Ayuda alimentaria: Municipio rechaza críticas y admite cambios

El subsecretario de políticas sociales negó que haya un ajuste de recursos asignados para la entrega de alimentos a 8.000 familias riocuartenses. Gustavo Dova reconoció que no se utilizará la entrega de órdenes de supermercados a través del 0800 y que ahora se volverá a la ayuda a través de bolsones. La utilización de la ayuda social para captar voluntades partidarias en el eje del debate.

Por Guillermo Geremía
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“No se establece más esa herramienta cómo método sistemático”. El lenguaje barroco con arabescos a lo Versacce es propio de un contorsionismo político al que debe apelarse cuando se responde con un sí camuflajeado. Gustavo Dova, subsecretario de Políticas Sociales, debió salir públicamente a responder a las críticas opositoras ligadas a un ajuste en la asistencia alimentaria por parte de la Municipalidad, según lo adelantado Alfil en la edición de ayer. “Yo niego categóricamente los dichos de la oposición”, dijo Dova en declaraciones a periodísticas a varios medios después de mantener un silencio de radio de 24 horas.

El “no pero sí” terminó alimentando la idea de que “Juntos por Río Cuarto” tenía parte de razón en sus reproches públicos. Quienes menos tienen y recibían asistencia alimenticia oficial a través de órdenes de compra para retirar productos en dos supermercados de Río Cuarto, ahora volverán a recibir los bolsones con un kit de determinados alimentos. “No hay ningún cambio de nada”, aseguró el hermano Dova. Para a renglón seguido admitir que ya no será aplicado el sistema que se utilizó durante la pandemia.

La Municipalidad implementó un mecanismo de entrega de órdenes de $1.000 a $3.000 mensuales que reciben unas 8.000 familias de escasos recursos. A través de un 0800 y una georeferencia se asignaron esos recursos que las personas utilizaban en compras de determinados alimentos en supermercados de Río Cuarto. Dova explicó que esa metodología se utilizó para salvar las restricciones que en 2020 impuso la pandemia pero que ahora ya no era obligatorio seguir con ese sistema. “Solamente lo que hicimos fue reabrir las puertas del área social para volver a tomar contacto con aquellos que necesitan ser asistidos”, aclaró el funcionario.

“Sí, han sacado todo, no sabés lo que es. Acá todos los días se están atendiendo cerca de 100 personas que vienen porque llaman al 0800 y ahí le dicen que tienen cortada la ayuda de los 1.000 y de los bolsones 1, 2, 3. A la gente que viene y los reempadronan –no a todo el mundo le dicen que sí- le dan un bolsón de emergencia. Imaginate, cobraban tres mil pesos y con eso iban a comprar a los supermercados y ahora le dan un bolsón de emergencia que cuesta menos de mil pesos, así que la gente no puede comprar verdura, no puede comprar carne, nada…, se han sacado la mayoría de las ayudas”, asegura un empleado de planta que está en la subsecretaría, en un audio que se viralizó en las redes luego de que se hiciera público el recorte.

Los bolsones de emergencia son mercaderías preparada para aquellos que van a pedir sin estar registrados en el sistema y a quienes se les entregan los módulos preparados para responder de manera inmediata al reclamo de ayuda. Es una respuesta pronta pero que nunca garantiza los alimentos que una familia necesita para resolver su problema nutricional mensual.

Con el Intendente de vacaciones, en el Palacio de Mójica esperan el regreso de Llamosas para saber si se mantiene el actual esquema de asistencia alimenticia o se vuelve al anterior. El subsecretario Dova aseguró que hay una continuidad de las políticas públicas y que están haciendo más eficaz el gasto con estos cambios para “llegar mejor y a más personas con la ayuda”.

Un conocedor del trabajo social aseguró que lo que está cambiando fue la determinación de establecer políticas por asignación presupuestaria y no atender las necesidades por demandas. Entonces se achica la cantidad de comida que se entrega para llegar con módulos a mucho más gente. Antes de la pandemia se asistía a 5.000 familias que viven debajo de la línea de la pobreza  y con la crisis sanitaria se sumaron otras 3.000.

Dova se manifestó decepcionado por la actitud de la oposición de cuestionar a la gestión de Llamosas en lugar de sumarse para “trabajar todos juntos” para superar esta crítica situación social provocada por el coronavirus. El funcionario citó que días atrás había atendido un pedido de ayuda del anterior intendente Juan Jure y que “me sorprende que su gente ahora salga a realizar estos infundados cuestionamientos”. Efectivamente el actual legislador provincial le pidió asistencia a la Municipalidad para trasladar a una persona fallecida en Córdoba capital, cuyos familiares no tenían recursos para traerlo a Río Cuarto. Nunca se consensuaron políticas de asistencia social en esos contactos.

La pérdida de áreas sensibles que revistaban a la anterior Secretaria de Desarrollo Social como cooperativas, bloquera, taller protegido, etc., la carrera hacia delante de algunos sectores que largaron de manera anticipada la sucesión de Llamosas y las tensiones de sectores internos en puja que todavía no se reacomodan tras obtener la reelección del intendente, son vectores que atraviesan una polémica que debiera contemplar que los daños colaterales terminan afectando la alimentación de las familias más pobres de la ciudad. “No es la fórmula captar voluntades usando un módulo alimenticio como estrategia”, afirmó un integrante del gabinete que observa con preocupación estos desaguisados. Así son las cosas.