Las Pymes esperan un 2021 productivo mediocre

Habrá un importante esfuerzo de las empresas para la puesta en marcha de nuevas estrategias en busca de una mayor eficiencia. La economía del sector se reactivará y retornará a niveles similares a los registrados en la pre-pandemia, que son insuficientes para generar más empleo. Hay una dinámica diferente entre firmas de distintos tamaños.

El leve repunte observado en la confianza de los empresarios Pymes según los datos del Observatorio de la Fundación Pymes no ha logrado modificar las previsiones de inversión ni las expectativas de rentabilidad, que continuarán estables en el año que recién comienza. Eso significa que se mantendrán en un bajo nivel que no logrará modificar sustancialmente la ocupación.

Aproximadamente el 70% de las Pymes -con algunas diferencias por sector y tamaño- retornará al nivel de actividad de la pre-pandemia durante el primer semestre y el restante 30% se distribuye entre el segundo semestre y el 2022.

En ese contexto los esfuerzos de los empresarios del sector, según revela la encuesta, estarán dedicados al desarrollo de estrategias orientadas a la mayor eficiencia productiva y de gestión: monitoreo permanente de los flujos de efectivo y contención de costos; focalización de los recursos financieros y económicos en la actividad principal e integración con los principales clientes y proveedores.

Las empresas de software y los servicios informáticos se diferencian de sus colegas de la industria manufacturera por una mayor difusión de las estrategias centradas en: incorporación de la planificación estratégica; incorporación de tecnologías avanzadas que favorezcan la innovación y la eficiencia productiva, y formulación de distintos escenarios hipotéticos actuales y futuros. Simultáneamente, entre las manufactureras las estrategias más difundidas con respecto al sector del software y servicios informáticos son diversificación geográfica de la cartera de clientes; reducción del endeudamiento, y cese de actividades no principales y la tercerización de actividades no esenciales.

Es decir, sin que haya hechos disruptivos, se espera que este 2021 sea mediocre, con niveles de rentabilidad e inversión similares a los registrados el año pasado, los que son insuficientes para generar un cambio significativo en el mercado de trabajo y con grandes diferencias de desempeño entre empresas mediana-grandes y medianas, por un lado, y microempresas y pequeñas, por el otro.

El año que recién concluye lo hizo con signos de reactivación en el sector, aunque hay diferencias en las reacciones por tamaño de firma y por rubro. Las Pymes de software y servicios informáticos (que recibirán el beneficio de la reciente reglamentación de la Ley de Economía del Conocimiento) en ningún momento experimentaron caída de sus ventas. Aún en el punto más duro del aislamiento -en el segundo trimestre del 2020- vieron aumentar su facturado real en un 14% interanual. En el tercer trimestre del año repitieron ese mismo desempeño.

Otro aspecto fue la aparición de un importante límite de oferta entre las Pymes manufactureras. La neta reactivación observada durante el tercer trimestre, con la duplicación de las órdenes de pedidos con respecto al segundo trimestre, colocaron al 38% de las firmes industriales en la posición de no poder satisfacer inmediatamente la demanda. Esta situación advierte sobre el deterioro del capital físico y la insuficiencia del capital de trabajo de estas empresas. El faltante de productos para la venta observado durante el último trimestre no obedece solamente a la incertidumbre sobre el precio futuro de reposición, sino también y más simplemente a la insuficiente capacidad productiva del sector.

El tercer aspecto que destacar el informe es la neta diferencia de desempeño entre las empresas pequeñas (10-50 ocupados) y las medianas (51-249 ocupados) manufactureras. Las firmas medianas vienen exhibiendo un desempeño muy superior, mostrando números positivos ya a partir del segundo trimestre de 2019 y una sola caída productiva en el segundo trimestre de 2020, es decir en el momento más crítico del ASPO. Sin embargo, ya en el tercer trimestre aumentaron sus ventas reales en un 8% interanual, mientras las pequeñas cayeron un 23%.

Estos comportamientos agregados conformaron, hacia el final del año, dos clústeres de empresas Pymes y medianas-grandes muy bien diferenciados. El primero, “dinámico”, conformado por las empresas más grandes, de los sectores de servicios y agropecuario/recursos naturales, localizado predominantemente en la región Centro del país, con el 40% del total de las empresas. El segundo, “estático”, con otro 40% de las firmas, conformado por microempresas y pequeñas, de los sectores manufactureros, construcción y comercio, localizado en las regiones AMBA y Sur.