada a afianzarse en el instituto Patria recientemente inaugurado (en el que logró abroquelar a varios partidos y organizaciones del kirchnerismo tradicional) y a posicionarse para tallar en la renovación generacional que se viene en el PJ provincial.

Además de los mencionados, están el secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill, también ubicado en el pelotón de la nueva generación peronista, el diputado nacional Eduardo Fernández, al que se considera la representación de la “pata progresista” del FdT y la línea crítica con el gobierno provincial (de hecho, su posicionamiento duro respecto al acuerdo por la deuda alcanzado por Schiaretti fue a pedido de funcionarios del Ministerio de Economía de la Nación), y el diputado Pablo Carro, hoy cerca de Caserio.

Intendentes, movimiento obrero y sectores universitarios son tres grandes grupos en los que el Frente de Todos puso el foco en su necesidad de ampliar; en los dos primeros casos, disputando con Hacemos por Córdoba. Caserio, Estévez, Gill y hasta Fernández tienen sus respectivos grupos de intendentes y jefes comunales, la mayoría desprendidos del redil del oficialismo provincial. En cuanto a los gremios, la pata sindical del senador nacional está representada por el titular de la Uepc, Juan Monserrat, y la dirigente del gremio de los gráficos, Ilda Bustos, mientras que Estévez está en pleno armado de una mesa gremial en el marco del Patria, donde las figuras fuertes son el secretario general de Luz y Fuerza, Gabriel Suárez, y el titular de APA (Asociación de Pilotos Argentinos), Gustavo Fernández. Suárez integra la casi desarticulada CGT Rodríguez Peña y Fernández la CTA de los Trabajadores. En el Frente de Todos consideran que José Pihén, titular de la CGT Regional Córdoba, quedó como la única referencia fuerte de Hacemos por Córdoba en el movimiento obrero provincial y consideran que “la mayoría” del sindicalismo cordobés está con Alberto Fernández y Cristina y no con Schiaretti.

En cuanto a la pata universitaria, es una de las grandes apuestas de Estévez en el Instituto Patria, a través de las comisiones técnico-políticas que comenzarían a funcionar en enero. “No solo de la UNC, también tenemos académicos y docentes de la Universidad de Villa María y de la Universidad de Rio Cuarto”, comentan, y enfatizan el interés en el territorio de Villa María, natural de Gill.

Desde Buenos Aires llega apuntalamiento de funcionarios importantes. Los últimos fueron el titular de Hábitat y Desarrollo Territorial, Jorge Ferraresi, que si bien viene del Patria nacional está en el gobierno nacional en representación de los intendentes del conurbano, quien la semana pasada se reunió por separado con el gobernador y con la dirigencia del Frente de Todos, en un explícito reconocimiento de grieta. También estuvo el titular de Turismo, Matías Lammens, que hizo recorridos por separado con funcionarios provinciales y con la dirigencia frentetodista. “Van a seguir viniendo ministros, y se van a seguir reuniendo con los conductores del FdT”, sostuvieron en el espacio K.

Al día de hoy, cuando todavía el sistema político no resolvió si habrá elecciones Paso en agosto, o las suspenderán (el camporismo apuesta a que se harán, el albertismo a que no), los caminos entre el PJ provincial y el FdT parecen arrimados pero paralelos. Schiaretti se muestra relativamente tranquilo en el escenario de crisis (deuda dolarizada pospuesta hasta 2023, plata para la Caja de Jubilaciones asegurada por la Nación, plata para pagar los sueldos del Estado, pese a la caída de la recaudación, pandemia por ahora bajo control) y no tiene más que respuestas institucionales a los requerimientos políticos del gobierno nacional. “Haber arreglado algunas cuestiones le da al gobernador libertad”, interpretó un dirigente del oficialismo. En el Frente de Todos consideran que, en una elección nacionalizada como la que viene, a quien más le convendrá la unidad es al PJ provincial. De ese análisis se desprende el 35% mencionado arriba como horizonte, en un escenario donde Hacemos por Córdoba quedaría como tercera fuerza. En cualquier caso, admiten los kirchneristas, vienen discusiones parlamentarias, como la reforma judicial y la modificación de la ley de la Procuración General, que exhibirán las diferencias entre ambos peronismo y podrían definir el rumbo de sus relaciones.