Llaryora, a un paso de extender descentralización de Martí

En marzo, el municipio espera inaugurar al menos cuatro puntos de atención rápida a los reclamos vecinales. Avanzan a buen ritmo las negociaciones con las áreas operativas municipales, cuya oposición a la desarticulación de “El Alto” llevaba más de dos décadas.

Por Yanina Passero
[email protected]

El intendente Martín Llaryora eligió al radical Rubén Martí como musa para su gestión: apenas asumió prometió un servicio municipal descentralizado, rápido y eficiente. En otras palabras, se presentó ante los habitantes de Córdoba como el hombre que continuaría la obra de uno de los gestores más valorados por la opinión pública.

Los icónicos Centros de Participación Comunal contarían con postas de servicios operativos para arreglar rápidamente el bache o el poste caído, problemas terrenales de la vida en la ciudad que, a pesar de su simpleza, no encuentran solución en tiempos también humanos.

Es natural el escepticismo social frente a este punto. ¿Cuántos intendentes prometieron abrir sucursales de las reparticiones municipales para estimular la capacidad de respuesta y la reducción de la burocracia? Todos. Hasta ahora, solo Martí fue capaz de llevarlo adelante.

Veamos los últimos casos: el ex viceintendente Felipe Lábaque contó con apoyo del entonces presidente Mauricio Macri para avanzar en un proyecto ambicioso de descentralización y de construcción del nuevo edificio del Concejo Deliberante. El gerente de Atenas no pudo llevarlo adelante en sus cuatro años de gestión y, así la cosas, lo reflotó como baluarte de campaña cuando aún sonaba como un posible candidato a intendente por el macrismo para enfrentar al elegido del gobernador Juan Schiaretti.

Lábaque quería, en ese momento, que los CPC prestaran los habituales servicios administrativos, a los que se sumarían los operativos. En su proyecto, cada uno de ellos estaría dirigido por una especie de “subintendentes” que, de solo pensar en la existencia de pequeños caudillos territoriales, permitían imaginar el futuro complejo para las prestaciones municipales. La idea era similar a la de Daniel Giacomino que pretendía que los directores de los CPC tuvieran el rango de un secretario.

Cierto es que las dificultades de la política se combinaron con otro factor gravitante: la oposición del Suoem. El gremio municipal en lo discursivo no se inmola con una negativa explícita, pero hizo todo lo que tuvo a su alcance para que las áreas operativas -el poder de fuego del sindicato- no quedaran repartidas por el mapa de la ciudad. Su bunker fue siempre “El Alto”, como se conoce a la repartición de barrio Observatorio.

La pandemia le dio a Llaryora un año de gracia para el cumplimiento de su promesa. Lo cierto es que en este nuevo año, el peronista no está dispuesto a permitirse un fracaso en la materia como todos sus antecesores en el cargo. Al menos eso es lo que dicen sus alfiles, quienes explican la elección de Juan Domingo Viola -flamante secretario de Participación Ciudadana- como un paso determinante para la ejecución del plan descentralizador.

Si todo sigue en marcha, habría buenas noticias pronto. Alta fuentes confirmaron a Alfil que en marzo Llaryora podrá anunciar en su discurso de apertura de sesiones que cumplió con una de sus promesas de campaña. Para ese mes, el plan es inaugurar como mínimo tres centros descentralizados que realizarán funciones de bacheo, reparación del alumbrado público, entre otras tareas operativas. El objetivo central es que las tareas se cumplan con el personal municipal que se desempeña en esas áreas. Referentes gremiales anticiparon que el Ejecutivo ya habría logrado un entendimiento con Obras y Mantenimiento y que buscarían el visto bueno de otra área clave como los es Alumbrado Público en los próximos días.

Las discusiones rondan en un punto lógico: los mandos medios. Está claro que el sindicato quiere asegurarse leales en la conducción de estas nuevas bases operativas y el Ejecutivo, el cumplimiento de las pautas de trabajo.

La voluntad política está y, dicen desde el Palacio 6 de Julio, que la descentralización municipal no será una promesa incumplida. La pandemia, la feroz interna del Suoem en su año electoral, la posibilidad de un regreso de Rubén Daniele a la conducción formal de gremio y las batallas que Llaryora ya le ganó al otrora intocable sindicato, operan a favor de una incursión exitosa.